Nuestra ínclita Ana Quintero o Rosa Quintana, o algo así, reluciente estrella mediática de uno de nuestro maravillosos canales televisivos, se preguntaba si los animales sufren de verdad. Puedo asegurar que no. Sufren de mentira. Además, está demostrado que hay animales humanos que por sus preguntas se evidencia que tienen tal grosor dérmico que están protegidos contra esa enfermedad del alma que se llama compasión, vía propicia al sufrimiento.

Sin embargo, los chinos, que ahora les ha dado por estar en casi todos los sitios, vienen a poner en evidencia las dudas de Rosa, o Ana, y nos informan de que tres osas panda que vivían en Sichuan, epicentro del terremoto, temen a los truenos.

La noticia, dice así:

“Las pandas se asustan, incluso, cuando cae un recipiente de comida.

Las tres osas panda gigantes trasladadas al Parque Natural de Kunming, en la provincia de Yunnan (suroeste), necesitarán tiempo para recuperarse de los traumas causados por el terremoto que el pasado 12 de mayo asoló la provincia de Sichuan, según informó el martes la agencia oficial Xinhua.

Las pandas, todas hembras y con menos de dos años de edad, tienen miedo al estrépito de un trueno o el ruido de un recipiente de comida al caer, por lo que están recibiendo cuidados especiales como caricias o mimos durante las comidas, afirman sus cuidadores”.

Estoy seguro de que entre los numerosos lectores de la noticia, muchos sonreirán con sorna y se concentrarán el la televisión, especialmente en esos momentos en los que Ana Rosa Quintero Quintana imparte su cátedra sobre sentimientos y empatía.