Publicidad:
Terra
La Coctelera

contrapunto

la otra cara de las cosas

11 Septiembre 2008

11 septiembre 1973

TRANSCRITO DE "EL PÚBLICO"

Humberto Vega: "La concentración de la renta es más grande ahora que con Pinochet"

El que fuera subdirector nacional de Presupuestos con Salvador Allende considera que "para 2010, unas 600 empresas tendrán el 73,9% de las ventas" en Chile|

FEDERICO PEÑA - Enviado especial a Santiago de Chile - 10/09/2008 19:51

"Fue la obnubilación del entendimiento por la impaciencia del corazón". Humberto Vega Fernández, de 67 años, utiliza esta metáfora para explicar por qué cayó el Gobierno de Salvador Allende, en el que participó como subdirector nacional de Presupuestos.

Sus ojos se iluminan cuando recuerda el trienio en el que trabó "una relación muy cercana con Allende". Lo describe como un hombre carismático, rápido, sensible, comprometido, seductor. "Era un tipo con una confianza enorme en sí mismo. Quizás eso lo traicionó. Pero lo respetaré siempre", agrega.

Pero no todos los recuerdos son gratos. 1972: El Gobierno del estadounidense Richard Nixon castiga la nacionalización del cobre forzando una caída en su precio. 1973: la inflación sobrepasa el 1500% y la alianza de izquierda se resquebraja.

"Allende intentó corregir el camino a partir de 1972. ¡Yo lo sé! Pero ni los socialistas del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) ni la derecha lo dejaron. La suerte estaba echada", rememora. Vega Fernández confiesa que nunca compartió los principios económicos de aquellos años y que es "suicida pelear contra el imperialismo, los terratenientes y la burguesía nacional con el 34% de los votos".

Su paso por el allendismo, su militancia en el Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU), sus críticas a la "mentira del éxito económico" del pinochetismo, han desembocado en un libro que el decano de Economía de la Universidad Central tituló En vez de injusticia (Debate, 2008).

Balance económico

"El balance económico de la dictadura es peor que el del Gobierno de Allende. Si bien el PIB pasó de 1400 a 1800 dólares, la concentración se multiplicó". ¿Qué hay del éxito de la fórmula chilena? "Ni a palazos se puede arreglar una encuesta de pobreza. No publicaron la de 1985, y en la de 1987 los datos mostraron que el 44% de los chilenos era pobre. Lo que pasa es que los Chicago Boys (los economistas chilenos artífices de la politica económica de la dictadura) tienen buen marketing", ríe.

Chile tiene hoy una renta per cápita de 14.000 dólares, siete veces superior a 1990. El problema, argumenta este economista, es que la desigualdad se multiplicó al mismo ritmo en democracia.

"La concentración de la renta es más grande ahora que con Pinochet", se queja, y denuncia que las empresas están concentradas en cada vez menos manos: "Hay 1 millón de empresas. Las predicciones dan que para 2010, unas 600 tendrán el 73,9% de las ventas". Para corregir el camino, considera imprescindible reformar la Constitución para tener un sistema más representativo y que no multiplique la presencia de la derecha, "ya está lo suficientemente representada por el poder económico", concluye.

Salvador Allende, un líder del presente y del futuro

Su enfrentamiento con el cinismo neoliberal, que busca despojar a los ciudadanos de sus derechos y dignidad, firmó su sentencia de muerte.

Salvador Allende, en una imagen de fecha desconocida.

LUIS SEPÚLVEDA * - 10/09/2008 19:28

La tragedia del otro 11 de septiembre empezó a gestarse con antelación: para ser preciso, el 4 de Noviembre de 1972, cuando un hombre de estatura mediana, enérgico y seguro habló ante la asamblea de Naciones Unidas.

En aquel discurso memorable y anticipatorio que empezaba con un "todos los pueblos al sur del río Bravo se unen para decir basta", Salvador Allende denunciaba el creciente poder de las empresas multinacionales que, al margen de la legalidad y del control parlamentario, amenazaban la existencia misma de los estados y se convertían en una fuerza dominante imposible de controlar con los mecanismos de la sociedad civilizada, pues representaban una idea puramente mercantilista de la existencia y los valores lentamente desarrollados desde la moral y la ética les eran tan ajenos como enemigos.

