EL MANIFIESTO EGOÍSTA Y GANDHI
No se trata de teorizar sobre el capitalismo, sino de reparar en algunos de esos detalles que denotan un estado determinado de opinión. Un estado de opinión egoísta.
Numerosos políticos, economístas, periodistas, han vaticinado que a la crisis mundial le quedan dos o tres años. Y todos lo aceptamos así. Es decir, que las cosas irán mal durante ese tiempo, y que transcurrido, volverán a su cauce, es decir ¿a ir bien? Esa es otra de las cuestiones. Ganar poco más de 800 euros y pagar de alquiler o de hipoteca entre 400 y 600 o más euros se sobreentiende que es ir bien.
Pero, y observese que hemos hablado de crisis mundial, ¿iba bien un mundo en el que morían y mueren al día más de 40.000 personas? ¿en el que hay más de 50 millones de niños de la calle en Latinoamérica? ¿en el que más de 900 millones de personas pasan hambre? etc. etc. que hay más datos, como los del acceso al agua, al calor, a la vivienda, a la protección sanitaria, a la protección contra la ceguera infantil por falta de vitaminas?
Cuando se afirma que en dos o tres años la cosa habrá pasado ¿se está diciendo que ya no morirán diariamente de hambre esas 40.000 mil personas, etc. etc.? ¿Se habrán resuelto también esos problemas o ellos están tan excluidos de la vida que ya ni se contabilizan? ¿Es ese el sentido de la pasajera crisis "mundial"?
Creo que la frase denota el motivo del éxito del capitalismo: se ha acotado un restringido pedazo de la geografía mundial, en él se han acumulado todas las riquezas posibles y a partir de sus datos se evalúa la situación convirtiéndola en mundial. Pero esto lo podría hacer cualquier sistema. En la ciudad más miserable del mundo, seguro que hay un palacio. ¿Es el pequeño palacio o las inmensas barriadas paupérrimas el índice de su bienestar?
Es una pregunta retórica, porque todos sabemos la respuesta verdadera. Aunque también sabemos que si la ciudad es del otro bando, del bando enemigo, a todas horas nos mostrarán las barriadas paupérrimas, y si por el contrario es del bando amigo, sólo nos mostrarán el palacete, hasta hacernos creer que el resto de la ciudad es así.
Lo que está claro es que para nosotros sólo cuenta ese pequeño ombligo que aglutina al 15% de la población (y en el cual, aún así hay un 20% de pobres), y que el resto del mundo nos importa un pepino, salvo que se muestre respondón o intuyamos que crece a tal ritmo que nos superará en poco tiempo. Entonces la caridad desaparecerá, nos importarán un rábano sus niños, e intentaremos a toda costa que no prospere.
Por otra parte, tal análisis (dos o tres años) demuestra que nada hemos aprendido de la crisis, que el estado de conciencia y análisis sigue igual, y que no se solucionará nada por la vía de la razonabilidad, porque no la hay.
Con razón Gandhi sonréia y decía: "¿La civilización occidental? Bueno, sería una excelente idea".
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