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La Coctelera

contrapunto

la otra cara de las cosas

22 Agosto 2008

LA IZQUIERDA ALICORTA

El problema de la izquierda es que ha perdido su norte. En muchos casos, cabría decir que carente de él, sólo encuentra su razón de ser en los cargos institucionales. Y esa pérdida está causada, en un alto porcentaje, por esa carencia de formación. Alguien dijo que mientras la derecha era una unidad de intereses, la izquierda era una pluralidad de proyectos. Sin proyectos, ya no es ni eso, pluralidad.

¿Causa? Varias: por una parte el aparente bienestar de la clase trabajadora. La lucha implica riesgos (hay un porcentaje bastante elevado de representantes sindicales que han perdido su trabajo por serlo) y acomodarse parece aparentemente más rentable. Como decía El Roto: "Este mundo da asco; todo el mundo va a lo suyo, menos yo, que voy a lo mío".

Por otra parte, muchos izquierdistas festejaron la caída del muro de Berlín, ignorando que los cascotes caerían sobre ellos. Si dos potencias como Rusia y China reorientan su economía ¿qué significación tiene? Ese análisis y debate falta, porque a mí entender las causas son exógenas, no endógenas, y sobre todo, tácticas. Es decir, estamos haciendo un análisis general de un tránsito histórico muy pequeño. La superpoblación, la disminución de las materias primas, el medio ambiente, etc. etc. van a obligar a realizar muchos replanteamientos sobre el mercado y la planificación. Tiempo al tiempo.

Además, hay un elemento filosófico o incluso biológico que hasta puede parecer ridículo enunciarlo, pero que temo es real: el egoísmo natural del ser humano está más en consonancia con el proyecto capitalista que con el socialista. Sobre todo teniendo en cuenta que hablamos en una parte del mundo que en cierto sentido vive en condiciones privilegias. Pocos pueblos hay que comprendan el sentido de la carga impositiva, y mezclan la crítica a la gestión con su existencia, lo que acabaría con un sobresueldo que no se ve: el la de la protección social. Este logro de la izquierda tampoco es analizado y vigilado con la suficiente aplicación. Desinterés, mucho desinterés, salvo en lo que respecta a lo protocolario: que el escudito de oro no falte en la solapa de la chaqueta.

La cuestión es que en Europa no hay izquierda. Se les ha denominado como social-liberales, y no es falso; y es una pena, porque sí podría haber un proyecto socialdemócrata razonable. Quizás la diferencia entre socialdemócratas y social-liberales no sea tanta, y que el matiz radique en unos acentos: el social-liberal actúa entendiendo que debe haber un capitalismo con elementos sociales, y el socialdemócrata entienda que se debe trabajar en un estado social con elementos liberales. <El tema de la libertad relacionada con la igualdad se ha tratado anteriormente...

En España parte de la izquierda busca un proyecto (es una expresión retórica) cuando ahí tiene uno a mano: desarrollar la Constitución y profundizar la democracia económica. La Constitución no está plenamente desarrollada, sobre todo en sus aspectos sociales. Pero actúan demasiados elementos disuasorios.

Por una parte ¿qué quiere la derecha? la izquierda, o la seudoizquierda no puede renunciar a más, no puede aguarse más. Presionarla sería un error muy grave estratégico para esa propia derecha. ¿Prefieren una izquierda más radical? No lo creo, sino que pregunten a los grandes rotativos europeos acerca de su visión sobre la derecha española. Por eso digo, parte de las huestes de la derecha, la más radicalizada, no se han enterado de nada. Desde los pactos de la Moncloa jamás había habido en España una izquierda tan "razonable". Y recuérdese el ejemplo que figura por otro sitio: se propone subir el SMI a 800 € y la derecha política salta inmediatamente asegurando que es imposible económicamente. Y la derecha económica, más inteligente, discreta, conocedora de sus propias necesidades y limitaciones le sale al paso aclarando que se puede estudiar. Pero si los beneficios empresariales jamás han sido tan altos y la desmovilización social tan amplia.

Pero, volviendo a la izquierda española, no es que carezca sólo de proyecto, sino que carece también de voluntad para crear unos cuadros lo suficientemente formados que sepan encontrar ese equilibrio entre avance y prudencia, que sepan estirar el elástico de lo posible sin romperlo. Y ha caído en el mal de todos los políticos: se han convertido en una clase prepotente, se han separado de su cuerpo electoral y de clase y carecen de ideología, o si se prefiere, de principios políticos.

El carácter de la formación es fundamental. Otro error del descafeinamiento de estos partidos ha sido el de trastocar los idearios por campañas de marketing (mercadotecnia) en las que nada puede hacer o en las que están en inferioridad de condiciones. Error, porque con un partido verdadero, unos militantes formados, una acción didáctica diaria se podría demostrar a la clase trabajadora que cree ser de derechas, que hasta hay dos derechas bien diferentes: una la llamada neoconservadora, que pretende arrumbar cualquier conquista social, empequeñecer el Estado a dimensiones ridículas y entregarlo todo a la iniciativa privada (si no llega a ser por el 11 S hasta se hablaba de ejércitos privados) y otra, con un contenido más humanista y quizás más realista, que sabe que tampoco le conviene tensar demasiado la convivencia.

En esto, como en la política internacional, cualquier exceso es peligroso para todos. Hablar de la omnipotencia de unos sobre los otros es una tontería, sobre todo, conociendo los mecanismos que existen para arruinar el destino de la humanidad entera.

Hay otro elemento ético que la izquierda también ha olvidado por completo. Es ético en cuanto que afecta a la base de nuestro bienestar y de nuestra posibilidad de moderación por ese mismo bienestar: un izquierdista no puede ignorar de donde provienen las grandes rentas de occidente, aparte de las propias. No podrá cambiarlo, resolverlo por el momento, pero toda su reflexión ha de estar impregnada de la consciencia de que esa injusticia existe y que marca todas nuestras acciones. Mientras el 2% de la población mundial acapare el 50 % del pib mundial, y el 50 % de la humanidad viva con el 1 % de ese pib, nadie puede hablar de humanismo, cristianismo, socialismo, o estado de bienestar... porque debería dolernos la conciencia.

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CATECISMO IGLESIA CATÓLICA 2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri. 2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.

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