¿Cuánto hace que el Parlamento de Europa rechazo las 65 horas como límite a la jornada laboral semanal? ¿Dos meses?
Ya se advirtió; volverían a la carga. ¿Se harán sus señorías de la Comisión la foto, entre risueños y narcisistas, como siempre?
¿Qué representa para ellos el Parlamento, que así se pueden cuestionar sus decisiones? ¿En definitiva, qué poder representativo tiene ? ¿Quizás es un decorado de cartón piedra? Dalí los hacía más interesantes.
Si el Parlamaneto no es nada ¿para qué se presentó la propuesta? Si no es nada ¿para qué cobran un sueldo mensual sus integrantes?
Se dirá, es que la legislación europea... No. La legislación europea no puede contravenir la figura democrática del Parlamento, cualquiera que sea esa legislación. Si esa legislación desoye la voluntad de sus representantes populares es que está viciada de raíz.
¿Y por qué esta falta de transparencia? Lo discutieron veladamente durante 5 años, perdieron y ¿lo volverán a plantear?
¿A quién sirven estos esos señores, que todo lo pueden?
Si el Parlamento está ahí de adorno, que lo disuelvan. Un gasto menos y un concepto más sobre democracia aclarado .
¿En qué cabeza humana puede caber que en el siglo XXI se prentenda que se trabaje 10 horas diarias?
¿La competencia? Ya está bien de cuentos. Ya leímos a León Felipe y quedamos suficientemente advertidos sobre todos los cuentos del mundo.
La noticia que se comenta está informada por el diario Público, y en él se evidencia que los viemtos han comenzado a soplar desde otra dirección.
Porque, acríticamente, se liga con otra noticia: que se podría legislar laboralmente respecto a los países europeos del Este.
Ya hubo una iniciativa obscena rechazada: que esos trabajadores se regularan por las leyes laborales de su país.
¿Qué significa esto? Simplemente que tomas la taza o que la tomará otro proviniente del Este de Europa.
De nuevo la competencia. "Si cobras poco, recuerda que hay otro que está dispuesto a trabajar por menos".
Ay de las personalidades tóxicas. ¿Qué dirá sobre esto el Sr. Bernabé Tierno? ¿Encarado con optimismo cambiará? ¿Se convertirán las horas en medias horas?
Luego el asunto se edulcora con otra meta-mega-noticias. La formación permanente. Que maravilla: suena a algo así como la sabiduría permanente.
Pero eso sí, del bolsillo de cada uno. A costa de academías igual se acaba con el paro. 10 millones de nuevos profesores trabajando.
Diez horas diarias laborales, más dos de formación, más dos de transporte, catorce horas al día de prosperidad democrática.
¿Y todo el largo recorrido ideológico era para esto? ¿Para volver al siglo XIX? Ya lo anticipaba Nietzsche: el eterno retrono.
Pero todos estamos contentos, peleándonos por tonterías que no van a nigún sitio, sino a la división y al enfrentamiento entre los ya divididos por una competencia desvergonzada.
Si esto pasa sobre la autoridad del Parlamento, mejor que disuelva, no el Parlamento, sino Europa.
Una pregunta ¿qué tipo de oposición anti-sistema había en los países del Este? Mas parece que han regresado los esclavistas del XIX a su instancia. Igual las revolcuiones rosa, naranja, y azul cielo pretendían anular el gasto social, y no nos habíamos enterado hasta ahora.

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