INDEPENDENTISMO
No parece claro el origen de esta moda mundial de independetismo. A veces independentismo hasta el crimen.
Curiosamente no se da en los países muy ricos (que bien cohesiona el dinero.
Se pretende presentar como un fenómeno cultural, pero, como en cualquier otro asunto político, lo que está detrás es esencialmente una cuestión económica.
Generalizar no es bueno. Se meten en el mismo saco diversas opciones. Pero no habría forma de afirmar nada sin hacerlo. Si a cada afirmación hubiera que añadirle sus excepciones, jamás saldríamos del primer párrafo, y este sería infinito.
Sin embargo, y esto no es una afirmación sino una visión particular (puedo decir sin posible error: esto no me gusta; puedo equivocarme fácilmente si digo: esto no es bueno), a mí se me antoja como un egoísmo colectivo.
Realmente lo que he visto en los últimos independentismos mundiales es lo siguiente:
Un azuzamiento exterior. La independencia interesaba más a una potencia extraña que a los propios independentistas, que en muchos casos se vendieron.
Ya en el abc del derecho internacional se sabe que lo que convierte en realidad legal una independencia es el reconocimiento de los otros países, aunque este sea en proporción mínima. Croacia nació al mundo por la debilidad de Servia como hecho (no respecto a Croacia, sino en el juego de fuerzas internacionales) y por el reconocimiento inicial de Alemania y del Vaticano, que es un Estado muy predicador (todos somos hermanos, pero cada cual en su casa).
Otra particularidad muy llamativa de esos independentistas es que no sustentan una teoría general sobre las independencias, aplicable a cualquier rincón del mundo, incluyendo en este al propio país independentista.
Los países independentistas son los que menos aplican a sus propias regiones independentistas la regla por la cual se han separado. Sus independentistas son traidores. Ellos no lo eran respecto a la nación a la que petenecían. Es más, la mayoría de las veces pretenden absorber territorios que no son independetistas.
Con esto, lo que se quiere decir es que es muy importante para la humanidad tener unas reglas morales fijas, basadas principalmente en la racionalidad y aplicables con carácter de generalidad.
Cada vez que leo sobre el independentismo español me siento de otro mundo. Nunca se habla de conceptos, de relaciones humanas, de historia.
Al revés, se utiliza una jerga seudojurídica que no lo es sino en su formato exterior. Que si el pacto de tal, que si el pacto de cual, que si la mesa de aquí, que si la mesa de allí, que si el apartado x del estatuto z.
Pero, nunca se va al fondo del asunto, nunca se habla humanamente, nunca se pregunta ¿por qué unos españoles no quieren o no pueden vivir con otros españoles?
¿Son motivos nobles o motivos egoístas sujetos sólo a criterios crematísticos? "Es que con independencia ganaríamos 120 euros más", por ejemplo.
Lo cultural se utiliza como escudo, escudo más ocultador que protector.
"Es que necesito mi cultura para sobrevivir". Mentira. Si mañana le ofrecieran un sueldo millonario en el último rincón del mundo aceptaría, cualquiera que fuera la cultura de ese rincón.
Sin embargo, si esto fuera tajantamente así seguramente habría más independentismos. ¿Disfrutamos los otros españoles no independentistas de un sentimiento más cálido hacia nuestros compatriotas?
Suena excesivamente lírico. Sin embargo, no es totalmente mentira. Hay regiones que separadas vivirían mejor, y sin embargo, no han pensado en hacerlo.
Sin embargo, también se ven cosas en la parte no independentista. Una de ellas, la más grave, es la carencia de una reflexión nacional que pretenda convertir el suelo patrio en un lugar ejemplar y atractivo.
Y esa, quizás, debería ser la premisa básica para tratar el tema, para abrir los ojos de quienes residiendo en zonas conflictivas, se debaten en la duda.
Los hijos pueden ser muy egoístas. Muchas veces he oído: "Vivo con mis padres porque estoy parado y no tengo otra posibilidad".
Debe ser horrible para esos padres. No es un "vivo con mis padres porque los quiero, pero necesito cierta autonomía, como ellos hicieron en su día".
No, "vivo con ellos porque me conviene; que si no..."
Esa expresión más bien demuestra o que ese hijo es un tarado egoísta (sólo cree que tiene derechos) o que esa familia no ha sabido crear un lazo, un sentimiento paternofilial.
¿Pasa esto con España y con los otros países? Puede ser, pero es muy triste que creamos que va a ser mejor aliado el extraño que el hermano. O mejor dicho: es muy triste que el extraño pueda ser mejor hermano.
La cuestión es que desoímos, para ventaja de los más fuertes, esa máxima, creo que de David, de que el hermano que ayuda al hermano construye una fortaleza inexpugnable.
Mientras sea más importante la "mesa de tal" que la reflexión ¿por qué no nos queremos, por qué no podemos convivir? no es que tengamos un problema independentista, es que tenemos un problema grave de estrategia. ¿Qué país inteligente no intenta cohesionarse, consolidarse internamente?
Se dirá: pero sí se hace o almenos se intenta. A lo mejor el error reside en creer que la vía presupuestaria es la única. Somos egoístas por naturaleza, pero, como mínimo ¿no habría que demostrar a los más jóvenes, con hechos, ejemplarmente, que no siempre tiene que ser la subdivisión la salida más rentable?
Cometemos muchos errores que luego se pagan. Ahora mismo leo sobre una fiesta en un pueblo: "Acto juvenil de la matanza".
¿Esa es la enseñanza? Enseñar a hacerlo puede ser práctico, pero no es una vía plácida ni segura.


Nazareth dijo
Vaya plomazo, ¿no sabes hacer otra cosa tio?.
Que ya sabemos que está el mundo muy mal, pero encima tienen que venir agoreros como tu a seguir recordandonoslo y por lo que veo, pidiendo además que encima de pasarlas canutas, nos aburramos.
¿Follas poco, verdad?.
14 Enero 2009 | 02:52 PM