RELATIVISMO MORAL
Mayor Oreja ha comenzado ya su campaña a las elecciones europeas. Su tono es apocalíptico, como procede cuando se tratan cuestiones trascendentales, como las de los sillones.
No hay sólo una crísis económica, sino una crisis moral, causa de la primera. Bien dicho. ¿Y qué importa alterar el orden de los fenómenos? Es lo mismo causa y efecto que efecto y causa, lo importante es que el interés y su justificación se acomoden al sillón.
La crisis económica española, según él, es causa de la crísis moral. Y el mal moral está en en el relativismo moral, en el que se conculcan derechos como los de la vida.
Un precioso círculo cierra la corona de sus intereses: ganar las europeas. Que luego vendrán las nacionales, y luego... los decretazos. Ya se ha olvidado de ellos, por lo visto.
Es decir, que no es una crísis mundial del capitalismo, agravada por una versión radical del mismo, la neoliberal; y no es una crísis producto de una inmoralidad mundial, presidida por su mayor aliado, sino que es un asunto exclusivamente local, que tiene como agente principal a la inmoralidad (de la izquierda, se sobreentiende) reflejada en un gobierno determinado.
Es decir, que alrededor de España no ha pasado nada. Los Estados no han tenido que volcar toneladas de billetes en los bancos para sanear sus desastrosas prácticas, como la de jugar con un dinero que no existía. No se especulaba. No crecían insensatamente las hipotecas . No se retraía dinero destinado a la economía real y se invertía en papel en un altísimo porcentaje fraudulento. Nada de eso pasaba en la sociedad que está hecha a imagen y semejanza de los deseos del sr. Oreja. No, todo eso es producto del ideario socialista, además, socialista español. De nuevo somos el eje del mundo, en su versión más zafia, claro.
Y los países que son su norte ideológico, como EE.UU. o Gran Bretaña, no arrastran una crísis peor que la de España. Eso no ocurre por decretazo del sr. Oreja.
Además, no hay problema: si mencionamos a Inglaterra, según convenga será ejemplar o denostable:
Si decimos que su crísis económica es salvaje, dirá Mayor: es que son laboristas. Si decimos que hay que no hay que intervenir en Irak, dirá: hacemos lo contrario de las grandes naciones, como Gran Bretaña, que se compromete solidariamente en las acciones de sus "amigos".
Y de la economía, a través de la moral, pasamos al aborto. Horrible crimen contra la vida, pero veamos:
¿No era horrible crimen contra la vida, entre otras cosas, alentar la guerra de Irak? ¿No le produjo una crísis moral al católico sr. Trillo, al católico sr. Aznar, a sus católicas señorías?
Y si existe ese patente crimen en nuestro desolado y amoral suelo patrio por culpa del aborto ¿por qué no derogaron la ley cuando eran gobierno de España?
Relativismo moral: pero si esa moralidad lleva años asentada en España, desde que Franco descubrió a los tecnócratas opus deistas, que decían que no eran políticos. O cuando los ideólogos del régimen escribían opúsculos sobre el ocaso de las ideologías, de las ajenas, claro. Si esa es la filosofía que se aplica cuando, entre los amigos y la justicia, se elige a los amigos, como en Irak. O cuando se está contra la existencia de Kosovo pero se critica abandonarlo, porque, después de todo, hay que criticar y sacar rédito. O cuando se está con la familia, pero contra que se suba el salario mínimo a 800 €, en la convicción vana de que las familias se pueden alimentar a base de hostias sagradas y confesión.
Que cristianos estos, que se niegan a condenar el franquismo y a la vez dan lecciones de democracia y moral; que juegan con las palabras, y consideran vida sólo a lo que les conviene (no lo fueron las reprimidas por Franco, no lo fueron las masacradas en los bombardeos en Irak).
Que gracia hace oir a un tradicionalista hablar de relativismo moral; un tradicionalismo que, bajo el camuflaje de la verborrea, jugó fácticamente con todos los conceptos, menos con el de disfrutar el bienestar entre las élites del país, que en definitiva, esa es la constante.
