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Terra
La Coctelera

contrapunto

la otra cara de las cosas

26 Febrero 2009

¿HUBO GUERRA FRIA?

Durante mucho tiempo hemos vivido creyendo que había dos concepciones del mundo irreconciliables. Que el triunfo de una significaría la muerte de la otra. Que no podrían convivir.

Incluso los chinos, frente a la doctrina de la coexistencia pacífica, contraponían la de la guerra inevitable (no está claro si esta versión ha declinado). 

Durante mucho tiempo hemos creido que aquello era nuevo, un tajo en la Historia. Que era una cuestión ideológica novedosa entre un mundo que nacía y otro que moría. En definitiva, que la Guerra Fría no era un eslabón más de la cadena, sino un fenómeno específico, aislado y singular

Algunos, como Fukuyama, con su obra el "Fin de la historia", simplificaron el asunto y le dieron carpetazo definitivo al conflicto. Años después tuvo que reconocer que su libro era una tontería. Ni todo estaba resuelto, ni la mano invisible del dios mercado lo resolvía, ni el goteo de la riqueza de los ricos libraba a los pobres, ni las fuerzas del mal se derretían por su propia maldad, ni llegaba la paz mundial, al revés, el belicismo se incrementaba sensiblemente.

Casi entran ganas de afirmar que todo seguía igual, pero ya sin caretas ideológicas ni pomposos títulos.

Más bien parece que todo lo teorizado en estos años ha sido una más de esas compartimentaciones de la historia a la que tan acostumbrados no tienen, para echar polvo sobre las huellas de los poderes y de sus ambiciones, sobre las guerras agresivas y las defensivas, sobre las justas y las injustas. No es una cuestión secundaria, desde Francisco de Vitoria el tipo de guerra ha adquirido importancia y legitimidad.

Es decir, que pasado el recalentón ideológico, y buscando antecedentes históricos, se descubre que la teoría de los dos bloques irreconciliables, simétricos y contrapuestos, expresión de dos visiones distintas de cómo organizar al mundo, al hombre, a su sociedad, no es tan así como nos han contado.

¿Eran dos modelos distintos? Sí. ¿Eran dos concepciones contrapuestas? Sí. ¿Eran excluyentes? No tanto. ¿Eran nuevas? En absoluto. ¿Predominaba lo ideológico? Ahora se ve que ni por asomo.

Y esta última cuestión es la importante.

La "guerra fría" no comienza en 1945, al final de la II Guerra Mundial. Comienza mucho antes. Y cada antecedente tiene su propio antecedente.

De adelante hacia atrás, vemos lo siguiente:

Nazismo ¿Contra quién? ¿Contra Occidente? Parece que no. En el asunto del nazismo intervienen determinantemente altos potentados como Deterding, administrador de la Royal Dutch, Marcus Samuel, de la Shell, Rothschild, que se aperciben, junto a los hermanos Nobel, de la potencialidad petrolera del mar Caspio.

 ¿La misión de Hitler era avanzar hacia el Oeste? Más bien parece que tampoco. Más bien parece que lo esperado, lo planificado, era que avanzara hacia el Este, y especialmente hacia esos pozos petrolíferos. Un antecedente más de la actual guerra de Irak. Sólo que Hitler y Alemania tenían sus propios planes y su propia autonomía, y pensaron que podían hacer un movimiento de doble dirección. El "cabo" no era tan subalterno como creían. Eso ocurre por menospreciar al enemigo. Cualquier general competente lo sabe. Pero es eviente que hay mucha incompetencia, como en las finanzas, a pesar del autobombo.

Así se explicarían el vuelco de capitales occidentales en la Alemania nazi; las múltiples tolerancias hacia los alemanes que, sufriendo un embargo militar, tenían toda una flota de cazas dotados con motores Rolls Royce (cuya eficacia se pudo comprobar en la España de 1937); la negativa de crear el solicitado pacto anglo-ruso; las tardanzas anglo-americanas en intervenir en la guerra (EE.UU. junio de 1944, finalizando la guerra en el 45);  en su retrasos en abituallar a sus aliados en el Este (principalmente de pólvora).

Pero si retrocedemos un poco más descubrimos una doctrina británica que a instancias de Halford McKinder resalta en 1904 la importancia de Eurasia como eje del poder mundial. Y que por lo tanto... debería ser dominada.

Esta teoría experimenta en el futuro una nueva versión, la americana. No hace falta dominar el eje, basta con controlar las zonas adyacentes, que creo recordar, así se denomina la nueva teoría teoría. Es decir, los países que rodean Siberia y China, y que anticipadamente se materializó en la invasión inglesa de la India.

Pero, aún antes, y sin tanta teoría, se asiste a una realidad a la que los ingleses denominarían el "Gran juego", y que no es otra cosa que una competición militar entre la Rusia imperial zarista y el imperio británico que se desarrolla en el rico bajo vientre de Asía como zona de roce y conflicto. Y asistimos ya en esa época a un conflicto en Afganistán, en el cual los británicos son derrotados... y todos los que les demás que les siguen (rusos y ahora americanos). 

Posiblemente un corolario al "gran juego" fue la intervención de las fuerzas angloamericanas, junto a polacos, franceses, checos y otros en la guerra civil rusa, no tratándose de un apoyo a los zares sino una forma de experimentar las teorías del eje del poder. De haber resultado la cosa, la tenaza militar hubiera podido ser por arriba y abajo.  

Es decir, que no hay una política novedosa en el mundo que se inicia con una contienda ideológica, noble e intelectual. Más bien parece que continúa el juego de ajedrez donde las fichas, entre otra cosas, son pozos de petróleo. 

Más honrado hubiera sido llamarla "Guerra larga", más que fría, por sus antecedentes.

