MARX. LA COPE Y OTROS
Me comenta un amigo que hoy la COPE se ha explayado con la vida de Carlos Marx. Según ella, era un gamberro que en cuanto tomaba dos copas se ponía a apedrear farolas. No se corresponde esta imagen con la que se desprende de la correspondencia con su padre. Y menos con sus profundos análisis académicos. Pero ya sabemos que la iglesia lo consideró desde un principio intrínsecamente perverso, mientras ella apoyaban a sistemas económicos plenamente inhumanos o, intranscendente asunto, trasladaba a los hijos "bastardos" la "culpa" de sus "indecentes" madres. La perversión tiene múltiples perspectivas.
Pero nada de eso es importante. Hay biografías de Marx suficientemente documentadas que pondrán a cada emisora en su lugar. Aquí lo importante es preguntarse el por qué de esos viscelares ataques. ¿Acaso perdemos tiempo en denunciar la incongruencia entre las teorías y la vida de Séneca? ¿A alguien le preocupa eso?
Marx decía que los hombres sólo se plantean los problemas que pueden resolver. O, habría que añadir, que les preocupan.
Hará más de un año que los servicios de inteligencia ingleses (esos en los que sirvió Orwell) predijeron en 15 ó 20 años un resurgimiento del marxismo en las clases medias de Gran Bretaña. Asimismo varios periódicos de tirada nacional e internacional han recogido la noticia de que las obras de teóricos marxistas se están convirtiendo en éxitos de ventas. Igualmente el actual ministro de finanzas alemán comentó que no estaban tan desencaminados sus análisis. Algo habrá.
Y es que hay una realidad indiscutible, bien o mal interpretada o aplicada la teoría marxista, solución o no para las problemas sociales y económicos de las sociedades, mejores o peores quienes se adscriben a esa teoría, lo que él denunció subsiste. Ni la acumulación capitalista ha desaparecido, ni la plusvalía es una ficción económica, ni ha desaparecido la explotación del hombre por el hombre, ni los problemas entre las clases se han resuelto, ni ha desaparecido la miseria, ni ha desaparecido la prepotencia de los que detentan el poder económico. Nadie se equivoque, el propio asunto de las 65 horas semanales no está definitivamente resuelto. Volverán a la carga porque así lo han anunciado.
Y es que no se pueden decir las verdades, lo cual es comprensible. Lo incomprensible es que no se puedan decir a los trabajadores interesados en ellas.
Marx no hizo nada especialmente transgresor, salvo señalar unos determinados males de la sociedad; y por medio de una ficción argumental, o de múltiples mentiras, se ha trasladado la culpabilidad del objeto al dedo que la señalaba.
Pero a lo que íbamos ¿qué le ocurre a la COPE que se ocupa de tan decimonónicos asuntos?
Cuando pasen diez o más años nos enteraremos de las causas, como ahora nos está ocurriendo con la estructura de la economía que padecemos, con su corrupción, con sus abusos, con su irresponsabilidad, con su descontrol, con su incompetencia, con sus insultantes desigualdades, con su paro, con sus quiebras, con su hambre, con sus muertos, con sus imperios militaristas... y que hace poco nos mostraban como boyante, justa y definitiva. Pero Fukuyama no apedreaba farolas y sí era un gran hombre para la COPE.
