EL DEFENSOR, LOS CATALANES Y LOS ANIMALES
CIU ha pedido la comparecencia del Defensor del pueblo ante el Parlamento por llamar tontos a los antitaurinos.
Es una pena que la idea no se le haya ocurrido a otro grupo no autonomista.
Esto avivará la discusión sobre el acerbo acervo hispano.
¿Son españoles o no los defensores de los animales?
Más bien no, porque CIU pretende denigrar a nuestro ilustre Defensor de los humanos frente a las bestias.
¿Qué es antes, España o los toros animales?
¿Qué va a quedar de España atacadas así sus esencias por los cuasi extranjeros? ¿Después de esto seguiremos con identidad singular, o engrosaremos las especies de la fauna animal? (todas lo somos, pero...) hundidos en la animalidad más burda.
¿Seguiremos siendo cristianos?
¿Con qué autoridad podrá ahora el Defensor del pueblo defender a ese pueblo?
¿Exageración? veremos.
Sin embargo, de veras, que pena que esas iniciativas no salgan de grupos estatales. Que hermoso hubiera sido que a PSOE y a PP se les hubiera ocurrido, no ya por defensa de los animales, sino en defensa de los ciudadanos tontos.
¿Serán los catalanes, después de todo, más civilizados, más conscientes?
Es que los partidos estatales no pueden, sus responsabilidades...
Pues Blair bien que pudo con la caza del zorro.
Al menos, se manifestaría con claridad el grado de civismo de las distintas fuerzas que se sientan cómodamente en el hemiciclo.
Porque, no sólo está en cuestión la fiesta taurina (por cierto, poco disfrutada por el toro; que forma de corromper el lenguaje) sino la lucidez del Defensor, el respeto a ciudadanos que no tienen porque estár arrinconados en sectores marginales próximos a la enajenación mental o a la idiotez, la dignidad de las instituciones, y en definitiva, la racionalidad.
El Defensor del pueblo no puede denostar tan estúpidamente a quienes no opinan ni sienten como él.
No por sensibilidad, o suspicacia, o animosidad, o ganas de marear la perdíz, sino porque ha de demostrar un elevado nivel cultural.
¿Qué diríamos si el Defensor sostuviera que dos más dos son cinco?
Por cierto, el espíritu antitaurino no es sólo nacional-autonomista; también es español, aparte de que en las Canarias no hay toros.
