Irak, justicia, guerra, "reino unido"
Sin justicia para las atrocidades cometidas en Iraq
Chirs Floyd
El titular del Washington Post del pasado viernes lo expresa todo: “Sin Acusaciones de Asesinato en el Caso de Hadiza”.
En Hadiza, hace dos años, un grupo de Marines mató a 24 civiles iraquíes –incluyendo a mujeres y niños atemorizados en el interior de sus hogares- en una venganza bestial. Una vez que la historia consiguió ver la luz emergiendo de entre las habituales capas de mentiras y encubrimientos, la atrocidad destelló durante poco tiempo en la escena pública y ocho de los Marines y sus oficiales fueron acusados de “asesinato o de fallos a la hora de investigar un evidente crimen de guerra”, como informa el Post. Pero la atención pública se trasladó rápidamente hacia otras cuestiones y, durante los últimos meses, el sistema de “justicia militar” del Pentágono fue reduciendo o eliminando silenciosamente las acusaciones iniciales contra la mayoría de los hombres. El anuncio de ayer señalaba el abandono final del caso, dejando a sólo un Marine, el sargento Frank Wuterich, enfrentándose a una acusación de homicidio voluntario, más una serie de cargos menores contra otro de los hombres de la lista y dos oficiales.
No deja de ser revelador que el Pentágono haya decidido que los perros rabiosos que mataron a dos docenas de civiles inocentes estaban siguiendo fundamentalmente las normas establecidas para la actuación de las fuerzas estadounidenses en Iraq. Como señala el Post:
“Muchos observadores han comparado el asesinato metódico de 24 civiles inocentes cometido por los marines estadounidenses en la ciudad iraquí de Hadiza -confirmado recientemente por el Pentágono y fuentes del Congreso- con la infame masacre de My Lai en Vietnam, cuando soldados de ese mismo país asesinaron a cientos de civiles en una orgía sangrienta. Pero esta ecuación es falsa y distorsiona
“Estas masacres no son explosiones momentáneas de rabia vengativa; son una conducta aprendida. Los marines que asesinaron en Hadiza eran veteranos de una atrocidad mucho mayor cometida en Faluya el año anterior, donde participaron en una de las más salvajes destrucciones de una ciudad que se hayan cometido desde que terminó la Segunda Guerra Mundial. Ocho semanas de bombardeo inmisericorde, seguido de la suspensión de los servicios de agua y electricidad y del suministro de alimentos. Un claro crimen de guerra según la Convención de Ginebra. Más de dos tercios de los residentes de la ciudad, unas doscientas mil personas, huyeron del infierno Entre los principales blancos de los estadounidenses estaban los hospitales y clínicas, tal como admitieron claramente algunos funcionarios estadounidenses al New York Times: otro flagrante crimen de guerra. Los destruían o clausuraban y mataban o encarcelaban al personal médico, para evitar que llegase al mundo exterior cualquier información sobre la muerte de civiles, lo que sería una mala publicidad según estos funcionarios. Una investigación posterior del gobierno iraquí respaldada por EEUU encontró pruebas creíbles del uso de armas químicas contra la ciudad: otro crimen más. Hasta seis mil personas fueron asesinadas durante el ataque, la mayoría eran civiles.
¿Quién va a romper esta cadena de locura? ¿Y dónde podremos encontrar misericordia para tantos crímenes?
Chrys Floid es un periodista estadounidense y colaborador frecuente de CounterPunch. Es autor del libro “Empire Burlesque: High Crimes and Low Comedy in the Bush Imperium. http://www.counterpunch.org/floyd01072008.html
Londres deberá publicar las actas de las reuniones previas a la guerra de Irak
El Gobierno británico debe revelar las actas de dos reuniones de Gabinete de ministros celebradas días antes de la invasión de Irak, según dispuso ayer el Tribunal de Información de Reino Unido... reuniones de los días 13 y 17 de marzo de 2003.
En esos encuentros los ministros analizaron si la invasión era legal según la legislación internacional...
El Gobierno, que recurrió la decisión tiene ahora 28 días para decidir el dictamen del Tribunal. También puede vetar la orden en un plazo de 20 días al amparo del artículo 53 de la ley de libertad de información.
Las actas de las reuniones ministeriales no suelen revelarse hasta después de 30 años, por lo que esta decisión "no sienta un precedente". EFE. Londres.
