Publicidad:
Terra
La Coctelera

contrapunto

la otra cara de las cosas

10 Febrero 2009

¿FEDERALISMO CONTRA PROGRESISMO?

Es curiosa la fijación que tiene un alto porcentaje de progresistas con el asunto del federalismo.

Parece que la condición de progresista conlleva forzosamente la de independentista (en los grados que se quiera). ¿Existe tal porcentaje de crédulos de una forma cabal o es otra expresión mimética de modernidad, concepto vacio, que como el camaleón tiene mil colores?

El nudo de la pregunta no está en el asunto del federalismo, sino en el previo de si hay una justificación progresista, indefectible, para ese federalismo.

Porque es lamentable que muchas decisiones de trascendencia vital no se tomen porque hay unas razones poderosas, unos principios sustantivos que la justifiquen, sino porque es la asunción de una moda irreflexiva (llevemos ahora la entrepierna de los pantalones más abajo de las rodillas porque el modisto de turno así lo ha decretado).

Y hay que insistir en la conexión entre ambas ideas, de forma que parece que si no eres federalista no eres progresista. En alguien de ideología individualista, pues nada tendría de extraño: prima lo pequeño (el individuo) frente a lo de más dimensión (lo colectivo), con todas sus derivaciones económicas, filosóficas, culturales y hasta de clase.

Porque, para un progresista ¿no son previos los siguientes conceptos?

Fraternidad frente a individualismo, que en este caso sería colectivo, una especie de egoísmo nacionalista.

Mentalidad científica permanentemente renovada frente a acervos tradicionalistas.

Idea frente a sangre o suelo.Vectores ideológicos principales: solos porque así vivimos mejor. Solos, que no hay que compartir.

Generalidad frente a privilegio (ley privada, lex privata), es decir, el privilegio de una porción del territorio frente a un destino común con los demás compatriotas.

Pros y contras para todos o por trozos. Igualdad frente clasismo. Es decir, un sólo pueblo con igualdad de derechos y obligaciones, frente a trozos territoriales en virtud de desarrollos económicos desiguales. Mañana se podría propugnar la separación de la parte rica de la comunidad autónoma de la parte pobre, y pasado lo mismo con la provincia, y el que viene con el municipio, hasta llegar a una especie de feudalismo "moderno".

Interculturalidad frente a fundamentalismos culturales ¿igual se podría resucitar el folclorismo en la vestimenta?

EE.UU, espejo de una gran porción de la humanidad, es un caso típico de federalismo, del cual hay que destacar estas características que quizás a nosotros se nos han escapado:

La extensión de su territorio. No es lo mismo administrar un país de más de nueve millones y medio de kilómetros cuadrados y más de trescientos millones de habitantes, que otro de medio millón y apenas cuarenta millones.

Practicamente somos en extensión y población como algunos de los estados norteamericanos. ¿Tendría sentido reestatalizar, o refederalizar esos estados en virtud de un federalismo aún más puro?

Téngase en cuenta que si a EE.UU. con su dimensión le corresponden 50 estados aproximadamente, a nosotros, tan imitativos de lo suyo, nos corresponderían no más de tres comunidades autónoms, 2,6, más exactamente.

O, si se prefiere, si EEUU tuviera tantos estados como nosotros autonomías, en proporción  tendría más de 330 estados.

¿Qué significa su federalismo? Pues simplemente un fortísimo anticonfederalismo. Economía, defensa y política exterior están fortísimamente centralizadas.

¿Vamos nosotros en esa dirección o en la de abrir sucursales regionales donde las admitan?

Y, además, podían federalizar: del poderoso nadie se segrega. Del débil todos.

Es la mejor forma que han encontrado para preservar unido su estado o su estado unido.

De esta maniobra no hay que olvidar lo dicho, su extensión (tercer país más grande del mundo) y su población, que seguramente será también la tercera, practicamente inabarcables.

¿Tendría sentido en nuestra tierra, en la cual, por su extensión, se traspasan fácilmente las fronteras, que nos encontráramos de repente con un enjambre completamente distinto de normas autónomas donde se penalizan y despenalizan los mismos asuntos (algo así ya pasa)?

Además, un progresista, si estudiamos su raíz, es alguien que antepone el principio de clase al de nacionalidad (y que son contradictorios). Llevada la cosa a su extremo (cosa que en esta época está vedada si se hace en clave de izquierda, pero no en clave de derecha) ¿un trabajador es antes regionalista que trabajador? ¿Diremos como León Blum, soy antes francés que socialista?

¿La evolución de su clase será mayor frente a los trabajadores de las otras regiones?

¿Competiremos entre nosotros, aunque el resultado sea perjudicial en sentido general?

¿Será justificable desde esa perpectiva que entienda que prima su bienestar, producto de la riqueza de su región, que un bienestar equilibrado de todos los trabajadores gracias a equilibrios regionales compartidos?

Igualación frente a dispersión: ¿es más práctico un sistema multilinguistico, multijudicial, multicultural unido a la natural dispersión que se produce a nivel mundial, además con tendencias contrapuestas? Un ciudadano ¿cuántos idiomas, normas, pasaportes habrá de manejar mientras el mundo se globaliza en una dinámica muy distinta a la nuestra?

Dicen que cuando se sale al mundo, India, China, EE.UU, por ejemplo, entre otros, el español se sorprende por la velocidad de vértigo que llevan esos países? ¿No seguimos mirándonos el ombligo confundiendo modernidad con capacidad?

El mundo tiene a regionalizarse, es decir, se produce un fenómeno centrípeto en cada uno de esos polos. ¿Es bueno que esos polos promuevan la tendencia contraria, es decir, centrífuga, dentro de si? Si la dinámica mundial es una ¿es sabio que la interna haya de ser la contraria?

¿Cuáles son las razones de una y otra fuerza? ¿Las hemos analizado y hemos actuado en consecuencia, o sólo escuchamos a lo que nos dicta el corazón?

servido por luism sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

CATECISMO IGLESIA CATÓLICA 2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri. 2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.

Fotos

luism todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Categorías

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera