O LA DESMEMORIA HISTÓRICA
Despues de todo, las diversas acciones legales que se han iniciado sobre la represión franquista ya han cumplido su misión. No la de desenterrar cadáveres, sino la de que se desentierre la propia historia. Siendo un pueblo tan perezoso en lo que a ella concierne, algo había que hacer para sacarnos de esa larga siesta carpetovetónica en la que nos habían sumido a base de tinto, futbol y toros.
Ahora, los herederos de aquella generación marcial y levantisca se rasgan las vestiduras por las heridas que pueda provar analizar con otras luces aquellos "sucesos". Después de casi setenta años, nada malo puede ocurrir. Al revés, corregir los datos erróneos serán pura higiene política.
Un país que pretenda ser democrático no puede desarrollarse sobre tan viciado acervo. Durante demasiado tiempo se han ocultado o justificado cosas que no son aceptables. Incluso un hecho trascendental como el de que aquella España vencedora estuviera dispuesta a colaborar en la victoria del nazismo es algo que no se puede aceptar como algo secundario y asumible.
Este dato lo dice todo sobre el régimen que ahora se cuestiona ya sin ambages. Todo esto, de no ser aireado e higienizado, podría actuar en nuestro subsuelo histórico como un veneno letal.
Las tropas de Franco hicieron lo que hicieron y habrá de asumirse. Pero, al margen de los datos objetivos, esa derecha que se rasga las vestiduras, debería mirar con más distancia y amplitud. ¿Acaso es casual que se inicie todo este a casi setenta años vista? No lo creo. Rajoy invoca los acuerdos de la transición. Pero la transición ya ha transitado (era eso, un acuerdo transitorio) y vienen nuevas operaciones tácticas.
En realidad se está reproduciendo lo que siempre se ha hecho y que tan bien relata el chiste:
--Os pedimos perdón por el daño que nuestros abuelos os hcieron; y no os peocupéis, que nuestros nietos os pedirán perdón por el daño que nosotros os hacemos.
Todo esto que está ocurriendo tiene un poco la pinta de alguno de esos guiones norteamericanos, donde el malo es muy malo, pero al final, el representante del sistema, que no es malo, lo "depura", y a empezar de nuevo, que la vajilla de cristal de Bohemia está salvada. (Estoy sospechando un movimiento así con Uribe en Colombia; tanto movimiento de juez no cuadra).
Franco no fue el malo solitario de una historia triste. No. Franco fue el eficaz servidor de un sistema económico que se ha regenerado sin cambiar en sustancia. Fue el dorso de la moneda, y el reverso lo fueron esos empresarios catalanes que ahora resulta lucharon toda su vida en la clandestinidad por la justicia social y la democracia. Franco ha asumido todas las culpas, que las tenía, y más. Pero aquellos empresarios catalanes no fueron nunca oposición a él. Al revés, se beneficiaron de su legislación antiobrera, de su represión política y sindical, de la gran acumulación de capital que se propicio en aquellos tiempos.
Y no eran ajenos a esta historia ni ingleses ni franceses. Para ellos eramos un país primitivo, salvaje, seguramente sin historia (pensaban) destinado a producir materia prima barata para sus manufactoras imperiales.
Y como eran civilizados, contituyeron un "comité de no intervención" para que nos extenuáramos entre nosotros (y entre alemanes y rusos si era posible). Y tan represensibles moralmente que habría que recordarles más de una vez que lo que están haciendo ahora en el mundo es muy similar a lo que hicieron antaño en nuestro país. Que están fichados, con antecedentes.
Que gran ironía historica, por no decir que gran vergúenza, que con su nivel de desarrollo y de supuesto civismo asumieran un papel tan indigno; que mendaz actitud la de su aparante no intervención cuando designaron a la propia flota nazi-alemana como garante de esa no intervención... ¡a los alemanes, que estaban suministrando material y hombres a los fascistas españoles!
Un gran teatro, sí, en el que las culpabilidades se concitan y en el que no son todos los que están, ni están todos los que son, por ejemplo, los norteamericanos, nutriendo de abundante combustible a los tanques de los enemigos de la "freedom" y aliados de los que serían sus futuros enemigos alemanes.
Esta recuperación de la memoria es interesada por el tiempo y efectos, y los grandes arquitectos de nuestros destinos individuales lo saben. Pero, a pesar de sus autores, cumple su útil función de saneamiento. Es como cuando se saca el agua estancada de los sótanos del edificio. Sin embargo, mantenerla agua así sería nocivo para todos. No cabe duda de que esta iniciativa saneará al sistema (no a la república, que se la asesinó en su momento) y dentro de diez años. ya culpabilizado aquel sistema, todos los figurantes sonreirán desde cuadros de honor por la recuperación no de la memoria, sino de la honradez. Las raíces, el tronco, la copa, saneadas de gusanos molestos. Aunque trabajemos 65 horas semanales.
Sin embargo, insisto, ya se ha cumplido una función estimable. Ni el propio Maquiavelo podría diseñar operaciones al cien por cien rentables. Todo tiene su precio, su antítesis. Y el precio, la antítesis, es que la historia es como un libro de contabilidad, un diario, en el que se van reflejando todos los movimientos. Probablemente quedarán unos movimientos de cuentas inútiles.
Pero esto siempre es mejor a que figure una contabilidad al estilo de ENRON, llena de contabilidad artísitico-creativa, donde ni un solo número cuadraba.
Ahora, los de la contramemoria comenzarán a reclamar ecuanimidad en el proceso. Es evidente que su fuerte nunca ha sido la justicia. Cuarenta años inventando la historia en solitario, castigando a los otros por ¡REBELIÓN! y ahora reclaman la replica y la dúplica si cabe.
Alguien dirá: es que nosotros no fuimos. Por supuesto que no. Vosotros habéis sido los beneficiarios de los réditos, los legisladores de las futuras 65 horas.
Lo lamentable es que se está investigando sólo una parte de la historia, la menos expresiva como causa de efectos. La guerra fue un inevitable efecto. Pero ahora hay que estudiar además qué fue la República, que fue la Restauración, cuál era el problema social, qué decía el informe social sobre la clase trabajadora. Mientras no se conozca, estudie, todo eso, algunos podrán hablar con el cinismo con que lo hacen.
