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La Coctelera

contrapunto

la otra cara de las cosas

15 Abril 2009

CONCEPCIÓN ARENAL (1)

En tiempos en que la Iglesia afirmaba la intrínseca perversidad del marxismo, los liberales de raíz religiosa escribían cosas como las que se van a reseñar.

Concepción Arenal escribió dos largas cartas de carácter social y moralizante dentro de una obra intitulada "La cuestión social". La primera dirigida a un obrero que por lo visto necesitaba su sabio consejo. La segunda a un señor. Esta no fue publicada en el momento pretendido por la autora. La mentalidad clasista es patente en el enfoque que se hace de la cuestión.

Seguramente intervinieron varios motivos para la censura de la segunda carta. El primero, el de ¿cómo dar sabios consejos a quien no los necesita, es decir, a todo un señor propietario? La segunda, la evidente falta de tacto al reseñar defectos en una sociedad que, como también esta, era perfecta, aunque convivieran desnudas e impúdicamente revueltas la miseria y la sobreabundancia. La tercera ¿cómo una mujer iba a decirle a un hombre lo qué debía hacer con·"sus" obreros. Una cosa es mecer la cuna del mundo y otra dirigir sus fábricas.

La cuestión es que la autora aceptó dócilmente tan sabia decisión; no como el intempestivo Marx, que iba de país en país, expulsado por causa de su testarudez y de su incapacidad para aceptar los sabios consejos de aquellos cuya moral era inversamente proporcional a sus privilegios.

De Concepción Arenal queda una frase memorable, que en las clases de derecho penal se repite: "Odia al delito y compadece al delincuente". La verdad es que sus frase sobre la justicia carcelaria son más afortunadas que sus análisis sobre la mencionada cuestión social.

La sensación que ofrece esa larga carta es la de una escasa información sobre la realidad que analiza. Lamentable en una docta jurista. Mientras Marx y Engels profundizan incansablemente no ya en la economía y en la historia, sino en los avances científicos más novedosos, para así adecuar su análisi sobre la dialéctica a las conquistas científicas de su tiempo, en las reflexiones de Arenal se mezclan un sentido infantil de la caridad con una incomprensible insensibilidad, producto seguramente de la dócil asunción de lo cotidiano.

Es curioso, porque luego era una ferviente feminista. Lo cual, si se piensa bien, es normal, ya que resultaría excesivo aceptar que a la discriminación general de clase se sume  la discriminación especial por sexos. Pero son cosas de los humanos: sólo les duele donde se les pisan.

Pero lo importante de estas cartas es la de poder comprobar la mentalidad de la época. Es un fallo bastante frecuente enjuiciar acciones del pasado en un contexto actualizado, cuando no cabe comparación. Por un lado, un sufrimiento horrible, por el otro una moral dura como el acero. Y cuando esta se reblandecía lo hace para convertirse en mera y escasa concesión. 

En estas cartas, entre liberales y religiosas, además del sentido clasista, se evidencia la ausencia de un sentido verdadero de justicia social.

Se podrá decir que eran las limitaciones de los tiempos, las limitaciones del pasado. Pero no, había otros autores menos complacientes, que eran intrínsecamente críticos con un mundo inaceptable.

Ocurre con Aristóteles, hoy extrañamente resucitado, quien justificaba la esclavitud. ¿Eran los tiempos? No, en cuanto que los filósofos estoicos y de otras escuelas no la aceptaban.

Estas reflexiones son de 1880. Tampoco se estaba tan en la inopia. El movimiento obrero comenzaba a tomar poderoso cuerpo y se habían dado ya acciones revolucionarias como las de 1870, sofocadas a sangre y fuego con un sentido de la represión muy modernizado. La AIT ya se había fundado. Se había tenido la experiencia de la Comuna de París. Por otra parte, muchos historiadores imparciales reconocen el altísimo nivel de la prensa obrera, la cual, hoy, curiosamente ya no existe, y un largo etc. 

Ayer como hoy, lo inaceptable se convierte en secundario, y lo que se critica no son las causas del mal, sino sus efectos.

