Venezuela 2
Carlos Fernández Liria es profesor titular de Filosofía
en la Universidad Complutense de Madrid
EL PERIÓDICO
En una ocasión, un periodista le pidió a Einstein que explicara en pocas palabras
lo que era la teoría de la relatividad. "¿Sabría usted explicarme antes lo que es un
huevo frito?", respondió éste. El periodista asintió desconcertado. "Muy bien",
dijo Einstein, "pues entonces, explíqueme lo que es un huevo frito pero suponiendo
que yo no tengo ni idea de lo que es un huevo, que en mi vida he visto una gallina
y que no sé ni lo que es una sartén ni lo que es el aceite".
Sobre Venezuela se ha mentido tanto en los medios de comunicación –y se ha
mentido de una manera tan unánime y orquestada– que se ha vuelto casi imposible
explicarse al respecto. Es imposible argumentar nada cuando hay demasiadas
mentiras de por medio. Los que hemos intentado balbucear algo en algún debate
de televisión, o los que, sencillamente, nos hemos enredado a discutir alguna
vez con cualquier lector de El País o de El Mundo o con un espectador medio
del telediario, hemos tenido la sensación de encontrarnos en una situación
infinitamente más apurada que la de ese periodista interrogado por Einstein.
Es como intentar explicar lo que es un huevo frito a alguien que sabe perfectamente
que un huevo es una castaña, que considera demostrado que las gallinas son canguros,
que cuando dices "sartén" entiende de inmediato "trompeta" y que por aceite
hirviendo entiende helado de vainilla.
Para decir una sola palabra sobre el no a la Reforma Constitucional, ¿por dónde
debo comenzar? ¿Por intentar que se respete el hecho democrático de que Chávez
ganó las elecciones? ¿Por demostrar que en Venezuela hay división de poderes,
libertad de prensa y libertad de expresión hasta el punto de que una cadena como
RCTV, que participó activamente en un golpe de Estado y que se hizo famosa por
sus llamadas al magnicidio, no sólo no ha sido prohibida ni su director encarcelado
sino que está emitiendo por cable sin problema legal alguno? ¿Que el sistema de
conteo de votos que los medios no han parado de denunciar como "sospechoso"
ha sido legitimado por todos los observadores internacionales, incluido Jimmy Carter?
¿O intento explicar a los oyentes de la Cope que los 3.000 muertos del caracazo
fueron en 1989 y que por tanto no pudieron ser, como suele decir Jiménez Losantos,
consecuencia de la intentona golpista de Chávez (en 1992)?
El intento de explicar las cosas es más difícil aún. Uno lo da todo por perdido cuando
se trata de hablar con gente que no sólo está completamente convencida de que un
huevo es una castaña, sino que, encima, no ve ningún problema en que, al mismo
tiempo, sea un huevo. Sobre Venezuela, es cierto, hace tiempo que se perdió no sólo
la vergüenza sino también el principio de no contradicción. Hace ya siete años una persona
culta y enterada (y que parecía, además, sincera), un ejecutivo de un banco español que hacía
transacciones con Venezuela, me explicó que estaban muy preo-cupados porque Chávez era
un dictador. Le pregunté que por qué estaba tan seguro de ello, habida cuenta de que había
ganado limpiamente las elecciones. Dudó un momento y me espetó que "sí", pero que era
"evidente que no tenía intención de volver a convocarlas". Eso lo convertía en dictador desde
ya mismo. Si no me fallan las cuentas, en los siete años que nos separan de esta conversación
Chávez ha convocado seis consultas electorales, incluyendo ésta que acaba de perder. El otro
día, estuve hablando con dos colegas en la Universidad. Entre los dos sumaban tres carreras,
un grado de doctor y dos oposiciones ganadas, o sea, un nivel bastante más culto que la media
. Eran, por otra parte, espectadores y lectores normales y corrientes de nuestros telediarios y de
nuestros periódicos. Los dos estaban sinceramente convencidos de que si ganaba el sí a la
Reforma,
Chávez quedaba elegido de forma vitalicia, sin necesidad de volverse a presentar nunca más a
las elecciones. Es lo que habían entendido en los medios.
