La verdad es que los liberales son maestros en camuflar la realidad. Ningún fracaso les afecta. Siempre es culpa de otro sistema, de otro gobierno, de otras circunstancias, de otra cosa.
La fórmula no es complicada. Para ellos no hay causas y efectos. Ellos son lo bueno, y nada que no sea bueno es liberalismo.
La actual crisis económica no es una crisis del liberalismo. Parcelan los lugares y aquí, por ejemplo, no es un problema del sistema económico, sino político, de gobierno.
En EE.UU. el culpable será según cómo lo resuelva Obama. Si no lo logra será por culpa de sus fórmulas seudo-keynesianas (que a pear de ser sir, era un rojo). Si lo arregla, el sistema liberal, la democracia, habrá triunfado una vez más. ¿El precio? No cuenta. Aquí no hay víctimas.
Ayer lo decía McCaín: la deuda de EEUU lastrará a varias generaciones de norteamericanos. Que bien. ¿No era ultraliberalismo lo que allí se ha practicado desde siempre, pero sobre todo desde Reagan?
Ayer, en un artículo, Ignacio Sotelo, de la Universidad Libre de Berlín, comentaba que era curiosa la fórmula que se está aplicando para salvar al sistema.
Una inyección de 700 mil millones de dólares. Le extrañaba que esa inyección fuera sin contraprestación alguna. Cuanquier transacción la tiene, pero esta no, dada la insignificancia de la cantidad (más de 100 millones de milones de pesetas).
Lo normal sería que esa enorme cantidad significara la adquisición por el Estado de esas entidades financieras. Pero ya se sabe, el Estado no sabe gestionarlas. (Ahora sí que funciona bien Telefónica, antes no. Era una empresa en quiebra).
Pero, qué importa, pagan los ciudadanos, esos elementos que no gozan de la excelencia, que no son una pieza esencial de la sociedad, esos pesos muertos sin iniciativa, ni creatividad, ni "emprendimiento", que no han estudiado en universidades pijas de 24 mil dólares la matrícula anual.
Unos piensan y deciden, y otros pagan el pato cuando se gana y cuando se pierde.
Pues bien, el liberalismo es eso, un producto político sin raíces económicas. El liberalismo es una fórmula de libertad, maestra en la utilización de los eufemismos: regulación de empleo, expediente de crisis, contabilidad creativa, y en este caso, meros daños colaterales de carácter económico. No ha pasado nada.
El liberalismo es sólo eso: democracia.
Es decir, que hay tres sistemas mundiales a considerar, dos fenecidos y uno triunfante:
La democracia, el socialismo totalitario y el nacionalsocialismo, totalitario también.
Aunque estos dos últimos son similares, así que habría que reflexionar sobre si existe tal diversidad. No debe olvidarse la película The Wall, una mezcla de rock y dibujos animados. Que la política entra mejor por el tebeo. Los totalitarismos son martillos desfilando al paso de la oca, bajo banderas rojas y rojas y negras.
Es decir, que el nexo entre lo político y lo económico se diluye en la escenificación, en la parafernalia cínica. estudiemos teatro y apenderemos política.
Porque, qué cómodo es olvidar qué era en realidad el nazismo. Para los liberales un movimiento espontáneo, surgido de la oratoria demagógica y revanchista de un cabo chusquero, medio loco, errado y aberrado. Un don nadie, vamos, sin apoyo alguno.
Es decir, un elemento aislado y solitario: Hitler no era un elemento del servicio de información militar.
Ni recibe la orden de sus superiores de infiltrarse en el naciente DAP, Partido de los Trabajadores de Alemania (o Alemán, quizás), germen del NSDAP.
La finalidad no es utilizar un partido incipiente de carácter obrerista, para desviar a todo el movimiento obrero alemán hacia otro objetivo.
La Sociedad Thule no estaba detrás de esta operación. ¿Y por supuesto no era una organización secreta, de carácter aristocratico, creada en Baviera (donde había un potente movimiento a favor de una república obrera). Que casualidad.
Tampoco la componían y dirigían los elementos más poderosos o significativos de Alemania, es decir, industriales, banqueros, militares, científicas, mandos de la policía, intelectuales nacionalistas, etc.
Es totalmente mentira que detrás de Hitler hubo poderosas industrias y bancos que le financiaron en el momento oportuno, como Thysse, Rostchild, Krupp, Allianz, IG Farben, AEG, Siemens, Daimler, Benz, MWW, Bayer, Dapag, la industria de la potasa, del carbón, la unión del acero, etc.
Es mentira que también colaboró capital extranjero, como el de Ford, General Motors, IBM, ITT, Union Banking Company (dirigida por el abuelo de Bush), Standars Oil, Chase Bank de Rockefeller, Brown Brothers Harriman, o elementos rusos blancos, como la Gran Duquesa de Rusia, u holandeses, como el Bank Voor Handel, etc.
(Datos de Jacques R. Pauwels, James y Suzanne Pool, Webster G. Tarpley, Anton Chakitian).
También es mentira que Hitler visitaba las embajadas europeas.
Y es mentira que lograba lo que no lograban otros elementos destacadados de la sociedad alemana: dar conferencias en los inaccesibles clubs de los potentados, demostrando que era un economista sensato a favor del capitalismo y que sus fórmulas causaban admiración entre ellos por su oportunidad capitalista.
También es totalmente incierto que los primeros que fueron a las cárceles fueron socialistas y comunistas, junto a judíos, católicos, gitanos, negros, etc. ¿Tendría sentido decir que el movimiento nazi era pro judío, habiendo provocado 6 millones de vícitimas judías?
¿Fueron a los campos de concentración industriales y banqueros?
Pero no, aquellos industriales nacionales y extranjeros no representaban unos regímenes liberales y capitalistas. Entonces ¿qué eran, cuáles eras los sistemas económicos y políticos en los que se desenvolvían? Misterio.
Y no había un objetivo claro desde el principio, --que esa es otra de las cuestiones importantes silenciadas--, el petróleo. ¿Dónde? ¿En el Caspio? Al final lo nuevo va a ser bastante viejo, y la gran plataforma central y adyacente van a seguir teniendo virtualidad.
En este aspecto basta con buscar información en "El hombre más rico del mundo", de Glyn Roberts, sobre el anglo-holandes Sir Henri Deterding (ver, muy importante históricamente para comprender la historia contemporanea).
Y ¿quién permitio el rearme de los alemanes, cuando tenían un limite establecido? (100.000 hombres, sin aviación ni marina) ¿Acaso ignoraban todos que existía un ejercito clandestino, el llamado "ejército negro", S.A., dirigido por Rohem, que más tarde fue oportunamente depurado, como Drexell o aquí Hedilla, pero actúo como martillo del régimen?
Como se verá, toda la información es anglosajona, e incluso se habla de Churchill, aquel que dijo que si hubiera sido italiano habría sido fascista. No en valde llevaba en sus genes la impronta de un imperio, el británico, al que sirvió fiel y permanentemente.
Todos liberales, por supuesto.
P.s: Aquí los únicos liberales van a ser los trabajadores, que lo aceptan todo con bastante paciencia, sin sulfurarse. ¿Qué pensará un norteamericano que sepa que hay 700 mil millones de dólares para salvar a unos financieros que han causado su ruína y no hay un crédito para respaldar su hipoteca? ¿Que dirá en España? De esto no habla ningún partido.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados