Con que alegría se dispone de la vida (de la muerte) de un ser vivo. Con que poca conmiseración se asiste a su agonía. ¿Qué se puede esperar de una civilización así? Nos sorprenden cosas naturales, como un desnudo, pero no nos alarma provenir de una especie que necesita(ba) sacrificios rituales para constituir la liturgia de su religión. Pocos pensadores hay que aborden este asunto: ¿cuántos se han lamentado de este horror? Seguramente se pueden contar con los dedos de la mano: Romain Rolland, Leonardo de Vinci, Gandhi, Zola, Franscisco de Asís, Larra, Tolstoy… Verdaderamente hay que hacer un gran esfuerzo para ampliar la nómina. Por el contrario, cuántos han alabado y practicado la matanza. Matar animales es la antesala para matar hombres. Pero, de verdad ¿nos importa el destino del prójimo? ¿De qué escriben los literaratos? ¿sobre qué asuntos cimentan su fama y crédito? Creo que hay demasiada superficialidad en el mundo para que pueda ser definitivamente humano. Parece ser que a las mujeres, en su marcha hacia la liberación, les ha dado por apuntarse a las asociaciones de caza. Debe ser una forma de emular, de sentirse fuertes y autosuficientes. Hemos admirado la cultura norteamericana, que tanto ha contribuido en envilecer el mundo. Porque envilecer es tener que sacar un arma en cada película que filman; envilecer es hacer del desprecio una virtud (les encanta burlarse de los defectos físicos, haciendo de ello una virtud racial, como si ellos fueran perfectos); envilecer es hacer de la violencia un elemento respetable... Como les encanta encontrar un culpable para masacrarlo. Y si no lo encuentran lo inventan. Y el mundo, en nombre del desarrollo, a imitarlos. Es extraño que no tengamos ya una asociación del rifle. Nuestras películas, ya por lo general, suelen sacar un arma sin necesidad. Eso redondea el guión, lo hace moderno ¿pensarán que lo hace creíble? Tan fabulosos imitadores no se dan cuenta de que, sin bien el norteamericano lo hace entre otras causas porque proviene de una cultura que se consolidó gracias al Colt, ese no es nuestro caso, al menos reciente. Pero ausentes de nuestra propia alma, hemos de imitar una extraña. En lo que sí somos autónomos y autóctonos, es en la violencia con los animales. es pena que no nos haya dado por imitar a paises con mayot conmiseración que nosotros. Que poca empatía tenemos para ellos, y cuanta para con el amo. ¿Tan grueso es el cuero que nos cubre que nos hace insensibles a todo? Cambiando de tema: veremos que sale de Doc Martín. ¿Con acento o sin él? (Ahora dicen tilde). Victorhugo decía, de los sublime a lo ridículo sólo hay un paso. En nustro caso habría que redondear la frase: De una pretendida subliminidad a una asegurada ridiculez, el trayecto está asegurado.