IDEAS, IDEOLOGÍA, LIBERTAD...
En este mundo de manipulación, la ignorancia es su gran aliada. Sobre la base de tópicos se puede intentar desarbolar los más meditados proyectos de progreso.
Ya un señero franquista, Gonzalo Fernández de la Mora, puso en circulación en España la teoría del ocaso o del crepúsculo de las ideologías".
No es un invento nuevo, pero cogío fuerza al final de la segunda guerra mundial. Ha habido muchos teóricos que en nombre de la libertad han pretendido desorganizar cualquier oposición a lo estatuido e instituido.
Una de las falsedades más grandes propagada precisamente por los enemigos del pensamiento es la de que idea e ideología son antitéticas. Precisamente ellos son los verdaderos enemigos de ambas. Precisamente ellos no quieren a ninguna de las dos.
Simplificando, la ideología es la sistematización, la ordenación de ideas, con una vertebración coherente. Y es eso lo que esos supuestos amantes de la libertad intentan evitar: que se piense y que ese pensamiento se cohesione con fuerza con los pensamientos de los demás.
La laxitud del pensamiento, el pensamiento único, el relativismo, el no pensamiento, el "no me rayes", en definitiva, son las verdaderas finalidades de ese intento de encefalograma plano mundial.
El último intento fue el de Fukuyama, con su "Fin de la historia". Efectivamente ¿hay algo más amenazador para las contabilidades oscuras que sistemas contables sistematizados que muestren los hechos de la historia, de la economía, de las propias teorías, de las clases, de los hombres, en definitiva?
No, son más convenientes un sinfín de islas desperdigadas, de ideas sin orden ni concierto, y a instancias de una simple afición a las elucubraciones. Esa vía no amenza ningún interés creado, por supuesto.
Curioso que en España el portavoz del antiideologismo fuera uno de los elaboradores de los principios fundamentales del franquismo y de su sistema de "democracia" orgánica".
¿Acaso se puede crear una democracia orgánica sin un previa sistematización de ideas, sin una ideología coherente, sin unos principios rectores básicos y estructurales?
¿Se puede hacer un edificio sin planos, a expensas de la creatividad espontánea de cada interviniente en la obra?
Mejor habrían quedado ante la historia si hubieran sido más sinceros y hubieran reconocido que lo verdaderamente molesto son las ideologías de los demás.
Y luego viene el colofón de la libertad. Muchas veces la libertad es la bandera de los que no tienen principios. Afirmación: "Es que va vd. conduciendo por la izquierda" (en España). respuesta: "¿Acaso pretende coartar mi libertad?"
Precisamente se adquiere libertad con el conocimiento, con reglas de análisis de las cosas que nos rodean; y muy pocas veces ese análisis se puede realizar sin una previa ubicación, sin una previa concepción.
Para establecer cuál es el centro de un círculo, hemos de establecer antes cuál es ese círculo.
Quienes no quieren ni centro, ni radio, ni diámetro, ni edificio, invocan siempre la libertad, su libertad, porque en ese vacio resulta mucho más difícil detectar su demagogia aparentemente libertaria.
Indiscutiblemente son sinceros en que quieren libertad, pero para sus propias acciones. Sólo para ellas.
¿Tienen ideología los sistemas capitalistas? Pues claro que la tienen: el funcionalismo, que recoge principios del empirismo, del positivismo, del liberalismo (que es un ismo, por cierto, y no hay día en que no se mencione), casi toda la sociología de inspiración anglosajona, si es que hay otra, etc.
¿Llevan sus dirigentes el manual en la mano? Por supuesto que no. Primero beben en las fuentes de las facultades a las que asisten, que les dan forma, que destilan la esencia del producto que ellos van a reproducir en un futuro; y luego lo depurarán con lecturas, con autores como Durkheim, Lazarsfeld, Merton, Parsons, Malinowsky, Lasswell, Spencer (el gran Spencer), incluso Marx, al que muchos de ellos conocen mejor que los propios marxistas...(ocurrió también con los jesuitas). Y todo lo que lean, lo procesarán, lo filtrarán, consciente e inconscientemente bajo el foco de esa ideología, tal como han hecho con Darwin y el darwinismo social. Y desarrollarán sus hijas menores, como el relativismo, el pensamiento único, el tecnocratismo.
Después de todo, la ideología no es otra cosa que la cultura hegemónica que recibimos, quizás subliminalmente, de la sociedad.
Y ay de la clase que carezca de esa ideología: no será clase, y como tal, será manejada al antojo de las que si la tengan.
Y esa libertad predicada como ideal, sólo les vale cuando ellos solos son los que han de imponer las reglas.
No sé por qué me resuenan las argumentaciones del tal Berkeley respecto a los esclavos, en el sentido de hacerlos cristianos para que también se sintieran obligados interiormente.
Ahora sería algo así como, fingid su libertad para que sigan esclavos.



abril-ale dijo
Interesante. Mencionaste una gran verdad y creo ahí se sintetiza todo:
"Precisamente se adquiere libertad con el conocimiento, con reglas de análisis de las cosas que nos redean; y muy pocas veces ese análisis se puede realizar sin una previa ubicación, sin una previa concepción"
Y sí, mientras su "libertad" no se vea afectada es "verdadera libertad" Como siempre queda patentizada la hipocresía de unos cuantos.
Saludos.
26 Enero 2009 | 06:18 AM