QUE VIENE EL COCO...
Hace un tiempo apareció en la prensa la noticia de que los servicios de inteligencia británicos preveían que en unos quince años (¿o eran más?) habría un resurgimiento del marxismo en las clases medias de ese país.
Sin embargo ¿no será un nuevo ardid de los poderes establecidos? Un nuevo ¡que viene el coco! (o que viene el conde-duque de Olivares, como dicen se dice a los niños de Holanda)...
Pensándolo bien, después de que los paises socialistas han derivado voluntariamente hacia mecanismos capitalistas ¿es predicable en Inglaterra tal posibilidad? Suena extraño en uno de los pueblos más conservadores de Europa.
Hay algo que sí está claro, o casi claro, y es que los márgenes de disponibilidad de capital del capitalismo no es tan grande como se creía.
Hubo un momento en que se pensó que tenía tanto poder que podía satisfacer las demandas sociales de sus pueblos (occidentales) sin demasiado esfuerzo. El estado de bienestar era el mejor neutralizante de ideas socialistas o socializantes. Para eso pagaba la factura el "tercer mundo" (1). Algo así como lo que hizo Bismark con la socialdemocracia en Alemania.
La mejor forma de combatir el radicalismo era cerrándole la boca con ideas avanzadas. Y no cabe duda de que el estado de bienestar satisfizo muchas de las revindicaciones de la izquierda.
Pero, según parece, los márgenes de disponiblidad económica, política y social del capitalismo no son tan amplios como esperábamos. Quizás hay algo que no nos cuenta ¿Será la competencia de otras áreas geográficas?
La cuestión es que el sistema ha de apretar las tuercas de los derechos de los trabajadores porque no hay para tanto como se reivindica, sobre todo cuando aumenta el paro. Se prevén más de 20 millones de parados.
Un ejemplo quizás sea esa medida, indiscutiblemente impopular y políticamente erosionante de la idea europea, de pretender una jornada laboral próxima a las 65 horas semanales.
Y quizas ese apuramiento en los medios económicos haya llevado a los estrategas del poder a resucitar gritos como el de ¡que viene el coco!
Y ¿quién es el coco? Pues el marxismo en su versión real (¿se recuerda, socialismo real?). Quizás dando el tratamiento mediático adecuado, el asunto podría derivar de a donde se quiere ir de verás a donde una minoría privilegiada quiere hacer creer se pretende ir.
Es decir, un "para dar menos, finjamos que piden más".
Porque hay tres escalones:
Estado de bienestar, socialismo y comunismo.
Las diferencias entre socialismo y comunismo son múltiples, por circunstancias, lugares, tiempos y sobre todo, etapas. El socialismo es una etapa previa a la del comunismo. Y por esa asincronía, sus presupuestos también son distintos.
Hay dos frases que los sintetiza:
Socialismo: A cada cual según su producción.
Comunismo: a cada cual según sus necesidades.
La segunda proposición es bastante utópica, y no parece que en dos o tres mil años sea realizable, no ya por problemas técnicos, sino por problemas humanos. Seguramente tanta generosidad se viera defraudada por los más vivos, que a la larga son siempre los más tontos y rompen el saco por su avaricia.
Pero si confundimos todos los términos, marxismo, socialismo, comunismo, coco y conde-duque de Olivares, quizás se pueda conseguir recortar lo que se pretende: el estado de bienestar.
Es decir, 65 horas semanales, planes de pensiones y protección social privados, educación y sanidad pagada o semipagada por el beneficiario, derechos laborales privatistas, contratación eventual normalizada, contratos laborales totalmente regidos por el derecho privado o incluso mercantil, convenios colectivos de empresa, salario y normativa laboral según país de origen, despido totalmente gratuito, universidad carísima (¿dónde terminará la igualdad de opotunidades? En EE.UU. puede costar 48 mil dólares anuales, y de tipo medio) etc. etc.
Esto en el ámbito social, que también se pueden recortar derechos fundamentales.
Y quizás, como ocurrió en otros periodos históricos, se combinarán los programas radicales quimicamente diseñados con la confusión de los términos, de forma que quienes propugnan la razonabilidad (que todos tengan un trabajo digno con el que poder pagar sus necesidades razonables y unos planes de pensiones suficientes para no quedar en la indigencia) queden como locos.
Alambicamientos más complicados se han visto.
(1) Las minas inglesas eran completamente deficitarias, pero se equilibraban con los beneficios de la minas sudafricanas.



magaterrenal dijo
Feliz año Luis! Un abrazo y que sea muy bueno para ti en todos sentidos.
1 Enero 2009 | 06:58 PM