Si cogiéramos un mapa y señaláramos con puntos y flechas los establecimientos militares  y los movimientos de agresión de unos países a otros en los 200 últimos años, seguramente nos llevaríamos una sorpresa respecto al asunto de dónde parten y dónde se concentran esas agresiones.

Quizás por eso se comprenda ahora esa insistencia en gravar (y exagerar) los conflictos civiles frente a los estatales. Podría ser una buena forma de ocultar todo ese movimiento desde el centro hacia las periferias y hacia el vientre del poder del mundo.

 Noticia aparecida posteriormente (14 octubre 2009)

 

Mussolini, agente secreto británico

El MI5 contrató al dictador en 1917 cuando era periodista para hacer propaganda a favor de la guerra

Mussolini, Benito Mussolini.

PÚBLICO.ES - Londres - 14/10/2009 09:29

Los servicios de Inteligencia británicos fueron el primer paso del dictador italiano Benito Mussolini en la política. Unos documentos del MI5 hechos públicos revelan que el Reino Unido le pagaba a Mussolini en 1917 cuando era periodista, 100 libras a la semana por hacer campaña a favor de la guerra en Europa. La cifra parece pequeña, pero adaptada a nuestros tiempos supone que Mussolini cobraba 6.000 libras (7.500 euros) a la semana por hacer propaganda. 

El trabajo de Mussolini no se basaba solo en convencer a la opinión pública de que Italia debía permanecer en la Primera Guerra Mundial luchando con el bando aliado, sino que además debía utilizar las técnicas necesarias para evitar las manifestaciones pacifistas, según un artículo publicado este miércoles por el diario The Guardian.

El jefe de Mussolini en su colaboración con el espionaje británico era el diputado Sir Samuel Hoare,  que representaba al MI5 en Roma y había contratado a 100 agentes en todo el país. Mussolini dirigía entonces el periódico Il Poppolo d'Italia, pero además de su labor como propagandista, tenía barra libre para frenar a los manifestantes contra la guerra. Entonces ya controlaba a los camisas negras fascistas que según el artículo hicieron su labor amenazando a los trabajadores de Milán para que no fueran a la huelga en plena guerra.

Calderilla

El descubridor de estos documentos ha sido el historiador de Cambridge, Peter Martland. Según él, Reino Unido debía hacer todo lo posible para que Italia siguiera luchando después de la retirada de Rusia. Hoare citaba su contratación en varios informes en 1954 pero los detalles del salario de Mussolini los encontró analizando varios papeles del diputado.

Lo que Londres pagaba a Mussolini era calderilla en comparación con lo que gastaba en la guerra

Para Martland, "lo último que le interesaba al Reino Unido era una huelga pacifista en las fábricas de Milán en plena guerra. Se puede pensar que lo que ganaba Mussolini era mucho dinero, pero si se compara con los cuatro millones de libras que se gastaba al día el país en la guerra era solo calderilla".

La relación entre Mussolini y Hoare no terminó en Roma. En 1935 Hoare era ministro de Exterioresy firmó el pacto Hoare-Laval para el reparto de Abisinia,

 

 

 

 

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Mussolini, agente secreto británico
El MI5 contrató al dictador en 1917 cuando era periodista para hacer propaganda a favor de la guerra
Mussolini, Benito Mussolini.
PÚBLICO.ES - Londres - 14/10/2009 09:29
Los servicios de Inteligencia británicos fueron el primer paso del dictador italiano Benito Mussolini en la política. Unos documentos del MI5 hechos públicos revelan que el Reino Unido le pagaba a Mussolini en 1917 cuando era periodista, 100 libras a la semana por hacer campaña a favor de la guerra en Europa. La cifra parece pequeña, pero adaptada a nuestros tiempos supone que Mussolini cobraba 6.000 libras (7.500 euros) a la semana por hacer propaganda.
El trabajo de Mussolini no se basaba solo en convencer a la opinión pública de que Italia debía permanecer en la Primera Guerra Mundial luchando con el bando aliado, sino que además debía utilizar las técnicas necesarias para evitar las manifestaciones pacifistas, según un artículo publicado este miércoles por el diario The Guardian.
El jefe de Mussolini en su colaboración con el espionaje británico era el diputado Sir Samuel Hoare, que representaba al MI5 en Roma y había contratado a 100 agentes en todo el país. Mussolini dirigía entonces el periódico Il Poppolo d'Italia, pero además de su labor como propagandista, tenía barra libre para frenar a los manifestantes contra la guerra. Entonces ya controlaba a los camisas negras fascistas que según el artículo hicieron su labor amenazando a los trabajadores de Milán para que no fueran a la huelga en plena guerra.
Calderilla
El descubridor de estos documentos ha sido el historiador de Cambridge, Peter Martland. Según él, Reino Unido debía hacer todo lo posible para que Italia siguiera luchando después de la retirada de Rusia. Hoare citaba su contratación en varios informes en 1954 pero los detalles del salario de Mussolini los encontró analizando varios papeles del diputado.
Lo que Londres pagaba a Mussolini era calderilla en comparación con lo que gastaba en la guerra
Para Martland, "lo último que le interesaba al Reino Unido era una huelga pacifista en las fábricas de Milán en plena guerra. Se puede pensar que lo que ganaba Mussolini era mucho dinero, pero si se compara con los cuatro millones de libras que se gastaba al día el país en la guerra era solo calderilla".
La relación entre Mussolini y Hoare no terminó en Roma. En 1935 Hoare era ministro de Exterioresy firmó el pacto Hoare-Laval para el reparto de Abisinia,

14 Octubre 2009 | 11:36 AM

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CATECISMO IGLESIA CATÓLICA 2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri. 2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.

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