RAJOY Y EL PP
Parece que Rajoy no convence en el PP. No cabe duda de que estamos en un sistema basado teóricamente en el cuerpo electoral. Pero que sea cuerpo electoral, y hasta que en un momento dado sea mayoría, ni otorga ni quita razón. Otorgará derechos, incluso derechos irrazonables. Pero derechos, después de todo, y el derecho no se preocupa, con carácter general, de la equidad, aunque dice que sí de la justicia. Un galimatías.
Nadie como los votantes y militantes del PP (pregunta retórica: ¿quién tiene prioridad?) deben decir qué quieren, al menos teóricamente. Pero ese derecho no significa que sepan qué dicen, esto dicho aunque suene mal.
En España más bien nos va el jaleo. Somos contradictoriamente pugnaces, Los políticos dialogantes, razonantes, flexibles, cesionantes y cedentes cuando está justificado, no nos van.
Digo contradictoriamente pugnaces porque si hablas con la gente, el ánimo está bien caldeado, pero sin embargo, ves que Europa varias veces se ha revolucionado con la política que se está desarrollando, y aquí nada, gran quietud, salvo espasmos esporádicos.
Es un error ese descontento del PP si entiende que Rajoy no es suficientemente beligerante. Si España estuviera dirigida por Aguirres o Jimenez Losantos, esto habría saltado por los aires, dado que sus aspiraciones son de un neoliberal tan intenso que se rompería todo el sistema de consenso que engarza el espíritu de la Constitución.
Y esa crispación de los peperos ¿a qué viene? No se entiende. Están en el sistema económico que desean (es decir, que han de ser consecuentes con los efectos de la causa que defienden).
Están en el sistema político que quieren, incluso con un beneficio añadido: El contrapeso del juego democrático ha suavizado tanto su lenguaje, su ideario, sus horizontes, que no hay verdadera oposición-contraposición.
Digan los que digan sobre independentismo y terrorismo, no hay causa de aflicción. La aflicción es inventada. Lo que hay es un gran consenso subterráneo entre los partidos estatales. Lo que es estúpido es lo que pretendían en su momento los extremistas del PP : que la estrategia antiterrorista se discutiera con luz y taquígrafos en la mesa de la cocina. Eso no lo hace ningún gobierno, ningún estado mayor ni ninguna empresa que vendiera productos en el País Vasco.
Tienen un porcentaje alto de aceptación después de lo de Irak. Sus dirigentes no es que equivocaran, sino que mintieron, y no ha pasado nada, o no ha pasado gran cosa.
Su partido fue fundado por servidores de un régimen que fue aliado del Eje. Y nadie se lo refrota por la narices todos los días, tal como ellos sí hacen con la izquierda.
Si se mira la historia (que es mentira que esté formada por compartimentos estancos, siendo, por lo contrario un río que fluye sin interrupción, acaso alterado por algún que otro salto) siempre les ha sido propicia. Desde los albores de España manda la derecha. Y por unos lapsos insignificantes en que manda muy limitadamente una izquierda edulcorada, la que se arma.
La política verdaderamente innovadora que se hace afecta a cuestiones de derechos civiles, pero el mundo laboral sigue igual o peor que siempre. Sería interesante ver una progresión de la relación salarios-precios a lo largo de las últimas décadas; de los desequilibrios producidos en las relaciones contractuales entre patronos y empleados; de su privatización; de la eventualidad; del cumplimiento de convenios, de su negociación, de su aplicación, de su evolución o involución.
Todo esto no es una exageración. Hay gente gravemente frustrada y alterada porque el PP perdió y volvió a perder, pero no les preocupa analizar hasta que punto todo no sigue unos designios preestablecidos, en los que todos actuamos como figurantes en el chou televisivo, y que en definitiva, siempre ganan los mismos.
Pero, si además, esas derrotas son las que justifcan al sistema. ¿Que creen que fue la transición, sino la puesta a punto de un sistema que se modernizó sin cambiar todo el aparataje que había en los sótanos. Y sin pago de precio moral siquiera.
¿La ley de la memoria histórica? Si era necesaria. Nadie pagará nada, repito, ni siquiera moralmente, y las cuentas quedarán arregladas por los siglos de los siglos. No, se dirá, transcurrido el tiempo, que quedaron cosas pendientes. Se restituyó todo, fue correctamente reconducida la convivencia de los españoles, se puso punto final a aquel malentendido que sólo duró 40 años, un parpadeo en la historia. Ni siquiera nos contarán ese chiste de que piden perdón en nombre de sus abuelos, y de que sus nietos lo pedirán en nombre de estos de ahora.
¿Qué más quieren?
Está en un sistema en el que hasta se pueden meter con el Rey, con la de servicios que ha hecho (prestado) a la continuidad de la tradición esencial y medular del secular espíritu hispánico (todo eso junto).
Y están "altereados" porque Rajoy no "mete más caña". Increible.
La política vista en versión 101 dálmatas.
Pero, la política, aunque sea dentro del corsé mencionado, es más compleja que una riña de niños traviesos. O una pela de borrachos en la barra de un bar porque ha perdido un equipo. O los botellazos al árbitro, que según algunos, estaba vendido.
La política, la que se quiera, roja, amarilla, verde, azul, es analítica, combinadora de tácticas y estrategias, planificado, ordenadora de prioridades, cosas que escapan, como mínimo, a la irreflexión.
Con un jefe de oposición al estilo de Jimenez Losantos no iríamos a ningún sitio. Losantos sólo sirve para esos sectores que quieren trabajar, como mucho, al 50% de la población. Es decir, a mitad de potencia, al menos dentro de los parámetros establecidos.
Entonces ¿de qué se quejan? ¿De que Rajoy es soso? ¿Dónde está lo salado de la Aguirre o de Losantos?
En fin, que vaya despiste.


Elecciones dijo
Muy interesante blog! Hace poco leí un reportaje sobre el mismo tema en un portal colombiano dedicado a proveer información electoral y sobre los candidatos en Colombia, especialmente lo relacionado con las elecciones 2010 en Colombia y con los candidatos al congreso y a la presidencia.
25 Febrero 2009 | 04:08 PM