EL BOCAZAS
Siempre hay en la esquina de la calle, en la barra del bar, en el parque, alguien pontificando voz en grito. Casi siempre hay unas frases identificativas: "Esto no pasaba antes". "No hemos estado nunca peor".
Ese antes está siempre inidentificado, lo cual da mucho juego. Lo que peor que se puede hacer en la vida es ubicarse. De ahí a ser cazado sólo hay un paso.
Si lo conoces sabes que gracias a lo malísimo de ahora tiene una pensión estupenda, y que su hijo cobra el desempleo. Y que la edad de su madre, que vive con la familia, permite que su mujer cobre un sueldo por atenderla, que era lo que siempre había hecho gratuitamente; y que la familia disfruta de dos casas de protección oficial... y vive en una.
Esto no es un elogio del capitalismo español, en cuanto que hay capitalismo mejores: España, en protección social, representa el 65% de la media europea, cuando nuestro pib está por encima de esa media.
Esto viene a colación relacionado con la pregunta de si es tan difícil que el "bocazas" se percate de que en la acera, o en el bar, o en el parque hay personas que no comparten sus invectivas, y que se sienten afectados, ofendidos, por sus exteriorizaciones extemporáneas.
Las víctimas "colaterales" de los exabruptos políticos del mitinero ¿qué deben hacer? ¿Irse? ¿Ponerse rojo-amarillo-verde-rojo-verde-amarillo?¿ Organizar su mitin en el otro extremo de la barra? ¿Decirle: "¡Que se calle Vd.!"? o ¡"Vayase Vd. señor mitinero!".
Estos mítines siempre carecen de consistencia, y precisamente por ello generan gran malestar. No son críticas ponderadas, argumentadas, datadas, razonadas, educadamente manifestadas, que muevan a la reflexión, al intercambio de criterios, a la búsqueda del punto medio. A la aclaración...
... No. La finalidad es poner moral y físicamente verde al otro, por inducción y provocación. La finalidad es agredir. En el fondo es un zarandeo por las solapas. Porque es evidente, no hablan con su compañero de carajillo en una conversación reservada, hablan para el conjunto de los contertulios. Tras cada frase echan una ojeada al "respetable", a ver qué efecto han causado sus palabras, a ver si como sus emulados cortarán las dos orejas; porque en el fondo son eso, toreros sin riesgo.
Las dos orejas puede que no, pero los dos tímpanos seguro que sí, porque, además de estulticia, hay el consabido, desconsiderado y molesto volúmen de voz. Que aquí no gana quien mejor razona, sino quien más grita.
Luego se irá saisfecho a casa como quien ha cumplido un deber, sin darse cuenta de que los poderosos a los que ataca y los poderosos a los que defiende, pasan olímpicamente de él.



lascosasdepepe dijo
un abrazo que pases un buen día
22 Febrero 2009 | 01:41 PM