LA IMPUNIDAD DEL ANONIMATO EN INTERNET
Internet puede ser una herramienta útil y entretenida, pero también un recurso desesperante. En él pueden moverse libremente, o casi libremente, las fantasias más miserables. Es un mundo casi real, pero sin los frenos de la realidad.
Si en la calle insultas a alguien, has de atenerte a las consecuencias. Aquí puedes insultar impunemente, y habría de ser muy grave la situación para que la realidad pudiera relevar a la ficción.
En internet un gamberro o un psicópata puede soñar con que es un valiente y un asesino sin tener que consumar esa fantasía, es decir, sin riesgo alguno.
Sin embargo, esas actuaciones al borde de lo admisible deberían contar con una regulación legal más específica, y las empresas que sirven estos sitios, tener una responsabilidad tipificada legalmente y con mucha mayor concreción que la existente.
Es lamentable que lo que podría ser un punto de encuentro se convierta en un sumidero de la peor especie. Y es lamentable también que la opción sea ser insultado y tener que callar o tener que introducirse en una espiral que no se sabe en qué puede terminar.
Los delitos de amenazas, difamación, calumnia están pensados principalmente para situaciones reales, pero en el ámbito de lo virtual la cosa es más complicada, dada la desprotección del sector y la complejidad del asunto.
Simplemente porque...
...LOS MISERABLES PUEDEN ESCRIBIR DESDE VARIOS CIBERCAFÉS y el control requiere unas disponibilidades que parece que la ley no posee por ahora.
Hay otro aspecto que escapa de lo legal y entra en el campo de lo moral.
En nuestro país, en múltiples situaciones, se actúa con una frivolidad increible, como si todo fuera un juego. Esto ocurre incluso con personas de edad. La infantilización de la sociedad parece que va de la mano de la delincuencia juvenil ascendentes A falta de maestros cualificados, malos alumnos. Luego nos quejamos todos.
Y lo que debería provocar indignación general, en cuanto que atenta a derechos colectivos, se banaliza como un asunto personal que divierte a los espectadores.
Es la inconsciencia la que guía estas situaciones. Si no hacemos el vacio a los delincuentes, los delincuentes nos vaciarán los bolsillos... o el buen humor. Y alguien lo pagará después.
