PRENSA INDEPENDIENTE
Ninguna fórmula es eficaz definitivamente. Esa es la raíz de la dialéctica y de que los humanos nunca estemos de acuerdo.
Por ejemplo, por múltiples causas, se abandonó la prensa partidaria y fue sustituida por la prensa "independiente". Se argüía que la prensa partidaria no era objetiva y ofrecía una visión demasiado unilateral de la cosas.
El argumento, en un principio, podía tener cierto sentido (seamos ingenuos por un momento); la cuestión es que se prodigaron los medios de comunicación independientes. Así, por fin, la información sería solvente y distanciada de intereses más o menos espurios.
¿Cuál fue el resultado? Pues que la competencia comercial llevó a la prensa independiente a meter enfoques contradictorios en sus propias páginas, de forma que informaban variadamente y encima ampliaban el arco de lectores, es decir, de ventas.
(Tan contradictorios que podía aparecer una crítica sobre el maltrato animal bajo una crónica taurina).
Pero, como se afirmaba, nada es perfecto eternamente, si es que alguna vez hubo perfección en las ideas de los hombres, cualquiera que sea el medio que se utilice.
Al final se han combinado dos males que han convertido en estériles tales intentos de información veraz e imparcial.
Por un lado, la política se ha economizado, y al lenguaje económico no le da la gana de rebajarse al lenguaje ordinario del ciudadano medio. Resultado: que nadie entiende nada y se leen opiniones contrapuestas con el mismo respeto que se leía aquel poema del cual se alababa su calidad por su ininteligibilidad.
Por otra parte, sin abandonar preferencias importantes, los medios de comunicación utilizan medios edulcorados con la finalidad de satisfacer a todos y no molestar a demasiados. Salvo algunas cuestiones innegociables, principalmente política exterior y sus derivados, y sistema económico y también sus derivados, la prensa no se significa con esa claridad que se necesita para mostrarse con sinceridad y ser una guía estimable.
La mayoría de las noticias son verdades a medias, lo cual significa algo deducible fácilmente, que no son verdades, lo cual es el camino más alejado para aportar soluciones a situaciones críticas.
Por eso, la tesis del momento necesita su oportuna antítesis, para que surja una nueva y superadora síntesis de lo razonablemente correcto.
¿Y cuál puede ser esa antítesis? Pues quizás unos medios de comunicación, de partido o no, pero con opciones coherentes y únicas.
O el diablo es bueno, o el diablo es malo, pero no ambas cosas a la vez.
En estos tiempos de crisis general (política, económica, humana, ecológica, ética, cultural, etc.) es necesario no tener miedo a equivorcarse, a perder posibles clientes e incluso posible dinero. Sólo será ocasionalmente; al final del camino, inevitablemente, se verá quién era honrado y quién no, y cuáles eran las fórmulas salvíficas (dada la espiritualidad del momento).


jac-inti dijo
Querido amigo, me encanta leerte. Tengo pocos amigos (creo que ninguno), y los pocos que tengo no son más que fabulaciones de audaces guionistas de cine o tv. Me recuaerdas con tu pluma (no sé por que, su rostro es el que me viene a la memoria cuando te leo) a uno de esos amigos mios (el locutor de radio de «Doctor en Alaska», creo que se llamaba Chris).
Salud y república.
26 Septiembre 2008 | 03:54 PM