Cuento de Cristian Testa...
(De memoria y muy resumido; enviado por Lili).
Un rey muy poderoso pensó repentinamente que necesitaba una esposa. Era tanto su poder que se supo inmediatamente en los confines del mundo.
Ante él se presentaron las más bellas y ricas princesas.
Pero ninguna le satisfizo. Se le antojaban todas iguales, es decir, sin interés.
Hasta que un día una mendiga se presentó ante él ofreciéndose como esposa.
El rey se sorprendió:
"¿Y qué crees que podría moverme a desposarme con una mendiga?"
"Precisamente su amor" contestó ella.
"¿Su amor..., o su interés?"
"Su amor, y estoy dispuesta a demostrarlo"
El rey la observó, y más por curiosidad que por interés hacia el ofrecimiento, preguntó:
"¿Y cómo lo demostrarías?"
"Permaneceré 100 días en uno de los balcones de tu palacio, sin comer, sin moverme de allí. Si supero la prueba significará que mi amor es verdadero. Es difícil que lo supere. Pero si arriesgo así mi vida habré demostrado que mis sentimientos son sinceros; las personas interesadas lo negocian todo, menos su vida".
El rey, intrigado y a la vez convencido de que no superaría la prueba, aceptó.
La mendiga se alojó en el balcón y comenzó la cuenta de los días.
Todo el mundo seguía espectante aquella situación. Los días pasaban y la mendiga lo soportaba todo estoicamente... la lluvia, el frio, la soledad...
El rey, de vez en cuando se asomaba a su balcón y la observaba silenciosamente, y de vez en cuando le dirigía un gesto de aliento.
El tiempo pasaba hasta que llegaron al día 99 y a las 23 horas. Entonces la mendiga se incorporó con dificultad y abandonó la apuesta.
La noticia corrió rapidamente por los alrededores del palacio. Una gran aglomeración lo rodeó.
La mendiga se retiraba desfallecida del recinto real.
Entonces alguien se le acercó y le preguntó:
"¿Cómo no has podido aguantar sólo una hora más?"
La mendiga respondió:
"Realmente él no me estaba probando a mí, sino yo a él. Podría haber ganado. Pero no me merece la pena un ser tan inhumano y egoísta que permite que alguien arriesgue la vida por una apuesta tan absurda"...
El rey nunca se casó.


cesar dijo
Este cuento del rey, me parece una copia de cien dias del plebelyo en el libro "la culpa es de la vaca"
20 Mayo 2009 | 03:21 AM