LOS PRODUCTIVOS, LOS BOCAZAS Y LOS MALOS
Dice Mario Benedetti que hay tres clases de gente: la que se mata trabajando, la que debería trabajar y la que debería matarse.
Si se observa, de tres grupos, sólo uno de ellos es totalmente benéfico.
En primer lugar está la clase trabajadora, esa que alimenta al orbe y al erario público ( y en ocasiones como la de esta crisis, a los propios bancos y grandes entidades financieras) y que nunca llega a fin de mes.
Los poderes culturales, que destilan esa mentalidad privatista que se ha enseñoreado del mundo con sus ridiculeces, los obvía constantemente a fuer de destacar permanentemente al sector antagónico, es decir, al audaz guerrero empresarial, ese que lo empeña todo, incluiso bienestar, por la gran causa de la empresa.
Su versión más enorme y significativa es la multinacional, y su portaviones insignia, ENRON. O eso dijeron hasta que quebró y se demostró que todos sus éxitos eran fraudulentos. Similares a las armas de destrucción masiva mostradas en vesión muñuñequitos Walt Disney por Colin Powell, ahora socio ex-republicano de Obama. Ya se sabe, el honor militar le obliga siempre a salvar a América.
Una de las muestra de la sabiduría empresarial de ENRON era la de fastidiar a los del primer grupo despidiéndolos a los ocho meses de contrato. Sí, indectíblemente. Sostenían sus directivos que era una fórmual mágica para el éxito de la libre empresa. Tener un contrato indefinido por lo visto, según esos profetas de la modernidad, es algo muy nocivo para el progreso. Que contradicción. Aquí, que copiamos todo lo malo, no tardamos en imitarla.
Entre esas virtudes también se encuentra la ejemplaridad. Frente al despido raquítico del trabajador ordinario (que vulgaridad ser obrero, piensan) ellos blindan sus contratos. Deben ser premiados por sus extraordinarios resultados, cualesquiera sean estos; ahora lo comprobamos reallmente. la cosa ya no es de película.
Luego están los otros, los que no hacen nada.
Ahí mariobenedetti ha generalizado demasiado. Hay una parte de ellos que no produce pero que tampoco molesta. Quizás ha descubierto que dejarse estafar tampoco es ejemplar. Además, ¿por que va a ser una sola de las partes la obligada a cumplir?
Pero hay otra, no equiparable a la anterior, que existe como ejemplo de todo lo miserable y ruín. Desde la estupidez a la maldad (maldad facilmente neutralizable; suele tener la cabeza blanda).
Como no hacen nada y han de decorar la casa, situan espejos en cada lienzo de pared. Ese es uno de sus rasgos, el endiosamiento. Rasgo muy sintomático y presente en la estupidez. El que no ve nada, no se puede ver tal como es.
Es un mecanismo de compensación psicológica; como nada son, han de molestar a todo quisque y así logran sobrevivir. La sociedad los alimenta y soporta, a cambio de sus bufonadas, de sus peloteos indecentes. No se olvide que el bufón vive a los piés de su rey y de pequeñas servicios a su superior(son espiritualmente raquíticos y escasos de estatura moral). No les molestan esas películas norteamericanas en la que la policía mujer ha de llevarle el café al sheriff. Al revés, imitamonas por vocación, están deseosos de poder repetir la escena.
Esas pequeñas bajezas, más que maldades, no son realmente preocupantes en cuando tienen la dimensión de su raquítico propietario. El problema es que empequeñecen al mundo. Pero también hay que reconocer que sólo se empequeñecen aquellos que son susceptibles a tal propensión.
Su culpa es esa, la de la miserabilidad, la mediocridad, la superficialidad, convertir todo aquello que es interesante en un cascarrillo o en una vaciedad.
Son así, y no pueden evitarlo porque su sino es no madurar ni crecer. Un patio de colegio sería escenario ideal para sus fantochadas. Sin embargo, repito, son bien tolerados por el "establishmente" (que bonitas expresiones: establishment, post, marketing, management, merchandeising, standbye; además suplen generosamente las carencias de nuestra lengua, tan pobre ella) en cuanto que la banalidad conviene a los privilegiados. En un mundo serio los perderían.
"Anda, monito, haz una gracia, que nos están atribulando con cosas serias". Y la carcajada colectiva hermanará aparentemente a señores y lacayos. Aparentemente, porque el señor los cambia periódicamente con una patada en sus raquíticas y desgastadas posaderas.
Y finalmente está la clase que debería matarse. Es una frase oscura la de Benedetti. No se sabe si es una invitación al crimen o al suicidio.
Para mí no es la clase más molesta. ¿No nos divertimos con películas de psicópatas? Pues lo mismo en la realidad. ¿A quien no le hubiera gustado cenar a solas con Anibal Lecter, en un inmenso y oscuro comedor? ¿O con Hitler, que no era un mediocre, pero sí muy malo, tan malo como los bombarderos que soltaban napalm en Vietnam? (por qué vamos a hacer diferencias nacionalistas?)
Esta clase suele ser seria. No se olvide que es peligrosa. Sabe que hacerse respetar a cualquier precio es fundamental, y no lo conseguiría contando chistes y sandeces.
Es el mal serio en esencia; su ser es una daga, no una pandereta o una zambomba. Éntre Manolo Escobar y el Requiem de Mozart, opta por lo fúnebre.
Un bocazas nunca será ni lo uno ni lo otro, no tiene noción de ello. Suele recibir fuerza de la convicción y de la compresión, sin n, aunque aquella sea demencial, caótica, asesina. Y por eso no bromea; está maquinando su némesis en perverso. Y por eso calla, para no dejar pistas.
Suele ser singurlar, y por tanto odia a ese grupo de adocenados arriba referido, porque envilece el nombre del mal, cosa que para ellos es sagrada.
Muchas veces es producto de un contencioso con el mundo. Comienza suendo normal, pero ante tanta estupidez, y por un error seguramente genético, se equivoca de camino.
Leyendo algunos, determinados blogs se comprende que puede ocurrir.
Precisamente, esos blogs pueden ocasionar, o tendencia a suicidar al prójimo, cosa que está muy mal, o a uno mismo.
Pero creo que esta es una forma demasiado altruista de vengarse para que un malo la utilice...
