IDEAS... TÓXICOS
Somos una generación a la que no nos interesan las ideas; nos interesan las sensaciones. Es más, entrelazando ambas afirmaciones, se puede decir que las ideas no suelen producir sensaciones.
En un libro de historia sobre el Renacimiento me sorprendió la siguente narración: cuatro caballeros se encontraron con otros tres. Ambos grupos viajaban para asuntos comerciales y diplomáticos. Casualmente iniciaron una conversación sobre si la educaicón debía ser general o especializada. Permaneciron cuatro días debatiendo, a pesar de la importancia de los asuntos por los que viajaban.
Dudo que hoy alguien desatendiera sus intereses por una cuestión especulativa.
Quizás todo tiene su causa razonable; quizás nos han engañado demasiado con ideas para que creamos en ellas. Sin embargo, las ideas son las que mueven el mundo, más que el petróleo o el dinero. Cosa distinta es que esas ideas estén o no inspiradas en el dinero o en el petróleo.
Alguien, hace poco, proponía reprogramar a los pesimistas por su toxicidad.
Otra afirmación matizable. No creo que los pesimistas sean tóxicos. Quizás sería más suave decir que son molestos. Ciertamente lo son, lo somos.
Imaginemos un experto en cine viendo una película lamentable por su guión, dirección, interpretación, música, reparto, etc. Y que este experto, entre comillas, no parara de criticar en voz alta cada escena. Al final sería más insoportable que la propia película.
Los pesimistas son, somos, molestos. Tanto que nos molestamos los unos a los otros, aunque luego no lo reconozcamos. Pero eso no significa que, en definitiva, la película no sea mala.
La gente es libre de tener o no ideas, y nadie puede reprochárselo. La gente es libre hasta de hacerse el harakiri (salvo si tiene hijos menores). Pero deberán tener en cuenta que se morirán. Muchas personas quieren que la sociedad prospere sin ideas. Ese es otro tema.
Otra cosa es la comodidad. Igual los optimistas resultan cómodos. Sin embargo, no se puede ignorar que la comodidad no siempre afianza derechos, y que muchas veces nos beneficiamos de los derechos que otros, con su sacrificio, han conseguido.
Más bien pareciera que las susceptibilidades se disparan más por causa de los malentendidos, que por causa de la disparidad de criterios y de intereses.



magaterrenal dijo
hola Luis. A mi me parecen tan importantes las ideas como las sensaciones. Las disfruto... qué sería de nosotros sin nuestras facultades sensoriales?
En cuanto al pesimismo u optimismo también creo que es normal que a veces estemos más de un lado u otro debido a las circunstancias personales; yo evito las contradicciones y discusiones inútiles, para que desgastarse; mejor respetar las ideas sin caer en reyertas que hasta pueden dejarte mal sabor de boca.
Eso sí, respeto los puntos de vista, es lo menos que puedo hacer.
Un abrazo y feliz viernes!
23 Enero 2009 | 08:05 PM