En Latinoamérica y algunas naciones del llamado Tercer Mundo, el discurso de Allende fue aplaudido, más no comprendido en toda su profética magnitud.

Salvador Allende era un líder premonitorio, su comprensión de la historia, de la economía y de la diversidad latinoamericana le permitían creer y ver como posible una vía chilena al socialismo que no pasara por la insurrección armada y que se basara en el fortalecimiento de las instituciones que la sociedad civil se había dado, porque estas eran la expresión de una legalidad conquistada tras duros combates por la igualdad y la justicia social.

Su discurso en Naciones Unidas fue minuciosamente examinado por tres inmorales: Richard Nixon, Henry Kissinger y Milton Friedman, un economista de Chicago aplaudido por los "Varguitas" de cualquier pelaje y que hoy defienden el liberalismo económico a ultranza, pero que son incapaces de reconocer el panorama de miseria humana que genera.

16 años de terror

El 11 de septiembre de 1973, los militares chilenos recibieron de los Estados Unidos la orden de dar un golpe de Estado y terminar con la vía chilena al socialismo y con la ejemplar democracia chilena. Hubo miles de muertos, desaparecidos, torturados, exiliados: el terror se prolongó durante dieciséis años.

La guerra sucia la hicieron los militares adiestrados por asesores norteamericanos especialistas en combatir al "enemigo interno", adversario para el que no existían convenciones de Ginebra ni hábeas corpus -Guantánamo se experimentó con los chilenos- y la otra guerra, la más sucia, la lideró Milton Friedman y el primer grupo de economistas neoliberales que aterrizaron en Santiago de Chile en 1974.

En 1970, cuando Salvador Allende ganó limpiamente las elecciones que lo llevaron al Gobierno, el índice de pobreza en Chile era del 23 %. El 11 de septiembre de 1973, ese índice se había rebajado a un 12% mediante políticas de empleo que, lejos de lesionar a la industria, hicieron que se mantuviera y aumentara la capacidad productiva y exportadora.

Chile exportaba cobre manufacturado (el planeta se electrificó con alambre de cobre hecho en Chile) y textiles, y tenía una industria de electrodomésticos que gozaba de prestigio en el mercado regional sudamericano.

Friedman sustentaba su teoría económica en la necesidad de mantener un "desempleo natural" y en Chile, además de terminar con la industria nacional, logró que el índice de pobreza subiera hasta un 49% en menos de cinco años. En ese breve tiempo, consiguió que la mitad de los chilenos fueran pobres.

La teoría del neoliberalismo económico inventada por Friedman y los Chicago Boys sólo era posible de aplicar en un país sin oposición, sin sindicatos, sin libertad de expresión y con una población aterrorizada por la represión.

Básicamente, el neoliberalismo económico propone que mediante una elevada tasa de desempleo natural, el trabajo deje de ser un derecho y se convierta en una oferta de trabajo a disposición de un mercado en el que ni los gobiernos ni las leyes deben intervenir.

Mientras mayor es la cuota de desempleados naturales, mayor será la flexibilidad laboral. Y para conseguirlo es menester destrozar la vinculación del Estado con los ciudadanos, sólo así se entienden privatizaciones tan aberrantes como las de la Sanidad pública y la Educación.Así ocurrió en Chile, así intentan que ocurra en todo el continente latinoamericano, así también lo proponen en Europa.

Multinacionales como Repsol-YPF, Telefónica, Telekom son empresas multinacionales que reclaman de los gobiernos, de los estados fuertes que presionen para que los estados débiles no se inmiscuyan en su accionar y exijan garantías para que la tasa de desempleados naturales, de incomunicados naturales, de gentes que viven a oscuras naturales, de no dueños naturales de la riqueza energética se mantenga, crezca, pues ese es su sacrosanto mercado.

Las palabras de Salvador Allende en Naciones Unidas denunciaban la existencia de una fuerza económica cuyo único norte era despojar a los ciudadanos de su historia y sus derechos, de su dignidad y de su futuro.

Hoy, tímidamente, cada gobierno progresista de Latinoamérica retoma el legado de Allende, pues casi todos los pueblos al sur del río Bravo exigen el fin de los desmanes neoliberales y el retorno a políticas justas que consideren la existencia de las grandes mayorías, de los desposeídos, de los condenados de la tierra.

