UN SUEÑO CON DIOS
Seguramente, como producto de una de esas resacas que te provoca la lectura de determinados blogs, soñé lo siguiente:
Se me aparecía dios, y me decía:
--Pídeme lo que desees y te lo concederé. Piénsalo bien porque sólo te concederé un deseo.
No podía creerlo (¿quién puede creerlo?), se realizaba el sueño de un sueño...
¿Qué pediría? ¿La desaparición de la maldad? No, la palabra maldad podría ser interpretada restrictivamente, estrictamente como el producto de algo humano. Tenía que pensar algo que abarcara todo, tanto lo objetivo como lo subjetivo...
Iba a hablar, pero el me detuvo:
--Piénsalo bien... Quizás te ayude imaginar qué pediría la mayoría...
¿La mayoría? No, últimamente estaba en bastante discordancia con la ella.
No deseaba desaprovechar semejante e increíble ocasión. No tenía dudas sobre el qué. Sólo deseaba apurar todos los extremos, para que mi petición abarcara suficientemente lo que deseaba. Pensé rápido y me apresuré a responder:
-- Que desaparezca cualquier sufrimiento, ya sea presente, futuro o pasado, sin que quede la menor memoria de él...cualquiera que sea su causa, condición y lugar...
Pero como ocurre con los sueños, justo justo en el momento en que me iba a ser concedido, me despertaron inoportunamente para una tontería...
La verdad es que ni dios recibe ayuda.
