Cinco años han transcurrido desde que el Gobierno de George W. Bush lanzó la invasión de Iraq. Medios y analistas han plasmado los ataques contra las tropas de ocupación y la violencia sectaria que asola al país. Sin embargo, salvo contadas excepciones, han pasado por alto otra de las consecuencias de la guerra: la alarmante cifra de suicidios entre militares norteamericanos. La cadena CBS desveló recientemente que sólo en el año 2005 se suicidaron más de 6.250 veteranos de guerra estadounidenses, cifra que supera las bajas en combate desde el comienzo de la invasión. Los estudios advierten del creciente número de soldados que padecen problemas mentales en un Ejército presionado por los múltiples despliegues, los bajos índices de reclutamiento y la falta de reemplazos. Según el Gobierno de EEUU, más de 100.000 militares reciben tratamiento por problemas de salud mental, la mayoría por trastorno de estrés postraumático (PTSD), una dolencia tan vieja como la guerra que hasta Vietnam se denominó ‘fatiga de combate’.
suicidiosirak, estrés postraumatico

"fatiga de combate" terminemos con todo esto.
un abrazo.