¿LA UE SE DIVIDE?
En la última reunión de la UE se ha establecido que no habrá una ayuda económica global a los países del Este.
Esto no significa, se aclara, que se desasista a los países que más lo requieran, es decir, que se ayudará según las circunstancias, y seguramente de forma individual.
La medida no está mal por dos causas:
1) La situación económica mundial ha cambiado drasticamente. Hubiera sido sorprendente que una comunidad que por lo general se muestra insolidaria, hiciera una excepción con los últimos ingresados.
2) A nadie se le escapa que algunos de esos países del Este actún con cierta desfachatez e insolidaridad frente a la UE.
Más bien han actuado como submarinos de EE.UU. o si se prefiere, de Bush. Dos muestras evidentes de esa política son Polonia y la República Checa.
Ambas, sin coordinarse con la UE, decidieron por su cuenta aceptar la propuesta norteamericana de establecer bases en ambos países para situar misiles y un radar (DAM).
Desde hace tiempo la UE quiere hacer una política exterior que goce de cierta autonomía. No se trata de separarse, y mucho menos, de enfrentarse a EE.UU. Pero dado que estos últimos desarrollan una política en Europa que sólo atiende a sus propios intereses, la UE ha de adoptar medidas que limen los aspectos más extremos de la política norteamericana.
Y esos países del Este parece que en su mayoría habían optado por jugar a dos bandas, de forma que siendo dúctiles con los EE.UU. endurecían y aumentaban sus bazas frente a Europa. Un vulgar chantaje.
La causa del malestar es, sin lugar a dudas, Rusia. EE.UU. que la tiene lejos, ha actuado agresivamente con respecto a ella. Yugoslavia, Kosovo, Ucrania y Georgia son evidencias de tal actitud. Y los escritos de Berzysky son la prueba documental. El gran sueño era incluso dividarla en cuatro o cinco países.
Por su parte, Europa,que tiene una amplia frontera con ella, es decir, experimenta las fricciones de esta contienda directamente, no está tan interesada en tensar la cuerda.
Europa no está por la DAM, que parece responde, aunque sea humoristicamente, a aquella afirmación norteamericana de que estabán dispuestos a luchar hasta el último de los europeos.
La cuestión es que las relaciones entre Rusia y Alemania son muy buenas; con Francia no son malas, ni con Italia, que quiere consorciarse con Rusia en asuntos petrolelíferos.
Otro tanto ocurre con España, que hoy recibe a su presidente, con la perpspectiva de cinco grandes proyectos.
Si Javier Solana decía hace mucho tiempo que "Rusia es mucha Rusia" (ayer en ABC), y las espectativas de esta han aumentado considerablemente desde aquellas fechas, seguro que a la UE no le hace ninguna gracia que unos países que más bien representan rémoras a la ya rancaneante marcha europea, le boicoteen unos difíciles equilibrios entre ambas potencias, y más bien la releguen a un papel segundón.
Quizás este sea el sentido del nuevo sistema de cooperación entre los miembros occidentales y orientales de la UE: que el que se desbande no sale en los presupuestos.
Ya se sabe lo que es desbandarse: no mostrar un frente coherente en política exterior.



Jo dijo
Yo creo que la unidad de Europa pende de un hilo, si la crisis se agrava y las posturas se radicalizan, como ya está sucediendo, estoy convencido de que los países comenzarán a plegar velas, a pensar en lo suyo y nada más que en lo suyo, y el escaparate europeo se romperá en mil fragmentos.
2 Marzo 2009 | 08:37 AM