EUTANASIA
Morir bien, esa es la finalidad de la lucha. Quienes hemos visto morir mal, sabemos su importancia. Pero ahí está el asunto. Como dice la derecha en Italia, los eutanásicos son, somos, criminales. No lo dicen así, tan explícitamente; el dicterio lo reducen a los actores del asunto, quienes a veces se arriesgan a costa de su propia libertad. Pero claro, sin actores no hay eutanasia que valga, porque el sucidio no lo es.
No, es más fácil dejar a alguien berreando de dolor que renunciar a dogmatismos trasnochados, levantados sobre la mentira de que tienen un fondo de bondad y humanismo.
El mismo ministro del interior italiano, el que dice que hay que ser malos con los emigrantes, seguramente que ahora se alinéa con los vitalistas a cualquier precio; porque es buenísimo. Ah, caritativas almas. El "señor" las tendrá en su seno, a su diestra. Laos otras ¿a su siniestra? Vaya.
Es decir, que si uno mismo firma, plenamente consciente, que no desea vivir frente a la duda de cómo morir, eso carece de validez, porque hay unos seres moralmente superiores que saben lo que es bueno y malo para nosotros. Esa es su verdadera vocación, su obsesión, su berrinche porque casi no les dejan: administrar la vida de los demás.
Casi se ha acabado con la medicina sangrante, esa que pretende intervenir a cualquier precio y, por supuesto, sin la participación del paciente y aún en contra del paciente. Los defensores de esa medicina parten de la idea de que aqu carece de la suficiente lucidez mental como para decidir sobre su cuerpo, por lo cual su voluntad mermada debe ser suplida por la sabia tutela médica.
No debemos menospreciar esos carteles públicos que hay en los hospitales también públicos, en los cuales nos enumeran normativamente nuestros derechos como pacientes. Son manifiestos explícitos, legales, donde se haya aprobado la ley, claro, contra la "medicina sangrante". Hay que leerlos reflexivamente, con el telón de fondo del problema enunciado.
Medicina, por cierto, de hondas raices religiosas. Como esa otra, que esgrime la objeción de conciencia para el aborto público y luego realiza el aborto en la, en su clínica privada. Conozco dos casos concretos, no son historias.
Que extraño es el mundo: tienes un cáncer y te dar turno para cuatro meses después. Te quieres morir y no te dejan.
Es que ese enfermo está en coma y carece de voluntad. Si, pero ese paciente ya dejó aclarado lo que quería. Y ahí están sus parientes, para articular aquella voluntad. ¿Por qué van a ser peores que los extraños? ¿Intereses directos? Para eso estan los juzgados.
Además, ¿no son intereses directos la defensa de opciones políticas? Seguramente muy pocos están convencidos, por muchas velitas naranjas que se enciendan (que casualidad, ¿la revolución naranja de nuevo?) de que es mejor estar muerto en coma.
Además, que extraño: quienes creen en la bondad de dios, en su paraiso, en la felicidad eterna, a la hora de la realidad actúan como descreidos, como si nada de eso fuera a suceder. Que pena, no creer. Si creyera sería feliz, totalmente feliz; ni el dolor del prójimo sería suficiente para empañar tan maravillosa perspectiva. ¿Que te vas a moror? No te preocupes, es el tránsito a lo verdaderamente interesante. ¿Vivir más? ¿Nos impacientamos por el sueldo de fin de mes y no por la felicidad eterna, que extraño?
Ah, el amor al prójimo, cuanto desamor conlleva. Cuanto dinero mediático, organizativo y técnico para un caso, mientras se mueren a miles a dos horas de avión, sin que se condenen verazmente las causas que provocan esas muertes.
Es que no se sabe lo que quiere de verdad la víctima.
¿Cómo que no? Si antes dejó un testamento vital, o como se quira llamar. ¿No es fundamental la familia? ¿O sólo la familia... católica y observante?
Además ¿es mentira acaso que los sucidas no podían reposar en el camposanto, según ellos lo definen? ¿No es verdad, incluso, que la mancha provocada por el apóstata de su propia vida era heredada por sus descendientes? Cuanta humanidad. Se le saltan a uno las lágrimas de emoción y orgullo por el género humano. Parece que estamos diseñados para discutir simplezas si las comparamos con las verdaderamente graves y masificadas.
En Madrid quieren traspasar la atención de los enfermos terminales a instituciones religiosas, si es que no se ha hecho aún. Vaya, ni en el camino a la muerte se puede estar tranquilo.
¿Cómo aliviarán el dolor? ¿Pidiendo paciencia, resignación, fe, templanza?
No es mentira, en muchos lugares han luchado incluso contra las clínicas del dolor.
Mlala cosa dejar la gestión del dolor a quienes creen que es un elemento importante, por varias vías, en la configuración de la conciencia. Dice la Biblia: "parirás con dolor de tu cuerpo". ¿Por qué?
No dan buena vida, y parece que también quieren regatear la buena muerte. A veces parece que el prójimo está para jorobar.
¿Habrá que fundar, como en la narración de Luis Stevenson, un club de suicidas, por si acaso hay que huir del patio gestionado por los directivos de la santidad?




Maga dijo
Luis este es un tema delicadísimo en el que todavía no logro ver claro personalmente. Viví la muerte de mi hermana pero antes sufrió unas dos semanas conectada a aparatos; como era joven su corazón era fuerte y se negaba a morir. Cuando sugerí traérnosla a mi ciudad, los doctores me detestaron porque entendieron que yo quería aplicarle la eutanasia, lo cual no era así si bien todos sabíamos que la muerte era inminente. Así murió conectada a los aparatos. Recuerdo que le gritaba a Dios en silencio que ya le parara el corazón cuando se puso más grave...algo doloroso, sólo aquel que ha vivido algo similar comprende este dilema.
Lo que si te puedo decir es que quedé en paz. Los acontecimientos se me escaparon de las manos, a toda la familia. Quizá sería el asunto no dejar que le conecten al paciente aparatos que te dejen medio vivo-medio muerto, porque una vez hecho ya nose da marcha atrás.
Un beso y ... confieso mi ignorancia y mi pequeñez ante una decisión como esa.
10 Febrero 2009 | 11:13 PM