EL NUEVO MUNDO
El nuevo mundo se va configurando poco a poco. ¿Finalidad? Olvidarse del antiguo para poder repetirlo.
Mientras Obama afirma que no procesará a sus torturadores, el Senado nortamericano prepara un paripé escénico para que mañana los libros de historia puedan afirmar que EE.UU. condenó aquella iniquidad, producto de un único y exclusivo responsable, el demente Bush.
Pero, en definitiva, Ámerica ha resurgido de sus temporales cenizas. Como le pedía "El País" : América, vuelve a ser la de antes, o algo así. ¿La de antes? ¿La de Vietnam, Camboya, Laos; la que apoyó a Franco?
Y ese nuevo mundo se autodefine poco a poco, que no hay mejor definición que la propia, que las ajenas son tendenciosas:
Israel corrige a sus soldados, que confesaron las atrocidades realizadas. Jamás ocurrió nada de eso. Esos soldados están locos. ¿Guerra en Gaza? ¿Dónde, cuándo, como?
La Clinton levanta la voz, y advierte a Cuba que, cuidado, no vaya a pretender ser un proyecto autónomo. Que hay que pedirle permiso a ellos, o mejor dicho, a ella. ¿Impondrá Cuba exigencias similares a EE.UU. para que desarrollen su propio proyecto?
La Clinton, vuelve a advertir, esta vez al impresentable iraní, que se ha empeñado en imitar a Israel y tener armamento nuclear, aunque ellos afriman que es para utilización civil. Seguro...
Y el representante de la ONU también levanta la voz y viene a decir con toda la razón del mundo que para acabar con el racismo y la xenofobia no se puede atacar al racismo y a la xenofobia, como ha hecho el iraní impresentable con Israel.
El nuevo mundo ha encontrado la nueva fórmula para ser nuevo mundo. Negar el pasado, vislumbrar el futuro, y hacer lo que le dé la gana, es decir, lo de siempre.
Ah, requisito previo: aceptar que el mundo son siete países.