Cinismo neoliberal

A 35 años de ese otro 11 de septiembre, el recuerdo, la imagen, el legado de Salvador Allende crecen, se agigantan, su memoria reclama inteligencia política, audacia y determinación de izquierdas para terminar con el cinismo de los neoliberales de cualquier pelaje, esos que reclaman intervención estatal para salvar empresas en tiempos de crísis, pero que al mismo tiempo rechazan cualquier control del Estado sobre los beneficios en los tiempos de bonanza.

Allende vive en cada escuela pública y laica, en cada hospital público, en cada recurso energético salvado de la voracidad de las multinacionales, en la recuperación de la dignidad ecológica, en el derecho a existir de las mayorías indígenas y de las minorías segregadas.

Esos son los caminos que conducen a las "amplias alamedas" que anunció en su último discurso, bajo el fuego y las balas, antes de morir fiel a su dignidad de hombre y de socialista.

Allende: el legado

Se cumplen 35 años del derrocamiento del gobierno chileno por el general Augusto Pinochet. Los chilenos aún anhelan al ex presidente, cuyos ideales socialistas siguen válidos en un país con grandes desigualdades

Tropas del Ejército chileno toman posiciones en un tejado frente al Palacio de la Moneda durante el asalto del 11 de septiembre de 1973. AFP

FEDERICO PEÑA - Enviado especial a Santiago de Chile - 10/09/2008 21:57

Entre el sueño de la revolución socialista de Salvador Allende y el infierno represivo sembrado por Augusto Pinochet (1973-1990), los chilenos se rindieron ante lo posible a partir de 1990.

A 35 años del golpe militar, la democracia chilena ha superado en vida los 17 años de la dictadura y apela, al igual que la transición española, a la estabilidad política como ideal supremo. Pero, ¿alcanza con lo posible en el país más desigual de América Latina? Allende, votado el chileno más importante con el 33,28% de las preferencias en el programa televisivo Grandes Chilenos, ¿es un mito o una realidad?.

Cada 11 de septiembre el paisaje de Santiago de Chile se funde en el azul, rojo y blanco de su bandera estrellada. Es el remanente de una ley de la dictadura que aún se cumple tanto en los barrios cuicos (ricos) de la Dehesa o Chicureo como en la popular La Victoria. Unos recuerdan al médico socialista y otros celebran el "pronunciamiento militar".

Chile es una cicatriz abierta tapada con indicadores macroeconómicos. El desafío, tres décadas más tarde, sigue siendo el mismo: justicia social. Pese a la envidia de los países vecinos por la reducción de la pobreza del 44% al 17% en los años de democracia, Chile es el país de América Latina con la mayor brecha entre ricos y pobres. Es el legado de la derecha, que con el pinochetismo como mascarón de proa, vendió a precios viles las empresas públicas, concentró el motor de la riqueza en pocas manos y privatizó la educación y la sanidad.

Patricio Fernández, director espiritual de la revista de contracultura chilena The Clinic, pertenece a la generación de jóvenes periodistas. Para él no hay temas tabú. "Si Allende vino a hacer la revolución, el que verdaderamente la hizo fue Pinochet. Pero no la misma", dice. Hijo de esa generación, opina que es difícil pensar la actualidad desde los "cánones nostálgicos" de la Unión Popular Nacional (el partido de Allende) porque "así, todo parece poco, y no lo es".

"La de Chile fue una dictadura cívico-militar. La jugada maestra de la derecha fue tirarle los muertos de la guerra sucia a los militares y apropiarse del sistema económico", revela Mónica González, fundadora del Centro de Investigación e Información Periodística. A la hora de rescatar el máximo logro de Allende, no duda. "Tuvo la clarividencia de nacionalizar el cobre, que nos ha dado de comer desde entonces. Pero nadie se lo reconoce". Codelco, la compañía estatal de cobre chilena, es la gallina de los huevos de oro del país.

Trauma de la represión

Tras cuatro años de exilio, González fue fichada a su regreso en 1978 como subversiva. Hasta llegó a compartir cárceles con hombres por sus artículos publicados en Quimantú y Ahora. Allí nació el germen de La conjura: Los mil y un días del Golpe, libro en el que revela que Pinochet se sumó al golpe en el último momento.

