JOSÉ LUIS Y CAPITÁN
Ayer, por primera vez, vi una plaza de toros con simpatía. No se me antojó un coliseo romano, sino un teatro vienés.
El espectáculo consistía en mostrar cómo un toro bravo (Capitan), de más de ocho años, reconocía y respetaba a su dueño (José Luis).
Unos recortadores, así los llaman, ocuparon la primera mitad del espectáculo. En animal los perseguía sin mayores consecuencias. En este caso sí hubo arte y valentía sin sangre, lo que magnificó el valor del acto.
Tras esta parte previa, salió el dueño del toro y hablándole demostró la inutilidad de la violencia, así como el cariño que se tenían mutuamente. El animal le obedecía dócilmente, tan superior en fuerza y corpulencia.
Que triste un mundo que prefiere la corrida cruenta, el estoque de 80 cms. las banderillas desgarradoras, el estrés, el miedo, la vociferación, la muerte como broche, a esta demostración pacífica de vida, demostración hasta racional, aunque se trate de una relación entre un humano y un animal, que dicen.
En este caso el humano lo era verdaderamente. No necesitaba ceñirse, ni contonearse, ni mezclar la arrogancia con la muerte y con la supuesta sensualidad. No había ni eros ni tanatos, ni ninguna de esas tonterías desarrolladas por señoritos ociosos y sospecho que peseteros.
Los asistentes estaban maravillados. Todos guardaron un silencio sepulcral, y al final aplaudieron aquella muestra de fraternidad, de respeto mutuo, de civismo, de novedad frente a la rutina de esos que nos dicen que las cosas sólo pueden ser a la manera que ellos creen o desean.
La vida frente al anacronismo.
Este espectáculo sí que tendría que subvencionarse por las administraciones. A él sí que tendrían que asistir los niños, para aclararles que la violencia, la desigualdad, la prevalencia, son malos precedentes para todos, porque siempre hay alguien más fuerte, más inteligente, más astuto que uno, y que frente a ello es mejor educar con sensatez que escaldar con el horror.


jac-inti dijo
Leyendo tu post me viene a la memoria el mundo de los toros en Portugal. Saltan sobre el toro; hacen todo tipo de piruetas y alarde de valentía, pero el toro no recibe ni un cachete. España es diferent…
25 Septiembre 2008 | 02:49 PM