No piense, porque quedaría bajo la sospecha de estar siendo manipulado por unos jefes superiores que, secretamente, están maquinando contra el orden social, moral y natural correctos.
No saque noticias de la prensa diaria, que ella, aunque defiende a capa y espada el orden establecido, también es sospechosa de conspiración.
No incluya ninguna noticia que afecta al ámbito de los buenos sentimientos, porque será denunciada como una maniobra distractora.
No tenga ideas, porque son sintoma de una mente e intención aviesas.
No se salga de las costumbres más comunes, que es indicio peligroso de descarriamiento.
No diga dialéctica, que es una peligrosa palabra que lleva a reflexiones materialistas.
No diga que el mundo está mal, porque evidencia una inclinación subversiva.
No proclame nada que no haya sido previamente censurado, porque así comienza la iconoclastia.
Dsconfie permanentemente, y no se salga de su misión en la vida, que es simplemente reír y decir, "todo es maravilloso"...
Recorra los caminos trillados, que son los más seguros y garantes de orden.
No se singularice porque le produce malestar que se haga daño: ese es un pesimismo derrotista.
Si suben los precios piense que es por el bien de la economía.
Si bajan los salarios, esté seguro que es porque no se produce suficientemente.
Si hay parados, algo habrán hecho ellos para que ocurra.
Si no se produce más es porque no se consume suficientemente, y culpa es de los trabajdores, que son unos tacaños.
No critique, que es producto de un desvario mental.
Por supuesto, no se autocritique como método, que es producto de una patología mental.
En definitiva, no olvide que el estado ideal del hombre y de la sociedad es el de sospecha permanente. Así se fomenta la libertad.
Recuerde aquellas épocas pasadas, donde se sabía a ciencia cierta dónde estaba la verdad, en cuanto que había un poseedor de ella y sólo había que preguntarle para obtenerla.
No avance, es un sucidio (¿cómo una mente sana va a avanzar hacia lo desonocido?). Mejor retroceda, que es terreno seguro y bien apisonado.
Si tiene algún libro sobre Leonardo de Vinci, destrúyalo, era excesivamente investigador. Hay que retroceder aún más.

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