LOS TITULARES DE LOS REFERÉNDUMS
Viendo lo que se ve, es decir, una lucha inhumana por la más mínima posesión, del asunto de los referéndums secesionistas extraña algo fundamental: que no haya debate sobre quién es el el titular del derecho al voto
¿Lo son los vecinos del territorio que se quiere separar, o por el contrario lo es el conjunto de la comunidad que tiene derechos y deberes sobre ese él, ya que han sido una unidad histórica. En fin, que el asunto no está tan claro como parece.
Imaginemos un país que forma una unidad histórica, política, institucional, financiera presupuestaria, defensiva. Ese territorio, para desgracia de sus habitantes, no es homogéneo en riquezas ni en población; por el contrario, esta formado por dos zonas bien diferenciadas: una muy rica y muy poco poblada, y la otra muy pobre y muy poblada.
El país sobrevive en su conjunto gracias a que la riqueza de la zona rica reequilibra la economía del conjunto de la nación.
Un día, los de la zona rica y poco poblada caen en la cuenta de que si se separaran del resto, pasarían de un nivel económico bajo a uno de muy superior nivel. Como los separatistas son muy demócratas, ofrecen como solución un referéndum para que el pueblo dirima si quiere separarse o no. Pero ¿quién es el pueblo? Los separatistas se miran entre sí perplejos. La pregunta para ellos es una soberana tontería. ¿Pues quién va a ser el pueblo? Pues el pueblo... separatista.
Y todo para qué: pues para que un grupo menor viva mejor a costa de excluir al resto de la nación.
Lo más extraño es que los políticos que representan a la comunidad internacional (otro trozo poco poblado pero rico) hayan convenido tácitamente en que es una decisión aceptable (tan aceptable que no la practican en sus países). Es decir, que con el consentimientos de los padres del orbe, la tierra se puede fraccionar en millones de fincas ricas y pobres. Y que cada cual afronte su origen.
Tan luminosa solución ya la estamos comprobando en aquellos países a los que les iba tan mal las fórmulas de los padres de orbe que han tenido que rebelarse contra ellos.
Que en Bolivia se pasan, una campesina indígena de derechas organiza un referéndum aderezado con el consabido señuelo: viviremos mejor solos. Y como la humanidad es proclive a la generosidad y a la solidaridad los separatistas se lían a palos con aquellos que no quieren separaciones (ver vídeos) y ganan el referéndum. Todas las medidas reformadoras del resto del país puede decirse que quedan hipotecadas
Que en Venezuela dan la lata, pues que Maracaibo se separe, y todo el petroleo para nosotros y nuestros queridos aliados,que para eso nos han dado la idea.
Que hay diamantes y petróleo en Darfur; pues mandamos a un clon de un hijo de la Tatcher y organizamos tal conflicto que se justificará la secesión de Darfur.
Que Rusia puede crecer demasiado, pues nada, Berzinsky (me niego a buscar en el diccionario, ya que los errores en los apellidos no son faltas de ortografía) da la idea de dividir el país en cuatro o cinco entidades distintas.
Que China idem, pues que se separe el Tibet, a pesar de que antes de la segunda guerra mundial norteamericanos y anglosajones deseaban que fuera ella quien asumiera su titularidad.
Todos estos mecanismos dispersadores tienen además infinidad de acólitos. A cada país nuevo que se crea, un montón de cargos políticos y administrativos más. Y ¿quién va a rechazar tantas oportunidades por no dejar tirados en la cuneta a nuestros hermanos.
Y volvemos a la pregunta inicial: ¿Quién ha establecido que la separación de dos territorios, dos, es cosa de uno? A lo mejor la historia de Caín y Abel es una metáfora de todo esto, una metáfora que no hemos sabido o querido interpretar. Igual Caín mató a Abél porque este le exigía votar en el referendum para separar sus fincas.
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luism dijo
deberes sobre ese él,.... quiere decir: "sobre él"
21 Julio 2008 | 09:30 PM