PARADOJAS DE LA ECONOMÍA
La economía capitalista tiene muchos detalles de la religión. Por ejemplo, le gustan los misterios. Y la fe en ellos, claro.
Hemos pasado del siglo de las luces al siglo de las paradojas, con un gran interregno entre Marx, Keynes, Samuelson y Friedam. Un alemán y tres anglosajones. Tampoco están teniendo muchos éxito estos últimos.
¿No es un misterio que la bolsa suba cuando las empresas despiden? No es mentira, los economistas lo saben.
¿Qué extraña economía es esa en la que la destrucción es creativa? No hay que sorprenderse, es lugar común que la guerra saca a los estados de las crisis económicas. Claro, quizás la explicación estribe en que se reconstruya masivamente a salarios de hambre.
Ahora, los empresarios sostienen que para crear empleo necesitan poder despedir más libremente.
¿Qué contrasentido es ese, qué paradoja incomprensible?
El despido en Italia es prácticamente imposible, y sin embargo es una economía más desarrollada que la nuestra.
Destruir para crear. No es muy digerible.
Pero como hemos comulgado con tantas ruedas de molino, una más no importa.
¿Nos quieren decir que esta crisis es culpa de la desidia de los trabajadores, que son unos mantas, unos vagos, unos cómodos, unos abusones (con 700 €) unos indespedibles que no pueden ser despedidos a pesar de que la economía peligra por su culpa?
No obstante, entre líneas, algo queda claro: que la economía puede levantar cabeza depediendo de la voluntad de los empresarios. Bajará el paro si sube el despido. Si hay despido libérrimo, contratarán. Si no lo hay, no lo harán, es decir, subirá la desgracia.
Esa es otra paradoja: los gobiernos tienen la culpa en la creación de desempleo. Los empresarios el mérito en la creación de empleo.
Si se les da lo que quieren habrá solución. Si no, armarán el pitote.
Pero los gobiernos son culpables, en un sistema en el que contratan otros.
Hay que ver cómo ha desaparecido el asunto de los beneficios,de las plusvalías.
Claro, son demasiada razón para suntos de fe.
Para estos días el PP ha convocado una manifestación contra el paro. Ya sabemos que el PP es un partido proletario, dirigido por empresarios.
¿Qué defienden, el despido libérrimo? ¿Esa es la forma de luchar contra el paro?
No hay que olvidar dos detalles nímios:
Que Rajoy se opusó a la subida del salario mínimo. Es decir, más papista que el Papa, en cuanto que la CEOE replicó inmediatamente que se poidía estudiar el asunto.
Y el otro asunto de las 65 horas de jornada laboral; Rajoy dijo que era mentira, que eso sólo tenía efectos en la sanidad.
A los pocos días la propuesta fracasó en el Palamento europeo. Bien es verdad que el PP se opuso a la propuesta. Pero, entonces ¿se opuso el PP a una mentira, tal como sostuvo Rajoy?
Que paradojas de la economía y de la política capitalistas.
Luego dicen que no nos enteramos.