De entrada, tanto en la carta de Arenal como en el estudio que se hace sobre la situación urbana en España, de época similar (1883 y siguientes), uno de los problemas para los autores es la escasa formación moral del obrero, no el sistema de producción que dirige el "señor". En la segunda obra sorprenden las aportaciones de las organizaciones caritativas, precisamente por su falta de caridad.

¿Leerían estas cosas los obreros, o lo que se pretendía era aleccionar a sus señores, dándoles "poderosos" argumentos, como ahora nos los dan los periódicos digitales contra Chavez y su socialismo antidemocrático y pretendidamente eterno hasta el próximo intento de derribo?

Arenal comienza su disertación con una advertencia caritativa que dice así:

"Allá, por el año de 1871, cuando el pueblo, porque estaba armado, se creía fuerte; cuando fermentando en su seno pasiones y errores, tenía predisposición a abusar de la fuerza, y abusaba de ella alguna vez; cuando daba oídos a palabras engañosas que señalaban como remedio de sus males lo mismo que debía agravarlos; cuando, en fin, la cuestión social se trataba por muchos que no la comprendían o que la extraviaban de propósito, dirigiéndose a masas ignorantes, apasionadas y poco dispuestas a escuchar a los que pretendían llevarlas por buen camino, nos pusimos al lado de estos últimos, publicando en La Voz de la Caridad las CARTAS A UN OBRERO...".

La verdad es que si nos dijeran esto ahora, nos molestaríamos; y sin embargo, nos lo dicen, aunque más diplomáticamente porque todos hemos hecho la ESO. Como ahora, se patentiza el mal que preside todo el sistema imperante: el menosprecio al otro: la incomprensión y el extravio, la ignorancia y la obcecación frente al buen caminio. El problema no lo es objetivo, externo al obrero, sino subjetivo y en el obrero. El hambre, la extenuación, la tísis, los cuartuchos insalubres donde se amontonaban las familias eran el aspecto secundario de la cuestión social. El mal era metafísico.

Prosigue Arenal:

"En ellas tratamos la cuestión social dirigiéndonos solamente a los pobres, diciéndoles algunas cosas que debían saber e ignoraban, y procurando desvanecer errores y calmar pasiones entonces muy excitadas"

Leyendo esta especie de admonición paternalista, uno se pregunta qué tipo de feminismo maternalista pretendería conquistar para las mujeres. Si esto lo hubieran dicho los feroces socialistas en sus buenos tiempos.

"Entonces quise elevar la mía, aunque débil; quise considerar otra fase de la cuestión social; quise decir lo que entendía ser la verdad a los ricos, como se la había dicho a los pobres, y escribí las CARTAS A UN SEÑOR. Como las del obrero, debían, a mi parecer, publicarse en La Voz de la Caridad; mas no opinaron lo mismo mis compañeros de redacción, los cuales expusieron varios y graves inconvenientes que resultarían de que vieran la luz en aquella Revista"

Como se ve, quien se eleva como maestra sobre los pobres, se vuelve dúctil y modosa con sus compañeros de redacción y de caridad, aceptando dócilmente su censura. Las causas de no publicar la carta al señor, según ella no vienen al caso, y así se cierra con facilidad la mitad del problema. Por lo cual el señor se queda sin quien le escriba... ni quien le aconseje.

Y quien desea poner al descubierto las deficiencias morales de esos obreros pobres no considera que haya ninguna "cuestión social" escandalosa bajo la decisión de amputar la otra mitad de la obra.

El obrero pobre y seguramente revoltoso se llama Juan, y a él le dice lo siguiente: 

"Apreciable Juan: Te he oído afirmar como verdades tantos y tan graves errores económicos, que no puedo ni creo que debo resistir al deseo de rectificarlos. Para que tú me oyeses sin prevención, quisiera que te persuadieras de que te hablo con amor, de que me duelen tus dolores, y de que no soy de los que se apresuran a calificar tus males de inevitables, por evitarse el trabajo de buscarles remedio. A este propósito voy a repetirte lo que te dije en otra ocasión, porque tengo fundados motivos para creer que no lo has oído."

