VOTOS CONTANTES Y SONANTES
Decía un trabajador (que no tenía pinta de ser doctor en economía, si es que estos tienen alguna pinta) a otro: "Verás que en cuanto el PP llegue al gobierno, la economía se aclara".
Esta afirmación no es una tontería, y seguramente está dictada por una larga experiencia en la empresa.
Hemos hecho de la democracia un concepto abstracto, matemático, donde los votos se sustancian por decisiones racionales, despegadas de las contingencias de las miserias diarias.
Pero la democracia no es así. No es sólo un elemento político. Bajo ella subyace un elemento económico determinante. El de ¿de quién es la viña?
Este trabajador no decía una tontería. Basta que un empresario, poco antes de unas elecciones, diga meditabundo, "como gane el PSOE voy a tener que cerrar" para que haya realizado una campaña más eficaz que la de cualquier partido.
Hoy viene en la prensa la siguiente noticia:
"... Kurt Lauken ... en su calidad de presidente del consejo económico de la formación -que representa a 11.000 empresarios- es uno de los afiliados más influyentes que tiene la agrupación democristiana..." (CDU alemana).
"... Desde el martes pasado, el nombre de Lauk se puede leer en casi toda la prensa alemana a causa de una acción que evidencia el malestar de un sector del partido.. "
"... Kurt Lauk decidió desafiar la autoridad de Merkel y presentó así un proyecto de programa electoral.. "
"... El documento, de un total de 24 páginas, propone rebajas fiscales, la eliminación del impuesto de solidaridad y sugiere decenas de medidas que deberían ser adoptadas en los campos de la educación, sanidad, política europea y en el mercado laboral... "
Esta noticia reafirma la opnión del trabajador. ¿Cómo ignorar en una democracia a uno de los más fuertes poderes fácticos?
"... La abierta rebelión del poderoso gremio de empresarios democristianos refleja el enorme desagrado que ha ido creciendo en el sector, desde que Merkel asumió las riendas del gobierno hace casi cuatro años. El origen de la preocupación son las medidas que fueron impulsadas por el SPD en el seno de la gran coalición, como el salario mínimo, reforma del impuesto que grava las herencias y, más recientemente, la nacionalización de la banca y la expropiación de los accionistas..."
11 mil militantes de la CDU, en el seno de un partido que sobrepasa los 600 mil afiliados, tienen un poder que es seguro que, como mínimo, nadie desoirá. A esos 600 mil afiliados hay que sumarle los casi 800 mil de SPD, que como parte de la coalición impulsó tales medidas sociales y que tienen algo que decir en el asunto.
Pero no, como dice la noticia, "para regocijo de los liberales" (60 mil afiliados), es casi seguro que al final se impondrán medidas más próximas a sus intereses, que perdieron las elecciones, que a los de las dos formaciones que suman millones de electores y decidieron tomar esas medidas sociales, y si se quiere, nacionales.
Se dice que en política cada persona vale un voto, pero que en economía cada persona vale la cantidad de dinero que tiene. Que absurdo creer que en la política, en la justicia, en la enseñanza, etc. etc. no interviene el dinero.
Que absurdo creer que un mundo demostradamente imperfecto es perfecto en virtud de una abstracción, de una condensación de conceptos que luego no pueden hacer frente a los interesas de una pequeña parte de la sociedad.
Si el estado renuncia a dirigir empresas y crear riqueza, lo cual ha hecho magníficamente durante mucho tiempo (por eso la caridad quiere recobrar los servicios sociales, por su rentabilidad), y los empresarios no invierten cuando las cosas no van a su exclusivo gusto ¿quién invertirá en el país, quién creará empleo, quién generará riqueza, como no sea que se opte por un sistema de cooperativas, excluida la socialización?
Y si los liberales del FDP alemanes se frotan las manos ¿por qué hemos de atender sus reclamos socializantes cuando hay pérdidas?
Y, bajo este panorama ¿de qué vale ganar elecciones si luego una minoría de 11 mil personas pueden dinamitar las medidas de los autores de la victoria electoral, tomadas en virtud de cierta concordancia con el cuerpo electoral?
¿Si lo que se quiere son las medidas de la pequeña formación liberal, por qué no ganan las elecciones?
Que peligrosos son esos cuerpos que no se confrontan electoralmente y que después, extra electoralmente y extra oficialmente, imponen sus soluciones.
Son la antítesis de la democracia.
