UN MUNDO DISTINTO PARA CADA UNO
Oscar Wilde tiene una frase que es tan interesante como oscura. Sostiene que "Dios hizo un mundo distinto para cada hombre y que es en ese mundo, que está dentro de nosotros mismos, donde deberíamos intentar vivir".
Aquí sólo interesa la primera parte de la reflexión: "Dios hizo un mundo distinto para cada hombre..."
Sería una respuesta a ese razonamiento que opone bondad de Dios a su permisividad hacia el sufrimiento.
Es decir, alguien avezado podría propagar una nueva religión que conciliara esa contradicción: No hay sufrimiento ni lo inflingimos. Simplemente es una miriada de escenarios autónomos donde nos prueban a cada uno de nosotros, pero sin ninguna repercusión en la realidad de las demás criaturas.
Pero, claro, esa religión sería muy peligrosa y, además, insuficiente:
Peligrosa porque podría significar que todos podrían inflingir daño sin ningún tipo de freno, en cuanto sabrían que ese daño era irreal; una ficción para medir su alma. ¿Qué estaríamos haciendo si todo no fuera más que una teoría?
Insuficiente porque si se supiera que esa es la finalidad, ya no valdría como prueba.
Pero, aparte de todo esto ¿no hubiera sido más fácil hacer un mundo sin problemas de ningún tipo?
Tan finos hilamientos no encajan en un mundo en el que se devora, despanzurra, quema, ahoga, mutila sin compasión. Y donde, como dice Isodura Duncan con más sentido, sencilles y bondad, pueden sufrir los niños, entre otras criaturas.
Por otra parte, para los protestantes, no es un asunto importante: ellos se salvan no por las acciones, sino por la fe.
Algo muy injusto, en cuanto que sí somos dueños de nuestras acciones, pero no de nuestra fe.
Así son las religiones.
