MÚSICA Y LETRA CONTRADICTORIAS
Ni los tamaños, ni los colores, ni las experiencias, ni los conceptos son unívocos. Dependen de la hora, de la distancia, de los prejuicios, de las circunstancias, de la intencionalidad, del tono, de cómo uno sea, de cómo se pretende parezca el otro.
En la prensa el tono es muy importante: con el tono puedes convertir una noticia de contenido positivo en negativa. El lector no suele leer un contenido, suele leer un tono; se deja guiar, tutelar (¿manipular?) por la intencionalidad del cronista. Determinado gobierno no querido por la “comunidad de naciones”, (¡que expresión más farisaica!) ha decretado que los niños de ese país no puedan tener nombres ridículos o extravagantes. Esta medida está tomada en muchos países, incluido el nuestro. Sin embargo, la prensa mundial, tendenciosamente, la ha presentado como un recorte a la libertad del país en cuestión. Es decir, que más juicioso era que un niño se pudiera llamar Cocacola o Usnavy. ¿Alguien nos ha informado de que llamarse Judas en EE.UU está muy mal visto, o que en Alemania, creo recordar, está prohibido? Pero, no, no se defendía a los niños, se atacaba al país; eso es lo que hay que buscar en el trasfondo de las noticias.
Leyendo la prensa, siempre hay que preguntarse ¿a qué señor sirve? y eso nos dará la clave de su contenido, más que esa letra que algunos consideran objetiva e incuestionable.
