UN ANUNCIO TELEVISIVO
Ahora pasan un anuncio por la televisión que en principio está bien.
Hay un anciano, encamado por un resfriado, al cual es evidente que sus familiares quieren matar,
Le abren las ventanas, le bajan el aire acondicionado, y cuando regresan a la habitación, la cama está vacia.
Cara de satisfacción, hasta que descubren que tomaba un medicamento "eficacísimo" contra el resfriado. Miran por la ventana y, cara de decepción, el anciano se ha recuperado totalmente.
En principio piensas que es original, que se sale de lo trillado, hasta que reparas en una duda ¿todas estas cosas tendrán efecto subliminal, sobre todo en los menores?
No recuerdo demasiadas cosas en nuestra cultura que exalten la generosidad.
El otro día, no sé dónde, leí un término que nunca había oido: buenismo: eso sí. Hay buenismo, que es el narcisismo de la bondad; pero no una generosidad limpia, sin segundas intenciones, y mucho menos, sin intenciones propagandisticas.
Muchas de esas bondades son un amago de poder.
Recuerdo que el cine mejicano de antes (más o menos hasta el 2000) era bastante ejemplarizante: establecía personajes prototipicos, por los cuales se enfrentaban lo bueno y lo malo.
Desde que se han "democratizado" a la moderna este sistema de contraste entre lo mejor y lo peor ha desaparecido.
Ahora se recurre a la perversidad modernísima, donde casi nadie es bueno. Una especie de gran hermano con guión inteligente y actrices y actores con algo más de personalidad (realmente los actores y actrices mejicanos la tienen).
En ese gran hermano da la sensación de que se hace la advertencia a los participantes de que han de dar juego, que no han de ser planos, correctos, educadamente aburridos. Es decir, que sólo se da juego siendo díscolo, mal hablado y agresivo.
Conclusión: las Almudenas ganan y los Javier Palomares (por excelentes) pierden.
Pues, que pena. Que tranquilidad con los segundos tipos, y que envenenamiento con los primeros.
Todas estas aparentes nimiedades, sin embargo, tienen una virtud, son como veletas que nos orientan hacia dónde van los tiempos.
Y no es intranscendente saberlo.
Hubo una época en que Gustabo Bueno, eminente filósofo asturiano, analizaba sociológicamente la psicología de cada personaje. Y eran estudios verdaderamente didácticos.
No duró mucho su colaboración. Interesaba más lo que decían esos personajes que las deducciones del filósofo.
Si a eso añadimos películas de violencia, donde los gangsters son héroes (la saga de El padrino, por ejemplo); donde los cínicos son los que verdaderamente saben; donde los personajes sin escrúpulos son los libres; donde el buen policia es el que transgrede la ley, etc. etc. igual un día los hijos de los padres terminarán dándoles palizas a estos, y entonces se dé un nuevo problema de violencia filial.
Así que, o se suavizan los programas, o todos los que sean padres al gimnasio, por si acaso.




puliendo-la-piedra dijo
y resulta ke tienes korazón....además..
4 Enero 2009 | 02:54 AM