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La Coctelera

contrapunto

la otra cara de las cosas

25 Julio 2010

Animales y animaladas...

Es desesperanzador: ni la cultura ni la inteligencia  sirven para gran cosa. Se puede ser un genio inventor,  inventar una silla eléctrica y experimentarla en un elefante. Es un poco la historia de la religión.  Todas ellas  portan un mensaje, una misión benéfica, y terminan haciéndose la guerra para mayor gloria de dios.

Umbral nos recuerda que "San" Agustín sostenía que los animales son máquinas. ¿Desvarios de un visionario, o peor, el cinismo de un político precoz que ya era capáz de decir cosas al estilo de nuestros contemporáneos. Y no porque antes fueran menos crueles, pero al menos sí más sinceros en su violencia. Sólo hoy es posible llamarle a una matanza "daños colaterales".

También narra (Umbral) una interesante anécdota, sobre todo para los que vivimos sorprendidos por la sensibilidad humana. Miguel Delibes le invita a una cacería de conejos, y aquél, más lúcido, le propone asistir cuando sean los conejos los que cacen cazadores.

Nunca me ha simpatizado Delibes. Nunca he logrado compaginar su estilo con esos textos suyos en pro de la caza. ¿Qué hay dentro de las cabezas humanas? Seguro que un sorprendido Delibes comentó con sus restantes amigos cazadores la respuesta de Umbral.  "Que hombre ¿pues no pretende dudar de nuestro amor a la naturaleza".  O: "¿Alguien en su sano juicio puede preferir un conejo a un ser humano?"

Imagino la carcajada de los otros (no la de Delibes, más bien preocupado por la salud mental del otro).

Es algo que hemos vivido muchas veces los amantes de los animales, esa sensación de impotencia hacia la falta de raciocinio de aquellos que se empeñan en mantener que los animales no sufren, en cuanto que "son máquinas". Fácil y poco original solución, ya la encontraron los romanos para los esclavos. ¿Como dolerse por su desgracia si en definitiva sólo son una cosa, que el derecho así lo afirma...

¿Siempre se retorcieron así los argumentos, o antes se limitaban a retorcer cuellos y pescuezos?

No son animales, por supuesto, pero ¿qué decir del Tribunal de La Haya? Que legítima es la independencia kosovar; que excepcional casuística la del Tribunal para servir al amo. Los imagino con sus trajes, sus corbatas medidas por kilómetros cuadrados, sus sonrisas  entre aquiescentes y engoladas frente a la prensa. Los imagino con un gesto entre el desprecio hacia la entidad del asunto y el poco respeto hacia la víctima, diciendole al amo del otro lado del Atlántico: "No hay problema. El derecho serbio no es nada; y la lógica aún menos". ¿Qué importa eso del fuero o del huevo?

Quizás ahí radica la falta de consideración hacia el sentido común... (no digamos hacia las otras especies)...¿Cómo vamos a levantar un monumeto jurídico en defensa de los conejos, amparados en la sensibilidad, en la defensa de la naturaleza, en la compasión hacia sus crias,  si mañana tendremos que decirle al amo de turno:

"Nada, lo guillotinamos que hay buenos dividendos por medio. Además, el sujeto es un inculto y un torpe".  (Y quién sabe sino también un violento que como los conejos pone en grave peligro la vida de los demás).

Y menos mal que hay cultrua e inteligencia, que si no...

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Joaquín Martínez

Joaquín Martínez dijo

Mac'donald está acabando con la cultura; en cuanto a la inteligencia, también dicen que el hormiguero actúa en su conjunto de forma inteligente. Las hormigas por separadas son tontas, pero unidas forman un cerebro.

26 Julio 2010 | 06:07 AM

luism

luism dijo

Buenos días, Joaquín. La tontería individual no tiene trascendencia, allá cada cual; la colectiva sí, si perjudica al prójimo. Y ese es el problema. Aparte de que esas pobres hormnigas, laboran sin jactarse de su superioridad cultural, mientras que nosotros vamos por ahí poniéndonos medallas. Nos creemos magníficos, incapaces de evaluar qué significa para la ingeniería un nido de termitas. Nuestro esdificio más gigantesco es un diminuto al lado de las obras de esos animalitos.
Macdonals: otra muestra del sueño anglosajón: siempre los creímos amantes de los animales, y parece ser que tratan con mucha crueldad a sus propias vacas. En fin. Un abrazo.

26 Julio 2010 | 07:55 AM

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Sobre mí

CATECISMO IGLESIA CATÓLICA 2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri. 2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.

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