Ahora, el "caudillo" Chávez, el "dictador" que ha concentrado en sus manos un "poder
absoluto" (El País, 3-12-2007), ha afrontado la derrota de la Reforma con estas
palabras: "Ahora los venezolanos y venezolanas debemos confiar en nuestras instituciones.
A quienes votaron por mi propuesta y a quienes votaron contra mi propuesta, les agradezco
y les felicito porque han comprobado que este es el camino. Sepan administrar su victoria,
mírenla bien matemáticamente. No es que se la doy, ustedes se la han ganado. Ojalá se
olviden para siempre de los saltos al vacío, de los caminos de la violencia, de la
desestabilización".
Así pues, no parece que la pregunta sea si Chávez aceptará el resultado de la consulta.
La pregunta es, por ejemplo, si los medios de comunicación españoles aceptarán que
Chávez la haya aceptado. Si reconocerán que todas las mentiras y más mentiras que
durante años han soltado respecto de la ausencia de democracia en Venezuela no tenían
fundamento. Si reconocerán ahora, cuando menos, que el sistema electrónico de contar
votos era legítimo. Si aceptarán y respetarán de una vez por todas ahora –nunca es
demasiado tarde– el resultado de las anteriores consultas electorales, en las que Chávez
obtuvo la victoria y si, por lo tanto, dejarán de alentar desde Europa a la oposición golpista
venezolana.
Desde luego, no hay motivos para ser nada optimista. La oposición venezolana no se
resignará ni mucho menos a obtener de las urnas lo que las urnas le han dado.
De ninguna manera se resignarán a los cinco años de mandato constitucional que todavía
le quedan a Chávez. Clamarán contra la democracia que no habrá democracia en
Venezuela hasta que Chávez renuncie. Y los medios de comunicación españoles seguirán
jaleando. Todo el entusiasmo mediático que dio cobertura al golpe de estado de 2002
se concentrará ahora en una nueva receta: la revolución naranja.

Ramsés .... dijo
Pero si tu no tienes ni idea de lo que pasa en Venezuela, RETRASADETE, jajajajajaja, claro que, así cualquiera, simplemente copias de los periodicos y ya está.
Por cierto, ¿te suena esto?:
"Jajaja, no hay forma, ¿eh?
1) Había mucha enseñanza religiosa, claro, por eso había tal índice de analfabetismo. Ningún historiador serio pone en cuestión la labor de alfabetización de la República, ni la dignificción de la profesión de maestro, si excluimos a los Pio Mora y demás... Son la versión más triste que haya podido mostrar esa otra España... De un Fraga a un Pio Mora, media un abismo.
2) Así que la Universidad de la República no tenía prestigio. Vaya, otra novedad. Existe un reconocimiento mundial sobre ese asunto, y ahora resulta que era una pompa de jabón...La facultad de economía: verás que ella sola prestigia al franquismo en general. Lo que imparten en economía es muy relativo. Conozco esa facultad, justamente.
Y BLABLABLABLABLABLABLABLABLABLABLABLA............"
Pero no es el único, tengo mas cosas tuyas que tu crees que yo no tengo, jajajajajajajajajajaajajajajaa.
Venga, "victorhugo_40@hotmail.com", jajajajajaja, tu sigue con tus tonterias, sigue, sigue, CAGONCETE, que no veas tu, cuando menos te lo esperes LO QUE NOS VAMOS A CACHONDEAR A TU COSTA.
Va a tener mas éxito que la mas y mejor actuación de Les Luthiers.
Hay que ser memo, jajajaja, pero MEMO, MEMO, MEMO.
Y eso que, por supuesto, NUNCA SABRÁS, UTILIZANDO ESTE MÉTODO "TAN INTELIGENTE" QUE CREES HABER INVENTADO, LA CANTIDAD DE MAILS QUE MANDAS PARA QUE VAYAN DIRECTAMENTE A LA BASURA DE RECICLAJE O A "CORREO NO DESEADO".
Vista tu GRAN lista de contactos, LA MAYORIA, SEGURO.
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAA.
¿QUE TAL TU PUTA MADRE HOY, SE HA COMIDO MUCHAS POLLAS, O SE HA TENIDO QUE CONFORMAR CON IR AL COLMADO DE "TIO TIBURCIO" Y HACERSELO CON SU BORRICO?.
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAA.
20 Noviembre 2008 | 11:11 PM