"El periodista es en la actualidad menos independiente y existe cierta autocensura", dice textualmente Jim Boumelha, presidente de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) refiriéndose a los periodistas norteamericanos. Y añade: "No fueron fuertes para posicionarse en contra de la guerra, y ahora están publicando libros en los que explican cómo deberían haber actuado".
La reflexión, en principio está bien pero, poco a poco, se va desviando de su aparente objetivo y mostrando precisamente el estado real de la libertad:
Una frase tan breve se convierte en una verdadera radiografía de esa libertad y cumple varias misiones. Por una parte nos deja una impronta determinada; por otra, deforma un tránsito histórico; por una tercera, oculta la realidad bajo la apariencia de protesta contra cierta falta de libertad pasajera. En el ánimo del lector no queda una idea clara sobre lo que sucede. Desmenucemosla:
1) Se parte de una afirmación objetiva: hay una involución en la libertad de la prensa, en cuanto que ahora es "menos" independiente. Es decir, hay libertad, pero antes era mayor. ¿Es esto cierto? Cojamos un ejemplo que no es excesivamente comprometido: desde hace muchos años no se puede informar inmediatamente sobre los accidentes nucleares en EE.UU. Para hacerlo hay que someter la información a una mora de 20 años. Otro caso bien conocido: Se estableció un plazo de 70 años, creo recordar, para poder ofrecer al público la información que se tiene sobre el asesinato de Kennedy (por el 2030)..
2) Existe "cierta" autocensura: (¿o quizás quiso decir existe autocensura cierta?) La cuestión es que desenfoca el problema, traslándolo al aspecto personal. Sin embargo, la autocensura no es una decisión autónoma de cada uno. Cuando se realiza es que se conoce la existencia de un peligro. Es decir, que informar libre e independientemente significa un riesgo cierto. ¿Cuál? muy sencillo en un sistema de libre contratación y despido.
(No se acaba con la libertad aplicando leyes coactivas. Eso se hacía antes. Ahora el mecanismo es más sutil: baste correr la sospecha de que no hay libertad, de que hay riesgo, de que hay peligro, de que puedes topar con un enjambre de leyes dormidas que despierten y te aguijoneen).
3) El presidente de la federación internacional nos habla de EE.UU., como si el problema sólo existiera allí. No, el problema se da en todos los medios de comunicación "libres", y por supuesto en los no libres. Desconfianza sobre grado de libertad = llamada de peligro = autocensura. Pero ¿quiénes han creado esa sensación de peligro para que haya autocensura? Se nos habla de los efectos, no de las causas. Y las amenazas no han de ser punitivas, basta con que se insinúe, por ejemplo, que no se renovará el contrato para que el mecanismo disuasorio tenga eficacia, sobre todo cuando se sabe que esa medida tienen un ámbito más amplio que el de la empresa en cuestión. Parece mentira que cosas tan evidentes, cotidianas, que todos vivimos y conocemos diariamente, luego no las tengamos en cuenta y sepamos abstraerlas en una teoría que afecte al conjunto del sistema.
4) Los periodistas "no fueron fuertes para posicionarse" contra la guerra de Irak. ¿Acaso es, era, una cuestión de fuerza, de decisión personal? ¿Podían serlo? ¿Pueden ellos imponer la información en los medios de comunicación? ¿No resulta sospechosa la univocidad en tales situaciones? La legión de parados juega en contra de la fortaleza individual. O hay un sistema de garantías o no hay fortaleza individual que valga. Es un estado general de opinión. Si recortas la libertad en este ámbito, la estás cortando en otro que no guarda ninguna relación aparente. La libertad es una, y si la recortas parcialmente, la recortas totalmente. Por eso, que hábil que la libertad en la calle no sea la del interior de la fábrica.
Aparte de que no es un fenómeno que se dé únicamente en la prensa; se da en todo, en lo político, en lo sindical, en lo gubernamental, en lo tecnocrático, hasta en lo científico, (y no digamos en la universidad). ¿Por qué? porque el poder económico ha adquierido tal grado de concentración que todas las teorías sobre la libertad, incluidas las de Adam Smith, han quedado en pura teoría. ¿Quién podría enfrentarse en EE.UU a esos tres hombres que ellos solos concentran el capital de más de 600 millones de seres en el mundo?
5) Pero... pero ahora están publicando libros en los que "explican cómo deberían haber actuado". ¿Qué sensación queda de esta frase? Un poco la de que la libertad de información ha sido restituida; pero no:
a) Sus libros tratan sobre una acción personal, indivdual, no sobre la información hurtada y el sistema que lo propicia. Es una reflexión ética sobre la falta de ética. Una reflexión sobre la falta de ética que ¿la restituye? Seguramente es lo que se pretende, dejar las cosas bien. Hicimos lo que quisimos y somos maravillosamente libres. Pedimos un poquito de confuso perdón, como tantas otras veces, y todo arreglado. Todos siguen en sus puestos privilegiados y que a los demás les sigan dando. Y encima con esa poesía peliculera del profesional heroico, torturado por la lucha, por su conciencia, por el drama del alcohol para regenerarse (?) y al final, por el triunfo de la verdad... Entonces aparece el "the end" ese y una musiquilla muy emotiva y todos salimos de la sala emocionados con la sensación de " a pesar de todo, que libres somos"... "el hombre (el sistema) es extraordinario".
b) Pero no, el triunfo de la verdad lo es a tiempo. La información se conjuga en presente, no en pasado, cuando ha perdido un alto porcentaje de su eficacia. La verdad la sabremos algún día (más bien tarde), pero esa verdad no es resolutiva; aparte de que es tan pequeña la capacidad histórica del ciudadano televisivo actual, que pocas lecciones se sacan de la historia.
En definitiva, que esto de la empresa privada, núcleo económico de todo (lex privata = privilegio), da para más de lo que parece. Subjetivicemos lo objetivo y nada será cuestionable, en cuanto que la culpa se ha distibuido en una miriada de responsables y sus circunstancias. Y, humanamente hablando ¿quién no se equivoca, quién no es débil?

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