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La Coctelera

contrapunto

la otra cara de las cosas

10 Febrero 2009

RÍASE VD., HOMBRE

Eso es más bien lo que se viene a decir. Y es cierto ¿por qué no? Más vale pasar lo malo alegremente que encima con penas.

Hay un dicho que razona así: si puedes resolverlo, no te preocupes; si no puedes resolverlo ¿para qué preocuparte?

Pero esa fortaleza de espíritu es relativa; casi siempre está relacionada con la distancia del problema. Solemos ser bastante valientes con los dídimos del prójimo. Sin embargo, la lagrimita es más fácil con los problemas propios.

Además ¿quién ha dicho que esa reserva hacia la alegría es por problemas propios?

Imaginemos alguien que no tiene problemas, y que sin embargo mantiene una actitud cauta hacia la euforia vital. ¿Está enfermo? ¿Padece anhedonia? ¿Es un malaje? ¿Es idiota por no ver la grandeza de la vida?

Imaginemos tambien que alguien va al velatorio del familiar de un amigo. No conocía al familiar, ni ganas. Sin embargo, se mantiene circunspecto, casi cariacontecido, en un rincón.

No puede evitarlo, se siente obligado a mostrarse compungido, y además, no se siente como un hipócrita. No lo es. Está siguiendo una costumbre social y justificada. "Es que Juan" dice. Su amigo le mira extrañado "¿Quién es Juan?" "¿Tu tio?" "No, hombre, no, Carlos" "Eso"...

Y sigue triste. No podría argumentar:  "Es que no le conocía". Sería inadmisible. Lo conozca o no, ha de mostrar una actitud correcta, coherente, con el suceso.

Tenía 90 años y se debía morir. Pero, de cualquier forma, hemos de ser copartícipes de la desgracia.  

Admitido todo esto ¿no puede haber alguien que tenga esa actiutd hacia todas las desgracias del mundo, una por centésima de segundo?

Es que no puedes resolverlos. No. Ni lo del tio.

Es que no lleva a nada, cada desgracia es de su víctima. Ni respecto al tio, el muerto, muerto está.

Sin embargo, ¿no sería aceptable entenderlo como una actitud de respeto hacia todas esas cosas que ocurren?

¡Pues estaríamos aviados! Sí, por supuesto, y cada cual debe reaccionar como entienda que debe, sin ser criticado. Pero también debe aceptar que otros entiendan, no, mejor, sientan,  que han de guardar una actitud de reserva y de respeto hacia ese panorama real.

Ante el cadáver concreto, hemos de mostrarnos compungidos, aunque el suceso sea de lo más natural, ajeno y esperable. Pero si el cadaver es desconocido, por millones, comportarse así es una actitud tóxica, tal como dice el ilustre psicólogo Bernavé Tierno.

Vaya cristianismo el suyo.

Está claro que el cristianismo ha pasado de ser una doctrina de la compasión a una docrina de la imposición. Todos alegres porque así lo dice su mensajero del optimismo, so pena de ir a los infiernos por toxicidad.

 

 

Tags: toxico

servido por luism 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Jo

Jo dijo

Aquí es preciso hacer un distingo entre muertes naturales y muertes violentas. Morir de vejez no es una desgracia, es ley de vida. Morir en un accidente de tráfico o siendo víctima de una de esas atroces guerras que perviven hoy en día es un agravio a la humanidad entera. Y sí que deberíamos estar cariacontecidos, porque a diario se suceden las muertes violentas de todo tipo en todas las partes del globo.

Un abrazo,
Jo

11 Febrero 2009 | 08:11 AM

luism

luism dijo

Por supuesto, Jo, hablo de las muertes evitables provocadas por la injusticia humana o las provocadas por desgracias naturales (víctimas se sunamis, cánceres dolorosos, etc.).

Y además, lo más importante, quizás falta un párrafo que aclare que una cosa es la obligación de los demás a estar cariacontecidos, obligación que no existe y que cada cual debe administrar como le dé la gna ... y otra es el derecho del cariacontecido a no ser considerado tóxico porque no puede evitar que esas cosas le impregnen...

11 Febrero 2009 | 11:20 AM

luism

luism dijo

Un abrazo, amigo.

11 Febrero 2009 | 11:21 AM

Maga

Maga dijo

hola Luis, vine a saludarte.

Un besito.

12 Febrero 2009 | 07:39 PM

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CATECISMO IGLESIA CATÓLICA 2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri. 2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.

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