Lo bueno de poner las cosas en un papel es que se plantean más interrogantes que certidumbres.

Por ejemplo, es cierto que algunos vemos en la eutanasia, la buena muerte, la contraposición a la vida mala (no se está hablando de la nefanda senda del vicio).

Pero, claro, una vez escrito se ve que hay una opción intermedia: Que ese ser postrado esté totalmente inconsciente, ajeno a cualquier dolor o malestar.

En tal caso ¿qué lleva a desear que se le desconecte de esa simulación de vida?

En el caso italiano es de suponer que después de diecisiete años, los padres de la paciente habrán reflexionado largamente sobre la situación de su hija. Ayer el padre decía que todos deberían ver la foto de su hija.

A ello hay que añadir la propia petición de la joven, que parece ser aclaró este punto, lo cual es fundamental, junto al respaldo judicial, al que se ha opuesto el gobierno italiano.

Sin embargo, no carece de sentido la pregunta, ¿si no hay sufrimiento alguno, por qué tomar la decisión?

Sin embargo, en esa mezcla de ideas contradictorias, hay otro aspecto a barajar. Quienes manifiestan (es decir, que están plenamente conscientes) su decisión de que se les aplique la eutanasia, aparte de que tienen derecho a esa decisión, sin que ningún tutor iluminado tenga que suplantar su voluntad, algunas razones tendrán para tal deseo.

Quizás una de ellas esté en la duda sobre esa afirmación que se toma por dada, es decir, que el estado del enfermo es de total inconsciencia.

¿Estamos seguros de ello o son parapléjicos totales, al extremo de que no se puede deterctar ningún síntoma que exprese su lucidez o consciencia?

Sería horrible estar en tal situación. No la querría para mí: sería como estar enterrado en vida por el resto de los años. Algo así como el protagonista de "Johnny cogió su fusíl".

Respecto a los antieutanásicos da la sensación de que esgrimen razones que se nota no son netamente  la defensa de la vida. 

¿Qué se puede objetar al sucidio consciente, voluntario donde no cabe duda respecto al deseo del sujeto principal? ¿Por qué no asistirlo, ayudarle en ese trance, ya duro por sí? ¿Por qué esa mácula social? ¿Mecanismo de protección de la sociedad, no se vaya a extender la moda? ¿Es que no confiamos en las armoniosas curvas de la vida, temiendo que la mayoría  se enamore de la bruja mala y bella, como la de Blancanieves? ¿Acaso necesita la naturaleza la protección de la artificial sociedad?

Tiene gracia que, refiriéndonos al mundo, seamos tan poco importantes en la plenitud de nuestras facultades físicas y mentales, de forma que nos despiden, nos explotan, nos mandan al frente, nos bombardean, nos meten en minas bajo tierra, incluso nos mandan a la cárcel habiendo evidencias de inocencia, nos ejecutan, etc. etc.,  y que luego, cuando deseamos desaparecer, cuando deseamos vehementemente hacer mutis por el foro, a muchos les de por coger la guitarra y cantando eso de que "cuando un amigo se va..." retener al escapista de este valle de lágrimas, según el caso.

Es decir, que es injustificable que no se legisle sobre este aspecto, previendo todas las posibilidades, desde la vida insoportable, hasta una permanencia insensible, barajando dudas, tiempos, voluntad expresada, posibilidades sanitarias, credibilidad de la familia, etc.

Es incomprensible que la tan cacareada autonomía de la voluntad aquí se manifieste tan debilmente y que la decisión, muchas veces, sea a riesgo de los profesionales sanitarios que atienden el caso.

Estas situaciones deben decidirlas los tribunales (como ha ocurrido en Italia),pero con una legislación valiente, clara, realmente preocupada por la víctima, y no por los intereses hipócritas de quienes tienen otros objetivos que los del bienestar del enfermo.

Una legislación tan clara que su objetivo no pueda ser desorientado por aspectos totalmente ajenos, como el de que nadie quiera que la responsabilidad criminal se deposite en sus manos, por lo que la consecuencia es que todos los sectores implicados se echen la patata caliente de unos a otros.

Respecto a Berlusconi y la Iglesia, aliados en este avatar, la menor confianza. Siempre será más justo el criterio de unos padre que han transitado durante 17 años por ese camino tan dudoso y doloroso que dos actores que ya están suficientemente reflejados en las páginas de la historia.

El ministro del interior italiano dijo que había que "ser malos" para tratar el problema de la emigración ilegal y anexos (porque lo que hoy es legal, mañana puede no serlo)...

¿Hay que ser malos también, señor ministro, para tratar el problema de la eutanasia?