29 de abril, evoca toda América Latina las órdenes del entonces presidente norteamericano Lyndon B. Johnson, frente a la ofensiva nacionalista que en la República Dominicana
Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)
Justo por estos días, el 29 de abril, evoca toda América Latina las órdenes del entonces presidente norteamericano Lyndon B. Johnson, frente a la ofensiva nacionalista que en la República Dominicana puso en vilo a las fuerzas golpistas que habían depuesto al gobierno constitucional del presidente Juan Bosch.
Para salvar a los intrusos en desgracia e intentar frenar la revuelta popular encabezada por el digno jefe militar Francisco Caamaño hace 45 años, el entonces jefe de la Casa Blanca Lyndon B. Johnson, dictaminó el desembarco en Quisqueya de más de 42 mil militares entre marines y soldados de la 82ª División Aerotransportada del Ejército de los Estados Unidos, mientras la VII Flota bloqueaba y cañoneaba la ciudad de Santo Domingo.
El presidente Juan Bosch había sido derrocado siete meses después de asumir constitucionalmente su cargo en las primeras elecciones democráticas realizadas en República Dominicana luego de 30 años de dictadura de Rafael Leonidas Trujillo.
El 25 de septiembre de 1963 una facción de las Fuerzas Armadas encabezada por el reaccionario jefe castrense Elías Wessin y Wessin, ejecutó la asonada y promulgó una nueva Constitución en sustitución de la anterior que establecía, entre sus "grandes crímenes", la libertad religiosa y de expresión, la política, el derecho a la vivienda, la igualdad entre hijos naturales y los nacidos bajo matrimonio, así como el retorno de los refugiados políticos y exiliados durante el régimen trujillista.
Prohibía, además, los monopolios y la apropiación extensiva de tierras, así como otros proyectos innovadores que provocaron en los sectores de derecha y la Casa Blanca las asociaciones contra Bosch, y a su gobierno de comunistas.
Cuando la ira popular desbordó las calles, y los combatientes constitucionalistas pusieron en jaque a las tropas de Wessin, la Casa Blanca recurrió a la invasión militar, con el asentimiento cómplice de la OEA.
Los hechos en República Dominicana cuatro decenios y medio atrás, recuerdan además que para los opresores la violencia es un recurso esencial que no pasa de moda y se integra a los instintos de dominación global.
