SE SIGUE CON ISRAEL
La versión que han querido ofrecernos es la de un Israel doliente, víctima de la insidia y de la violencia palestina, que quiere expulsarlos de su tierra prometida.
Ese mundo exquisito, cultivado, civilizado, con olor a perfume caro, no puede evitar su aprensión hacia los zarrapastrosos pobres.
Porque ya se sabe, de entrada, los pobres lo primero que hacen es mentir; es decir, que además de pobres no tienen maneras ni palabra.
Hay una relación directa entre riqueza, capacidad, premio y dignidad. Es decir, los ricos lo son por ser dignos. No es una doctrina judía, pero sí protestante. Y después de todo, son bastante buenos amigos.
El resto, que son los pobres, no son dignos, o como mínimo, son sospechosos de indignidad.
Además, a donde van, provocan violencia.
"Fueron" los palestinos a Israel, y ya se ve, provocaron violencia e insidias. El israelita, pueblo pacífico y de palabra, fue molestado en su propio territorio.
Ah, ellos que con tan buena voluntad habían viajado desde Bielorusia, Polonia, Alemania, Estados Unidos, y ahora recibían este trato y se veían tildados de extranjeros por aquellos cuyo verdadero país es, según la extrema derecha israelita, Jordania.
Se dice que "de la calle vendrán y de tu casa te echarán". Es decir, "de Jordania vendrán y de Israel te echarán".
Sin embargo, poco a poco, la insidia va enmarañando las cosas, haciendo penetrar la duda en nuestro ánimo: antes no se entendía nada, pero sabíamos que teníamos razón.
Sin embargo, a nuestro pesar, vamos vislumbrando la luz..., y entendiendo; pero en este caso parece que entender es una insidia. Porque, cualesquiera que sean los datos, el pueblo judío es un pueblo maltratado, hostigado, desplazado, y eso no se puede discutir.
Cuando comencé a interesarme sobre este asunto, la verdad es que no entendia nada por más que leyera la prensa.
Un día vi un mapa de Israel bastante original; parecía una bandera después de una terrible batalla. Todos eran "boquetes" dibujados.
¿Que eran aquellos círculos en Cisjordania? Un día me enteré. Zonas con agua.
Seguí buscando, y descubrí, que las zonas con agua coincidían casualmente con con otros boquetes-círculo que indicaban asentamientos de colonos judíos.
"¡Infamia -grite-, me están envenenando. Todo esto no se corresponde con la verdad verdadera. Es decir, todo esto es mentira porque no me gusta! ... y si la verdad no me gusta, se cambia la versión, que es más verdad que la propia verdad.
Hoy la infamia llega al colmo. ¿Pues no dicen que los colonos judios van a construir 73 mil viviendas más en territorio de Cisjordania, lo cual duplicará la población extraña (ahora de 300 mil colonos judios) en esa bendita zona judía de maléfica, pretendida e invasora administración palestina?
Por otra parte, la prensa, que empieza a sacar la patita informa de que los judios están destruyendo viviendas palestinas en Jerusalem. ¿Más infamia aún?
Luego se quejan que ABC, por ejemplo, pretenda despedir al 50% de su plantilla.
La prensa dice además que esas destrucciones infringen los acuerdos de la ONU, en cuanto que Jerusalem ha de ser una ciudad internacional. Al final veremos lo increible, dos estados...
Sin embargo, Jerusalem, tal como Cisjordania, está ocupada por tropas israelitas (que están en su patria milenaria, claro... Hay referencias en la Biblia que constatan que en el año 2000 antes de Cristo ya vivía allí gente que se apellidaba Ivanovich, Johnson, Kunterkinter, Berzinsky y hasta Sánchez, eso sin meter los apellidos etiópes, que suenan raro.
¿Infamia todo esto? Totalmente. ¿Que lo avala la secretaria de Estado de los EEUU? Seguro que por el camino la ha cogido alguno de esos palestinos liantes y le ha cambiado todos los papeles, que en esas artes los pobres se las gastan.