En primer lugar, el de Juan es un gran error. Pero ¿puede serlo el que te duela un dolor, tal como dice ella más abajo para consigo misma? ¿Si a ella que no lo padece le duele, qué será de Juan? Y a Juan ¿le bastará como analgésico el amor?

No obstante, algo sí hay que reconocer, ella habla con más cariño al díscolo obrero que a Chávez los periódicos digitales actuales. No obstante, la técnica no difiere. Sin más, se establece una proposición clara: Juan está en el error, sobre todo económico, y tanto es así que lo achaca a la desinformación. Por otra parte, no se halla remedio porque exista una dinámica objetiva interna,  insalvable del capitalismo, sino porque quienes deberían resolverlo, son perezosos.

 

 

 

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

abril-ale

abril-ale dijo

Creo que jamás llegaré a entender ciertas reacciones de los demás, es más, a veces me rebelo frente a mis propias reacciones, ¿loco? será, pero me rebelo. Ando un tanto contrariada, ¿motivo? un problema q se suscitó hoy en la organización de mujeres a la cual pertenezco, (por cierto, no estuve presente por problemas de salud, pero luego me llamaron por fono y me pusieron al tanto) y tiene q ver con el tema de este post, pero buehhh. Ya te contaré en un mensaje privado. Hoy necesito me exorcicen, jejeje. :S

Amigo, besos.

16 Abril 2009 | 12:21 AM

luism

luism dijo

No creo que sea locura observarse y rebelarse contra los propios defectos. Al revés, denota un alto nivel de conciencia.

¿Qué tienes? Creo que el estrés de los estudios es causa de muchas enfermedades ¿quizás?

Que la mujer adquiera sus derechos no significa que sea infalible.

Más bien lo que observo es que la mujer está imitando los defectos del hombre, lo cual es dóblemente lamentable, por defecto y por imitación.

Te respondí a tu mensaje.

Besos, amiga.

16 Abril 2009 | 05:07 PM

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NO DIRÉ QUIÉN SOY --- MEJOR DIRÉ QUIÉN QUIERO SER --- ; QUIERO SER UN VEJETE YE-YÉ --- QUE AUNQUE LE VUELE POR EL AIRE LA DENTADURA POSTIZA --- FANÉ Y DESCANGALLADO --- BAILE ROCK AND ROLL, YENCA, PASODOBLE Y, SI SE TERCIA, MINUÉ --- ; CON JEANS Y JACKETS --- MI PEQUEÑA ESTATURA --- CULITO SANDUNGUERO CEÑIR --- --- ; Y PELUCA ALBOROTADA, GAFAS NEGRAS, A MODO DE FELPA --- ANTE LAS NENAS LUCIR --- ; QUIERO PUTEAR LO PÚBLICO, PERO DE UNA PENSIÓN CARDÍACA SOBREVIVIR... .... ; QUIERO PUTEAR LO ESPAÑOL --- AUNQUE BARRIOBAJERO CASTIZO NACÍ --- ; Y LA UNIÓN JACK EN MI ESPALDA --- COMO UN BRITISH MÁS LUCIR --- ; Y ANTES DEL DESAYUNO, DESPUÉS DEL ALMUERZO, ANTES DE LA CENA --- Y DESPUÉS DE ELLA--- UN BUEN GIN TÓNIC DE SU MAJESTAD VICTORIA --- A LA SALUD DE MI REINA CONSUMIR --- ; MI PASIÓN ES EL PAN, EL VINO Y EL CIRCO --- QUE PARA ESO CON FRANCO --- TANTOS AÑOS VIVÍ --- ; COMO SE VE --- TANTO NO PIDO --- SINO SER COMO EL INTEGRAL CLOWN --- QUE CON SU MORTADELO Y FILEMÓN Y SU JUEVES SEMANAL --- ENTRETIENE SOLÍCITO AL PERSONAL...

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