EUTANASIA 3
En ABC, en la sección "la Misión", (significativo nombre, luego se verá), la Iglesia, por boca de uno de sus plumíferos, nos diice en su título que "Dios es dueño de la vida". Y de rebote nos recuerda que ella también lo es, la Iglesia, en cuanto que es su representante ¿no?
El artículo es uno más de los contrasentidos de esa milenaria institución que se niega a recogerse en sí misma y en sus fieles, y se empeña en dictar su doctrina a quienes una y otra vez manifiestan que no quieren ser ni iluminados ni misionados, ni aconsejados y menos dirigidos.
El sacerdote nos informa de que el Papa transmitió un mensaje para "ayudarnos" a reflexionar sobre el misterio del sufrimiento humano, especialmente dramático cuando sucede en los niños... y ante el cual el cristiano no puede quedar indiferente.
Nos aclara que el Papa afirma la suprema dignidad de toda vida humana, y que la vida puede ser vivida en plenitud cuando es débil y envuelta en el misterio del sufrimiento.
Que esta verdad no es aceptada por la sociedad que considera a la debilidad y al sufrimiento como algo que atenta contra la dignidad de la persona. Y que ejemplo de ellos es Eluana Englaro.
Que se convirtío la tragedia de la joven en una bandera discutida para introducir el concepto de muerte digna y afianzar un agresivo laicismo que quiere hacerse dueño de la vida y de la muerte del ser humano.
Que no debemos olvidar que el sufrimiento forma parte de la vida humana. Que no aceptar el sufrimiento es no aceptar al hombre tal y como es. Que querer vivir de espaldas al dolor o destruir a la persona para suprimir el dolor es síntoma de una grave "IDEOLOGÍA" que amenaza con seleccionar a los sanos, repietiendo errores históricos ahora maquillados bajo un barniz de humanismo laicista.
¿Que quién tiene la autoridad fuera de Dios para decidir quién debe vivir y quién debe morir?
Es decir:
Que necesitámos la ayuda del Papa para ser conscientes del dolor humano. Sin él no nos habriamos dado cuenta. ¿No será al revés? Que los enfermos necesitan la ayuda de aquellos que se mantienen activos frente al sufrimiento y al dolor, por lo cual atienden a sus peticiones (las del enfermo) de superarlas como sea? ¿Quienes se han opuesto a las "clínicas del dolor" para los enfermos terminales? ¿Cuál es el remedio? ¿Un sermón cada mañana sobre la resignación? ¿Quizás introducir en esa resignación un poco de culpabilidad humana para exculpar así la responsabilidad divina? ¿Meterlo todo en la probeta del misterio y sacarlo de tubo del científico?
¿Acaso han olvidado que son ellos quienes se han opuesto permanentemente a todo progreso científico, y que de haber triunfado su tesis, el mundo seguiría pariendo con dolor, tal como invoca la Biblia?
¿Sufrimiento de los niños? ¿A qué viene esto? De los niños, de los medianos y de los ancianos. El dolor ha de ser atajado allí donde se produzca. ¿O acaso se quiere tachar oscuramente de infanticidas a los laicistas pro eutanasia? ¿Los niños?, sí, pero esos que se mueren a diario sin que el mundo cambie las causas que provocan sus muertes.
Sin embargo, a pesar de toda esa monserga infundada, del artículo se escapa el hilo rojo de su argumentación, de su "misión": "el dolor forma parte de la vida". Esa es la base ideológica de lo que pretenden. Que no se erradique el sufrimiento, porque entre penas y misterios, fes y resignaciones, dolores y agonías, el ser humano seguirá siendo una criatura débil, quebradiza, desorientada, necesitada de un dios, de tutela y tutores "espirituales, de un misterio, en definitiva, seguirá siendo fácilmente manejable.
¿Dónde los laicistas han manifestado que el dolor y el sufrimiento atentan a la dignidad del ser humano? Esa frase se podría aplicar, entonces, a los médicos que nos curan una neumonía. "Te curo porque un ser humano con neumonía es indigno". Pero ¿cómo se puede jugar así con las palabras y con los hechos?
¿Cómo que los laicistas han utilizado a Eluana como bandera de su ideología? El caso de Eluana estaba bajo la jurisdicción italiana, que falló a favor de no seguir manteniéndola viva artificialmente, junto al consentimiento de los padres y la previa petición de la joven, que se había manifestado en múltiples ocasiones en ese sentido.
Quienes han convertido en bandera ideológica un caso privado, un caso legal, un caso resuelto, han sido el gobierno italiano y la Iglesia. Y quienes sustentan una ideología previa sobre el asunto son ellos, con su permanente oposición a que el dolor y el sufrimiento se mitiguen, se erradiquen. Si se repasa pacientemente la historia de la ciencia se comprobará que se han opuesto a la vacuna, a la anestesia, al preservativo, a la píldora, a la investigación y a un sin fin de remedios científicos que se han abierto paso muy a pesar de esa institución.
¿Quienes viven de espaldas al dolor sino aquellos que niegan que haya de ser inmediatamente erradicado? ¿Acaso vamos a aceptar el absurdo de que preocuparse por el dolor es mantenerlo, como si ese dolor tuviera vida, corporeidad propias? ¿Qué ideología hay en querer curar y mitigar el dolor, y cuando en la balanza de la vida sólo hay dolor atender al deseo del paciente? Cualquiera diría que esas beateriles teorías de la dignidad del dolor y del dolido se enfrentan a unos laicistas que pretender acabar por la fuerza con la vida de quienes quieren vivir a toda costa.
¿"Seleccionar a los sanos repitiendo errores históricos ahora maquillados bajo un barniz de humanismo laicista"? Esto es el colmo. Suena a holocausto. Y el holocausto suena a nazismo. Pero ¿quién calló durante ese periodo. ¿Qué se ha dicho del silencio de Pio XII? ¿Quienes conformaban el régimen de Franco, y de quién era aliado este? ¿Quién envió compatriotas españoles a los campos nazis? ¿Quién no se opuso? ¿Quién volvió a callar? ¿que era el nacional-catolicismo?
¿Ahora va a resultar que los laicistas, muchos de los cuales terminaron en cámaras de gas, son ahora los padres espirituales de los nazis?
El artículo termina a donde quería ir a parar, con una interrogante que es una suprema afirmación: como la autoridad de quien debe vivir y morir la tiene dios, dejemos esos enfermos a su destino... Y me pregunto yo: Y en caso de duda, ¿le preguntamos al párroco?
Es decir, que al final la idea es esta: abjuren de sus creencias, de su autonomía, y regresen a los dictados de la Iglesia. Que, como representante de dios en la Tierra, sólo ella tiene jurisdicción sobre el dolor, el sufrimiento, la dignidad y demás cosas restantes.
Y son los laicistas los que despliegan banderas ideológicas.
Ya lo saben quienes quieran firmar testamentos vitales: primero pregúntelen a su párroco, que les contestará despues de haber consultado a dios.



dari-fs dijo
Sencillamente genial eso que has escrito. Seria necesaria una nueva Ilustración que limpiase el mundo de tanta basura que quedó tras la primera.
17 Febrero 2009 | 04:02 PM