EL PROBLEMA DE PALESTINA
Desde hace mucho tiempo, la prensa occidental oculta el verdadero problema que existe para la constitución de un estado Palestino soberano.
Los antecedentes, datos y hechos están en los libros de historia, pero a ellos no accede el público con habitualidad, y lo que se dice en la prensa se ha reducido a un ¿quién disparó primero? cortando la secuencia a gusto del manipulador, de forma que da la primera bofetada quien convenga en un momento determinado.
Desde antes de que se constituyera el estado israelí (1948), existe en toda esa zona un problema de difícil solución por su obcecación en detentar todo el poder. No en balde la zona estaba ocupada principalmente por las tropas británicas, y no en balde se llegó a un acuerdo entre franceses e ingleses mediante el tratado secreto de Sykes - Picot (1916) para repartirse y asegurar todo el territorio de Oriente Medio: Francia controlaría la zona norte (Siria y Libano, principalmente) e Inglaterra la zona sur: Jordania e Irak). Lo que hoy es Israel sería una zona de control internacional.
No hay que olvidar la presencia en esa época de Lawrence de Arabia como miembro de un cuerpo de arqueólogos que en realidad camuflaba al servicio secreto inglés, y cuya finalidad era enfrentar a árabes contra turcos.
Parece ser que uno de los dramas personales de este agente fue que el gobierno inglés no cumplió una sóla de las promesas hechas a los árabes por boca de Lawrence.
Por ello, el problema no es Palestina. Palestina es un accidente en todo un magno proyecto de control de una zona que tiene dos riquezas extraordinarias: una petrolífera y otra geoestrategica.
Para los ingleses, la preocupación geoestratégica ya es antigua. Data del siglo XIX. En 1902 un geógrafo inglés (Mackinder) interpreta que la hegemonía británica, especialmente la marítima, esta amenazada por dos poderes continentales ascendentes: Rusia y EE.UU.
El geógrafo considera que hay una zona de importancia vital para el dominio del mundo: la "Isla del Mundo", la llama, dividida en seis regiones, de las cuales la principal es el Heartland (Eurasia, también llamado Pivote del Mundo).
Textualmente afirma: "Quien controle Europa del este dominará el Pivote del Mundo, quien controle el Pivote del Mundo dominará la Isla del Mundo, quien domine la Isla del Mundo dominará el mundo".
La teoría del inglés Mackinder es sustituida por la del norteamericano Spykman, que construye la teoría de la contención, trasladando la importancia del Heartland al Rimland, tierra del borde, que rodea a la anterior.
Esta teoría es en realidad el motor que inspiró los movimientos estratégicos occidentales en la Guerra Fría. Una estrategia denominada de contención, pero que más bien parece de rodeo y estrangulamiento de Eurasia.
Y de ese conjunto de movimientos tácticos y estratégicos no escapan ni Palestina, ni el Sáhara, ni Irak, ni Iran, ni Ucrania, ni Georgia, ni Moldavia, ni Kosovo.
Ya Berzhinsky, otro cerebrito de las hegemonías, pretendía, creo que en 1991, mover todos los peones disponibles para hacer de la plataforma eurásica del norte (Rusia) cinco o seis países independientes.
Hubiera sido la mejor forma de acceder a parte del Heartland. China seguramente caería después, aislada.
Por eso, reducir el problema palestino a una cuestión electoral entre israelies, a enfrentamientos entre la Zipi de exteriores israelí y el Zape Barak, suena a insuficiente.
Antes de que Zipi y Zape existieran, Oriente Medio era conflictivo, y no fue un acto de generosidad anglo-occidental establecer a los judios en Palestina, expulsando a los palestinos de sus propiedades (término más concreto que tierras; hablamos de títulos de propiedad de edificaciones) basándose en la misma legitimidad que esgrimieron y esgrimen para ocupar Gibraltar, es decir, la fuerza y el tiempo trasncurrido.
Y hay que insistir, el problema entre Palestina e Israel es demasiado grande como para ser un problema electoral.
Nadie conocía a la Zipi ni al Zape Barak en su momento. Todos los partidos de Israel son rehenes de una geoestrategia mundial que data desde el siglo XIX, con múltiples transformaciones experimentadas por los equilibrios y sustituciones en el poder mundial.
No habría el menor problema en que Palestina (y el Sáhara respecto a Marruecos) fuera un estado soberano si no existiera una posibilidad, aunque sea remota, de que salga rana y se convierta en un contrapoder a lo que representa Israel como base segura de occidente; base destinada a garantizar toda la seguridad occidental respecto al mundo árabe y al petroleo, y seguramente como pieza de retaguardia, de apuntalamiento en esa estrategia del Rimland.
No es casual que nadie diga nada sobre los 200 misiles nucleares israelíes, en contraposición al alboroto formado con los de los estados "gamberros" Irán y Corea del Norte.
La misión de la prensa occidental por su parte, a lo largo de estos 60 años, ha sido la de enredar el asunto, para que no se comprenda con claridad qué está ocurriendo.
Lo han reducido a un ¿quién disparó primero? sectorial; 60 años de incumplimientos de resoluciones de la ONU, que tan sensible se muestra cuando la incumple un país menos "elegido".
Puestas las cosas así, y con las expectativas de ahora, de ser Palestina algo en el futuro, será una especie de protectorado, de estado de soberanía disminuida, sin ejército, sin política exterior, sin comercio que pueda independizarle de la tutela judía, y plagado de trampas y controles.
No se nos quiere aclarar el asunto porque sería enseñar en verdadero vientre de su política.
El verdadero problema de Palestina no residen en Israel (¿qué podría hacer Zipi sola frente al mundo árabe?) sino en EEUU y en la UE, y en todos aquellos que desde hace años hablan de la plataforma central, de la zona circundante y de asegurar sus flujos de materias primas y de neutralización de otros poderes competitivos que puedan surgir.
¿Por qué es tan conflictiva Gaza? ¿Por Hamas o porque es el acceso de Palestina al mar? Por ahí, en un momento de tensión mundial, podrían recibir material preocupante para todas esas piezas en delicado equilibrio.
Pero a la larga no es buena esa estrategia para Israel, y hay fuerzas internas, no poco numerosas, que así lo ven. Esta política es de corto alcance. En un mundo potencialmente multipolar podrían complicársele las cosas.
¿No sería mejor razonar y obtener unas fronteras estables para todos, como desean muchos países que forman el grupo de los 6?






Ramsés .... dijo
Mirenlé, mirenlé.
Otro artículo realizado a base de "tomar prestados párrafos".
Jajaja, el que dice que "tiene otras cosas mas importantes que hacer" y son la una de la noche y ya está de nuevo por aquí.
Si es que no das una, so memo, jajajajajaajajaja,patético, eres patético, no he visto personaje MAS ABSOLUTAMENTE TONTO.
Lo peor de todo es que en eso de "las fronteras estables para todos" estoy totalmente de acuerdo, solo que......la idea no es tuya, el párrafo LO HAS SACADO DE UN CONOCIDO ARTICULÍSTA, de esos que escriben EN ESA PRENSA OCCIDENTAL QUE TANTO DENUESTAS y parece ser que....."se te ha olvidado" poner la fuente.
29 Diciembre 2008 | 01:02 AM