El trauma de la represión explica que los chilenos abracen orgullosamente lo que llaman socialismo posible. Lo posible, además de ser una idea en el pensamiento local, tiene un lado tangible. El sistema binominal del país, dictado por la Constitución pinochetista del 1980, sobrerepresenta a la derecha, que se asegura el veto en decisiones clave.

La madre de todas las batallas es la ley laboral, que atomiza los reclamos sindicales e impide la negociación por cada rama de la producción. La dictadura buscó una némesis respecto a los años de Allende, donde la metalmecánica representaba paraíso sindical. Hoy, con el crecimiento de la subcontratación, pertenecer a un sindicato equivale a poco o nada y un parlamentario puede perder su trabajo si apoya una huelga.

Sin embargo, en la edición del miércoles del diario El Mercurio puede leerse la queja por la caída de Chile del puesto 36 al 40 en el ranking mundial de facilidad para hacer negocios. ¿El problema? "Burocracia para declarar quiebras y poca flexibilidad para contratar trabajadores son las dos áreas donde se exhiben las mayores carencias".

La prensa escrita es mayoritariamente conservadora y apoya el traspaso del poder político a la economía, un logro del pinochetismo. "En Chile no hay una explosión social por la cultura del sometimiento", advierte González, quien ve una sociedad "incapaz de ser feliz", donde la juventud siente que le dejaron un "país fracasado", digan lo que digan los indicadores económicos. "No me extraña la alta tasa de eyaculación precoz en Chile", se ríe.

120 segundos de amor, un artículo de La Nación, revela que el 75% de los chilenos padece algún grado de orgasmo prematuro. La frase más suave que enfrenta un hombre con esta disfunción es "durái (duras) menos que un candy (caramelo)". Los especialistas dicen que responde a una "experiencia traumática".

González se calza el traje de socióloga y ofrece su visión: "el miedo a la represión de antaño es hoy temor a perder el trabajo, a no poder pagar la hipoteca, a no poder mandar los hijos a un colegio privado. El chileno vive con miedo a todo y no disfruta nada".

La deuda social

Para los votantes de izquierda, la Concertación, formada por los socialistas de la presidenta Michelle Bachelet y los democristianos de Ricardo Lagos, prometió más de lo que cumplió.

Consideran alarmante que el año 2000 haya marcado el mayor índice de desigualdad desde 1973. O que Lagos firmara la ley que permite a los empresarios financiar la educación para deducir impuestos, lo cual fomentó el avance del Opus Dei.

La rebelión de los estudiantes que plantaron cara al Gobierno de Bachelet en reclamo de una mejora en la educación pública es una esperanza para los que ven con hastío a la dormida sociedad chilena, más preocupada por el partido de eliminatoria de ayer entre Chile y Colombia que del 11-S.

La denominada revolución de los pingüinos consiguió que en mayo el Gobierno aprobara el mayor presupuesto educativo en la historia de la democracia, con un aumento de 650 millones de dólares. Según un dirigente chileno que prefiere preservar su nombre, "si no fuera porque la derecha tiene las manos manchadas de sangre, ya habría ganado las elecciones hace rato".

La misma fuente sugiere que una derrota electoral llevará a la Concertación a una renovación ideológica y de filas, y que traería a la mesa la reforma del sistema de pensiones y de la sanidad privada.La carrera del 2009 ya está lanzada y Sebastián Piñera, el candidato de la Alianza, la opción de derecha, se probará el traje de candidato tras la elección municipal de octubre.

Juan Fernández, médico de 28 años, dice que votó tres veces a Lagos y a Bachelet, pero que no volverá a votar a la Concertación en la próxima elección. "Esperaba más", dice. Al trabajar en un hospital público y en otro privado, conoce las promesas incumplidas y las diferencias.

"Si quieres una buena atención, abre la chequera", aconseja. El 48% de los médicos que trabajan en hospitales públicos son extranjeros, la mayoría latinoamericanos, porque los profesionales loc

servido por luism sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

CATECISMO IGLESIA CATÓLICA 2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri. 2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.

Fotos

luism todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Categorías

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera