LA PESADA CARGA DE SER LOS MEJORES DEL MUNDO
Su último gigante, George ¿William,
Esto viene a colación por la sorpresa recibida al buscar las consideradas diez mejores películas de la historia. Curiosamente casi todas son norteamericanas. Jolibú es Jolibú. ¿Coincide la relación con los diez mejores directores de cine? Casi. Casi todos son también norteamericanos. No hay cine italiano, casi no lo hay inglés, ni ruso, ni japonés, ni brasileño, ni argentino, ni de Andorra. El mundo es un desierto cinematográfico.
Donde se ponga con “Faldas y a lo loco? que se quiten Fellini, Antonioni, Einsenstein, Kurosawa, o Buñuel.
Y así en todo. A eso se refería Gramsci cuando hablaba de la hegemonía cultural. No se trata de elaborar las mejores ideas, sino de estar en todos los “top” cien de todo.
El mundo, que luchó contra la uniformación maoista, ahora sólo se pone “jeans”.
Pero hay que ser justos. Que los norteamericanos lo hayan intentado y conseguido es normal. Hasta loable. Lo que no es normal es que los demás lo acepten al cien por cien.
Porque hasta se podría aceptar al cincuenta por ciento de protagonismo. Ellos solos, la mitad, y el resto del mundo la otra mitad, que no significaría sino un porcentaje centesimal por país... algo así como 50 contra 0,35...
Pero no, la hegemonía es la hegemonía, una de las herramientas fundamentales no de la razón, sino del poder. El poder de las armas es muy importante, pero aún más el de la opinión. Ellos, ingleses y norteamericanos lo comprendieron rápidamente. Su primer ensayo fue España la negra, lugar donde se acumulaba lo peor de lo peor. Pues no pocos réditos les dio debilitar nuestro crédito, nuestra imagen, nuestra virtualidad. Teníamos muchos defectos, por supuesto, pero ellos no iban a la zaga.
Poco antes de “liberar” Cuba del dominio imperialista de España se desató en EE.UU. una campaña mediática por la verdad y la justicia (que suerte tienen estos cubanos, siempre mimados por su gran vecino).
El famosa ciudadano Kane, Willian Randolph Hearst, colaboró actívamente en la tarea y puso al servicio de la labor el recién creado invento de lo que ahora se llama “prensa amarilla”.
Así que nos cabe ese honor, haber sido de las primeras víctimas de tan honorable verdugo. El personaje también destacó por xenófobo, racista, pro nazi y por justificador de la eliminación de los presidentes molestos. Una especie de padre Victoria pero en malo.
Volviendo al cine, “Ciudadano Kane” ha sido muy valorada en España. Todos los críticos ponen cara interesante y hacen profundas reflexiones sobre todas esas sombras y luces que aparecen en la pantalla. Y todos se admiran sobre el misterio de la última palabra que emite el ilustre ciudadano, antes de morir. Si no recuerdo mal, la palabra es Rosebud, que ha mantenido en vilo a filósofos, teólogos y teósofos. La película figura entre las cien mejores del mundo enterito.
Dicen que el ilustre periodista intentó que la película no se proyectara, y que incluso envió a una menor a su habitación para que el director, el magnífico, inigualable, irrepetible, monstruoso Orson Welles, fuera imputado por paidófilo.
Sin embargo, de ese monumento a la genialidad cinematográfica no se desprende nada que verdaderamente plasme quién era de verdad el tal ciudadano, que es lo que interesa. Más bien parece un majara ególatra. No recuerdo haber salido de la sala pensando en las manipulaciones de la prensa, ni en las mentiras sobre la historia, ni en el peligro que acarréa la acumulación de los medios de información y de poder; ni cuanto se miente, ni lo activamente que interviene la prensa en la política activa. Mucho menos recuerdo nada, al menos en una proporción correcta, sobre el asunto entre EE..UU. y España, .
Por eso, si las películas se valoran en esa clave desleída, no me extraña que “Con faldas y a lo loco” sea otro monumento a la cultura y que los cinéfilos sigan repitiendo extasiados esa frase, joya de los guiones, que aparece en “Casablanca”: "Tócala otra vez, Sam”, porque, la verdad, tampoco se pide nada especial.
Ah, Steven Speilberg está el primero en una de esas listas. Glauber Rocha ni mencionarlo, claro está ¿va a estar Brasil?
