DON ANTONIO Y LA CONSABIDA IMPARCIALIDAD
Don Antonio Burgos nos muestra una vez más su sufrimiento por la patria. He comprobado, a instancias de los escritos de la derecha, que la patria, casi nunca es lo que creemos las mentes vulgares; siempre es otra cosa.
El problema de los que vamos por detrás en el vértigo elucubrante de estos genios es que siempre llegamos tarde, lo que equivale a decir que siempre estamos equivocados. Cuando llegamos a comprender el asunto, este ya ha cambiado de claves.
Ayer la izquierda era internacionalista, es decir, unos traidores a la patria. Hoy la patria es un anacronismo, por dictados del mercado, que se ha globalizado, es decir, que se ha vuelto internacionalista.
Hoy, pedir que se consuman productos españoles es casi un atentado a esa patria. Es establecer, según el sr. Burgos, una autarquía impresentable.
Fijémonos en los equilibros dialécticos. La derecha estableció en el pasado (como consecuencia de sus actos, es decir, de ser una dictadura aliada del Eje) una autarquía y, cuando pasado el tiempo, se pide consumir preferente y transitoriamente productos españoles, los herederos de esa misma derecha que estableció una autarquía, claman contra los medidas proteccionistas.
Lo que resulta más curiso, además, es que el eximio articulista, se contradice en su propio texto.
Mientras arriba clama e ironiza contra tales medidas, termina con una reflexión que lo único que persigue es dejar su veneno contra el gobierno:
Todo lo que ha sido atacado más arriba, es decir, dotarnos con productos españoles, es desdicho con una pregunta:
¿Por qué los tricornios y los uniformes de la Guardia Civil son comprados a China?
En esto no hay nada que objetar, no hay contradicción entre lo que hace y recomienda el tal y nefasto gobierno.
¿En qué quedamos? ¿hay que comprar donde los productos son más baratos, o hay que compráselos a los españoles, cualquiera que sea el precio?
Esto es lo malo de estos pensadores ácidos y sarcásticos que hablan como en broma, que nunca se sabe qué hay que hacer de verdad.
Y como él afirma, no es lo mismo predicar que dar trigo.
¿Cuál son las soluciones a una crisis del capitalismo, su sistema económico preferido, provocada por una versión dada de ese capitalismo, el neoliberalismo, ala al cual él pertenece?
¿Debemos comprar productos extranjeros o debemos hacer como los norteamericanos de las bases militares, que no compran un solo producto del país en el cual se han instalado.
