DIVIDE Y...
Todo lo compartimentan. Aprendieron bien la estrategia (más que la táctica): divide y vencerás. Dividen al enemigo, dividen el tiempo, dividen sus argumentos, dividen su color en gradaciones, dividen la historia. Se pasan la vida renovándose. Y encima son modernos. El partido “A” lanza la bomba atómica. Inmediatamente cambia de nombre o de presidente y los culpables han desaparecido por arte de magia. En el Estado dividen sus funciones. Unos gobiernan, otros mantienen el orden, otros acumulan riquezas, otros piensan, otros imparten justicia, y todos tienen en común que viven bien. Ante los fallos pasan la pelota de unos a otros, No son un sistema y todos, ante tan juego, mantenemos fija la mirada en la pelota: excelente, es lo que quieren: no pasar por culpables. Sólo hay una cosa que no dividen: sus propiedades, sus riquezas. Sin embargo, en su propaganda, el enemigo es un todo compacto, homogéneo, en el cual cualquier culpa se transmite inmediatamente de punta a punta. Porque, sí son un sistema.
